Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf


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EL MOVIMIENTO TOTALITARIO

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tomada en serio. El éxito de la propaganda totalitaria, sin embargo, no radi­
ca tanto en su demagogia como en el conocimiento de que el interés como
fuerza colectiva puede ser percibido sólo donde unos cuerpos sociales estables
proporcionan las necesarias correas de transmisión entre el individuo y eí
grupo; no puede realizarse una propaganda efectiva basada en el simple inte­
rés entre masas cuya característica principal es la de no pertenecer á ningún
cuerpo social o político, y que por eso ofrecen un verdadero caos de intereses
individuales. El fanatismo de los miembros de los movimientos totalitarios,
tan claramente diferente en su calidad de la lealtad de los afiliados a los parti­
dos ordinarios, es determinado por la falta de interés propio de las masas, que
se hallan completamente dispuestas a sacrificarse a sí mismas. Los nazis demos­
traron que cabe conducir a todo un pueblo a la guerra con el eslogan «o nos
hundiremos» (lo que la propaganda bélica de 1914 habría evitado cuidadosa­
mente) y ello no en épocas de miseria, de desempleo o de frustradas ambicio­
nes nacionales. El mismo espíritu surgió durante ios últimos meses de una gue­
rra que estaba ya obviamente perdida, cuando la propaganda nazi consolaba a
una población terriblemente amedrentada con la promesa de que el Führer,
«en su sabiduría, había preparado una muerte fácil para el pueblo alemán,
gaseándole en caso de derrota»19.
Los movimientos totalitarios utilizan eí socialismo y el racismo vaciándo­
les de su contenido utilitario, de los intereses de una clase o de una nación.
La forma de predicción infalible bajo la que se presentaban estos conceptos se
tornaba más importante que su contenido20. La calificación principal de un
líder de masas ha llegado a ser su infinita infalibilidad; jamás puede recono­
cer un error21. Además, la presunción de infalibilidad no está basada tanto en

19 Véase Tagebttcb etnes Verzweifelten, de Fríedrich Percyvai Reck-Malleczewen, Stuttgart, 1947,
p. 190.
20 Hítíer basó la superioridad de ios movimientos ideológicos sobre los partidos políticos en eí hecho
de que las ideologías (Weltanschauungen) siempre «proclaman su infalibilidad» (Mein Kmnpf, libro
II, cap. V, «Weltamchauimgy Organización»)'. Las primeras páginas del manual oficial para las juven­
tudes hitlerianas, The Nazi Primer, Nueva York, 1938, recalcan, en consecuencia, que todas las cues­
tiones de Weltanschauung, estimadas anteriormente «irrealistas» e «incomprensibles», «se han torna­
do tan claras, sencillas y definitivas [eí subrayado es de la autora] que cualquier camarada puede
comprenderlas y cooperar para su solución».
2! La primera de las «promesas del miembro del partido», tal como fueron enumeradas en el Organisdtionbusch der NSDAP, señala: «Eí Führer siempre tiene razón». Edición publicada en 1936, p. 8.
Pero el Dienstvorscbrifijurdte P. O. der NSDAP, 1932, p. 38, lo expresa de esta manera: «¡La decisión
de Hítler es inapelable!». Adviértase la notable diferencia de la fraseología.
«Su reivindicación de ser infalibles, eí [que] ninguno de ellos hubiera siquiera admitido since­
ramente un error», es al respecto la diferencia decisiva entre Staltn yTrotsky, por una parte, y Lenin, por otra (véase Stalin: A Critica!Survey of Bokhevism, de Boris Souvartne, Nueva York, 1939,
p. 583).