Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf


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HL MOVIMIENTO TOTALITARIO

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general de la obsesión por la ciencia que ha caracterizado al mundo occiden­
tal desde el desarrollo de las matemáticas y de la física en el siglo XVI; de esta
forma, el totalitarismo parece ser exclusivamente la última fase de un proceso
durante el cual la «ciencia [se ha convertido] en un ídolo que curará mágica­
mente todos los males de la existencia y que transformará la naturaleza del
hombre»12, Y existió, desde luego, una primera relación entre el cientificismo
y el desarrollo de las masas. El «colectivismo» de las masas fue bien recibido
por aquellos que esperaban la aparición de «leyes naturales de desarrollo his­
tórico» que eliminarían la imposibilidad de predecir las acciones y las con­
ductas individuales13. Se ha citado al respecto el ejemplo de Enfantin, que ya
podía «ver acercarse el tiempo en que el “arte de mover a las masas” estará tan
perfectamente desarrollado que el pintor, el músico y el poeta poseerán el po­
der de agradar y de conmover con la misma certeza que el matemático resuel­
ve un problema geométrico o el químico analiza cualquier sustancia», y ha
llegado a deducirse que la propaganda moderna nació allí y entonces14.
Pero, pese a las imperfecciones del positivismo, del pragmatismo y del
conductismo, y por grande que haya sido su influencia en la formación del
tipo decimonónico de sentido común, no es en absoluto «el crecimiento can­
ceroso del segmento utilitario de la existencia»15 que caracteriza a las masas a
las que apelan la propaganda y el cientificismo totalitarios. La convicción de
los positivistas, como sabemos por Comte, de que el futuro es científicamen­
te previsible se basa en la estimación del interés como fuerza omnipenetrante
en la historia y en la presunción de que pueden descubrirse las leyes objetivas
del poder. La teoría política de Rohan según la cual «los reyes mandan a los
pueblos y los intereses mandan al rey», que el interés objetivo es la única nor­
ma «que nunca puede fallar», que «certera o erróneamente comprendidos, los
intereses hacen vivir o morir a los gobiernos», es el núcleo tradicional del
moderno utilitarismo, positivista o socialista, pero ninguna de estas teorías
supone que sea posible «transformar la naturaleza del hombre», como trata
desde luego de hacer el totalitarismo. Ai contrario, todas, implícita o explíci­
tamente, suponen que la naturaleza humana es siempre la misma, que la his­
toria es el relato de las cambiantes circunstancias objetivas y de las reacciones
humanas ante éstas y que el interés, adecuadamente comprendido, puede
conducir a un cambio de circunstancias, pero no a un cambio de reacciones
humanas como tales. El «cientificismo», en política, todavía presupone que
12 Eric Voegelin, «The Origins o f Scientism», en Social Research, diciembre de 1948.
!î Véase «The Counter-Revolution of Science», de F, A. v. Hayek, en Económica, vol. VIII (febrero,
mayo y agosto de 1941), p. 1314. ibfd., p. 137. La cita procede de la revista saint-simoniana Producteur, I, p, 39915 Vbegelin, op. cit.