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TOTALITARISMO
En otros términos, aunque es cierto que las masas se sienten obsesionadas
por un deseo de escapar de la realidad porque, en razón de su desarraigo
esencial, no pueden soportar sus aspectos accidentales e incomprensibles,
también es cierto que su anhelo por la ficción tiene alguna relación con algu
nas capacidades de la mente humana cuya consistencia estructural es superior
al simple incidente. La evasión de la realidad por parte de las masas es un
veredicto contra el mundo en el que se ven forzadas a vivir y en el que no
pueden existir, dado que la coincidencia se ha convertido en el dueño supre
mo y los seres humanos necesitan la transformación constante de las condi
ciones caóticas y accidentales en un molde fabricado por el hombre y de rela
tiva consistencia. La rebelión de las masas contra el «realismo», el sentido co
m ún y todas «las píausibilidades del mundo» (Burke) fue el resultado de su
atomización, de su pérdida de estatus social, junto con el que perdieron todo
el sector de relaciones comunales en cuyo marco tiene sentido el sentido co
mún. En su situación de desarraigo espiritual y social, ya no puede funcionar
una medida percepción de la interdependencia entre lo arbitrario y lo planea
do, lo accidental y lo necesario. La propaganda totalitaria puede atentar ver
gonzosamente contra el sentido común sólo donde el sentido común ha per
dido su validez. Ante la alternativa de enfrentarse con el crecimiento anárqui
co y la arbitrariedad total de la decadencia o inclinarse ante la más rígida
consistencia fantásticamente ficticia de una ideología, las masas elegirán pro
bablemente lo último y estarán dispuestas a pagar el precio con sacrificios
individuales; y ello no porque sean estúpidas o malvadas, sino porque en el
desastre general esta evasión les otorga un mínimo de respeto propio.
En tanto que fue especialidad de la propaganda nazi aprovecharse del
anhelo de consistencia de las masas, los métodos bolcheviques, como si se
aplicaran en un laboratorio, han demostrado su impacto sobre el hombremasa aislado. La policía secreta soviética, tan dispuesta a convencer a sus víc
timas de su culpabilidad por delitos que jamás cometieron y que en muchos
casos no podían cometer, aísla y elimina completamente todos los factores
reales, de forma tal que la verdadera lógica, la verdadera consistencia de «la
historia» contenida en la confesión preparada, se torna abrumadora. En una
situación en qué la línea divisoria entre la ficción y la realidad queda entur
biada por la monstruosidad y la consistencia interna de la acusación, para
resistirse a la tentación de someterse a la simple posibilidad abstracta de cul
pa, no sólo se necesita fuerza de carácter para soportar constantes amenazas,
sino una gran confianza en la existencia de seres humanos semejantes —
parientes, amigos o vecinos— que no crean nunca en esa «historia».
En realidad, este caso extremo de locura artificialmente fabricada sólo
puede lograrse en un mundo totalitario. Entonces, sin embargo, forma parte
