Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf


Vista previa del archivo PDF compendio-de-textos-para-pau-uclm-2025-26.pdf


Página 1...192 193 194195196443

Vista previa de texto


22

KANT/CRÍTICA DE LA RAZÓN PURA

popular. Pero tampoco lo necesita. Pues del mismo modo que no penetran en la mente
del pueblo los argumentos perfectamente trabados en favor de verdades útiles, tampoco
llegan a ella las igualmente sutiles objeciones a dichos argumentos. Por el contrario, la
escuela, así como toda persona que se eleve a la especulación, acude inevitablemente a
los argumentos y a las objeciones. Por ello está obligada a prevenir, de una vez por
todas, por medio de una rigurosa investigación de los derechos de la razón especulativa,
el escándalo que estallará, tarde o temprano, entre el mismo pueblo, debido a las disputas sin crítica en las que se enredan fatalmente los metafísicos (y, en calidad de tales,
también, finalmente, los clérigos) y que falsean sus propias doctrinas. Sólo a través de la
crítica es posible cortar las mismas raíces del materialismo, del fatalismo, del ateísmo,
de la incredulidad librepensadora, del fanatismo y la superstición, todos los cuales
pueden ser nocivos en general, pero también las del idealismo y del escepticismo, que
son más peligrosos para las escuelas y que difícilmente pueden llegar a las masas.
Si los gobiernos creen oportuno intervenir en los asuntos de los científicos, sería
más adecuado a su sabia tutela, tanto respecto de las ciencias como respecto de los
hombres, el favorecer la libertad de semejante crítica, único medio de establecer los
productos de la razón sobre una base firme, que el apoyar el ridículo despotismo de unas
escuelas que levantan un griterío sobre los peligros públicos cuando se rasgan las telarañas por ellas tejidas, a pesar de que la gente nunca les ha hecho caso y de que, por tanto,
tampoco puede sentir su pérdida.
La crítica no se opone al procedimiento dogmático de la razón en el conocimiento puro de ésta en cuanto ciencia (pues la ciencia debe ser siempre dogmática, es decir,
debe demostrar con rigor a partir de principios a priori seguros), sino al dogmatismo, es
decir, a la pretensión de avanzar con puros conocimientos conceptuales (los filosóficos)
conformes a unos principios —tal como la razón los viene empleando desde hace mucho
tiempo—, sin haber examinado el modo ni el derecho con que llega a ellos. El dogmatismo es, pues, el procedimiento dogmático de la razón pura sin previa crítica de su
propia capacidad. Esta contraposición no quiere, pues, hablar en favor de la frivolidad
charlatana bajo el nombre pretencioso de popularidad o incluso en favor del escepticismo, que despacha la metafísica en cuatro palabras. Al contrario, la crítica es la necesaria
preparación previa para promover una metafísica rigurosa que, como ciencia, tiene que
desarrollarse necesariamente de forma dogmática y, de acuerdo con el más estricto
requisito, sistemática, es decir, conforme a la escuela (no popular). Dado que la metafísica se compromete a realizar su tarea enteramente a priori y, consiguientemente, a
entera satisfacción de la razón especulativa, es imprescindible la exigencia mencionada
en último lugar. Así, pues, para llevar a cabo el plan que la crítica impone, es decir, para
el futuro sistema de metafísica, tenemos que seguir el que fue riguroso método del célebre Wolf, el más grande de los filósofos dogmáticos y el primero que dio un ejemplo
(gracias al cual fue el promotor en Alemania del todavía no extinguido espíritu de rigor)
de cómo el camino seguro de la ciencia ha de emprenderse mediante el ordenado establecimiento de principios, la clara determinación de los conceptos, la búsqueda del rigor
en las demostraciones y la evitación de saltos atrevidos en las deducciones. Wolf estaba,
por ello mismo, especialmente capacitado para situar la metafísica en ese estado de
ciencia. Sólo le faltó la idea de preparar previamente el terreno mediante una crítica del