Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf


Vista previa del archivo PDF compendio-de-textos-para-pau-uclm-2025-26.pdf


Página 1...203 204 205206207443

Vista previa de texto


SEGUNDA SECCIÓN

10

15

20

25

30

35

145

que hubiese podido ser lo bastante poderoso para movemos
a esta o aquella buena acción y a sacrificio tan grande, pero
de ahí no podemos en modo alguno inferir con seguridad que
la auténtica causa determinante de la voluntad no haya sido
realmente un impulso secreto del amor propio bajo el mero
espejismo de aquella idea,26y a falta de eso nos gusta entonces
adulamos con un motivo noble que nos arrogamos falsamen­
te, pero en realidad no podemos llegar nunca por completo,
aun con el examen más riguroso, detrás de los resortes secre­
tos, porque, cuando se trata del valor moral, no importan las
acciones, que se ven, sino aquellos principios interiores de las
mismas, que no se ven.
A quienes se ríen de toda moralidad, considerándola una
mera quimera de una imaginación humana que se excede
a sí misma en su vana arrogancia, no se les puede hacer un
servicio más deseado que concederles que los conceptos del
deber (del mismo modo que, también por comodidad, uno
se persuade con gusto de que sucede también con todos los
demás conceptos) tendrían que ser extraídos exclusivamen­
te de la experiencia, pues entonces se les depara un triunfo
seguro. Voy a conceder por amor a los hombres que incluso
la mayor parte de nuestras acciones son conformes al deber,
pero si se mira de cerca lo que piensan y cavilan se tropieza
en todas partes con el querido yo, que siempre asoma, sobre
el cual, y no sobre el severo mandato del deber, que a
menudo exigiría abnegación, se basa su propósito.27 No se
necesita ser precisamente un enemigo de la virtud, sino sólo
un observador dotado de sangre fría, que no toma en segui­
da el más vivo deseo del bien por la realidad del mismo,
para dudar en ciertos momentos (sobre todo cuando se es
entrado en años, con una capacidad de juzgar en parte
escarmentada y en parte aguzada para la observación por
la experiencia) de si realmente podemos encontrar en el
mundo alguna virtud verdadera. Y aquí nada puede preser­
varnos de la entera deserción de nuestras ideas del deber y
conservar en el alma fundado respeto hacia su ley, a no ser
la clara convicción de que, aun en el caso de que no haya
habido nunca acciones que hubiesen surgido de esas puras
fuentes, sin embargo no se trata aquí, en modo alguno, de
si sucede esto o aquello, sino de que la razón, por sí misma
e independientemente de todos los fenómenos, mande lo
que debe suceder, y, por tanto, acciones de las que el mun­
do quizá todavía no ha dado hasta ahora ejemplo alguno,