Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf


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TOTALITARISMO

La ficción más eficaz de la propaganda nazi fue la historia de una conspi­
ración mundial judía. La concentración en la propaganda antisemita fue
recurso corriente entre los demagogos incluso desde finales del siglo XIX, y
semejante propaganda estaba muy difundida en Alemania y en Austria
durante la década de los años veinte. Cuanto más consistentemente evitaban
los partidos y los órganos de la opinión pública una discusión de la cuestión
judía, más convencido se tornaba el populacho de que los judíos eran los ver­
daderos representantes de las potencias existentes y que la cuestión judía era
el símbolo de la hipocresía y de la deshonestidad de todo el sistema.
El contenido real de la propaganda antisemita de la posguerra no fue
ni monopolio de los nazis ni especialmente nuevo y original. Las mentiras
acerca de una conspiración judía mundial eran habituales desde el ajfaire
Dreyfus y se hallaban basadas en las Ínter reí aciones e interdependencias
internacionales existentes de un pueblo judío disperso por todo el mundo.
Las nociones exageradas relativas a un poder mundial judío eran aún más
antiguas; pueden remontarse al final del siglo xvm, cuando se tornó visi­
ble la íntima conexión entre los negocios judíos y los estados-nación. La
representación del Judío como encarnación del Mal es usualmente atribui­
da a los vestigios y a los recuerdos supersticiosos de la Edad Media, pero
estaba real y estrechamente conectada con el papel ambiguo y más recien­
te que los judíos desempeñaron en la sociedad europea a partir de su
emancipación. Hay algo innegable: en el período de la posguerra, los judíos
resultaban más prominentes que antes.
Pero lo cierto es que ios judíos se tornaron más prominentes y conspi­
cuos en proporción inversa a su influencia real y a su posición de poder. Cada
reducción de la estabilidad y la fuerza de los estados-nación supuso un golpe
directo a las posiciones judías. La conquista parcialmente conseguida del
estado por la nación tornó imposible para la maquinaria gubernamental el
mantenimiento de una posición por encima de todas las clases y partidos, y
por eso anuló el valor de las alianzas con el sector judío de la población, del
que se suponía además que había de permanecer fuera de las filas de la socie­
dad y ser indiferente a las políticas partidistas. La creciente preocupación de
la burguesía de mentalidad imperialista por la política exterior y su creciente
influencia sobre la maquinaria del estado se vieron acompañadas por la firme
negativa del más amplío sector de las finanzas judías a comprometerse en
empresas industriales y a abandonar la tradición de las transacciones finan­
cieras. Todo esto casi llegó a acabar con la utilidad económica que para el
estado habían significado los judíos como grupo y con las ventajas que para
ellos mismos había significado la separación social. Después de la Primera
Guerra Mundial las juderías de Europa central se tomaron tan asimiladas y