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EL MOVIMIENTO TOTALITARIO
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clases y de sus representantes como que las «leyes de la naturaleza... extermi
nen» todos aquellos elementos; demócratas, judíos, orientales infrahumanos
( Untermenschen) o al enfermo incurable, que en manera alguna «son aptos
para vivir». Incidentaímente cabe señalar que Hitier habló también de las
«clases moribundas» que deberían ser «eliminadas sin demasiados aspavien
tos»26.
Este, como los demás métodos propagandísticos totalitarios, sólo resul
ta seguro después de que los movimientos se han apoderado del poder.
Entonces, toda discusión acerca de lo acertado o erróneo de la predicción de
un dictador totalitario resulta tan fantástica como discutir con un asesino
potencial sobre si su futura víctima está muerta o viva, puesto que matando a
la persona en cuestión el asesino puede proporcionar inmediatamente la
prueba de la veracidad de su declaración. El único argumento válido en
semejantes condiciones consiste en correr inmediatamente en ayuda de la
persona cuya muerte ha sido predicha. Antes de que los líderes de masas se
apoderen del poder para hacer encajar la realidad en sus mentiras, su propa
ganda se halla caracterizada por su extremado desprecio por los hechos como
tales27, porque en su opinión los hechos dependen enteramente del poder del
hombre que pueda fabricarlos. La afirmación de que el Metro de Moscú es el
único en el mundo es una mentira sólo mientras los bolcheviques no tengan
el poder para destruir a todos los demás. En otras palabras, el método de pre
dicción infalible, más que cualquier otro medio propagandístico totalitario,
denota su objetivo último de conquista mundial, dado que sólo en un m un
do completamente sometido a su control puede el gobernante totalitario ha
cer realidad todas sus mentiras y lograr que se cumplan todas sus profecías.
El lenguaje del cientificismo profético correspondía a las necesidades de
las masas que habían perdido su hogar en el mundo y estaban ya preparadas
para reintegrarse a las fuerzas eternas y todopoderosas que por sí mismas con
ducen al hombre, nadador en las olas de la adversidad, hasta las costas de la
seguridad. «Nosotros moldeamos la vida de nuestro pueblo y nuestra íegislacomo folleto bajo el título DerFührer vordem ersten Rekbstag Grossdeutsehslands, 1939) y ala sesión
del Reíchstag del 1 de septiembre de 1939, cuando anunció que, «si la judería instigara una guerra
mundial internacional para exterminar a los pueblos arios de Europa, no serían los pueblos arios,
sino la judería [el resto de la frase quedó ahogado por los aplausos]» (véase Der Führer zum Kriegstointerhiljswerk, «Schriften NSV», ni'im. 14, p, 33).
25 En el discurso del 30 de enero de 1939, más arriba citado.
27 Konrad Heiden, Der Führer: FütlersRise To Power, Boston, 1944, subraya la «fenomenal insince
ridad» de Hítler, «la ausencia de realidad demostrable en casí todas sus manifestaciones», su «indife
rencia a los hechos que no considera vitalmente importantes» (pp. 368 y 374). En términos casi
idénticos, Jruschov describe ía «repugnancia de Stalin a considerar las realidades de la vida» y su indi
ferencia al «verdadero estado de los asuntos», op. cu. La opinión de Stalin sobre la importancia de los
hechos queda mejor expresada por sus periódicas revisiones de la historia rusa.
