# LAS SIETE FIESTAS DEL SEÑOR Edward Chumney +.pdf

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Al sacrificar los animales en el altar y aplicar su sangre sobre el
mismo, las vestiduras del sumo sacerdote se manchaban de
sangre, y Di-s instruyó que se lavaran, Levítico (Va-Yikrah) 6:27. No
obstante, en Yom Kipur Di-s declaró en Isaías (Yermiyáhu) 1:18,
como está escrito: "...si vuestros pecados fueren como la grana,
como la nieve serán emblanquecidos..." Espiritualmente hablando,
una vestidura representa la pureza y la ausencia de pecado, Revelación
7:9,13-14; 19:8.
En Números (Ba-Midbar) 15:37-41, fueron puestas franjas (tsitsit) en los
bordes de los vestidos para que el pueblo recordase la Torah, o Palabra de Dis. Consideremos a la mujer con flujo de sangre (era inmunda) viniendo a
Yeshúa (el Sumo Sacerdote de Di-s) para tocar el borde de su manto y ser sana,
Mateo (Matityáhu) 9:20-22. Los hijos de Israel fueron instruidos por Di-s que
llevaran vestiduras como las que Yeshúa llevaba en Mateo 9:20-22. Fue
instruido por Di-s en la Torah que llevaran estas vestiduras según se afirma en
Números 15:37-41. Cuando la mujer con el flujo de sangre tocó el borde
(tsitsit) del manto de Yeshúa, en Mateo 9:20-22, fue un cuadro dado a
nosotros por Di-s para comunicarnos que ella creyó la palabra de Yeshúa por
fe (emunah) y se puso bien a causa de su fe.
CARA A CARA.
El sumo sacerdote (Cohen Ha-Gadol) sólo podía entrar en el Lugar
Santísimo una vez al año, Levítico (Va-Yikrah) 16:2; Hebreos 9:6-7. (Di-shabía
dado un aviso de que ningún hombre podía ver Su rostro y vivir, Éxodo
(Shemot) 33:20).
Por causa de que en el Día de la Expiación, el sumo sacerdote podía entrar
en la presencia de Di-s, Levítico (Va-Yikrah) 16:2, hay otro término para el Día
de la Expiación, y es: "Cara a Cara".
En los tiempos del segundo templo, este ritual (la ceremonia del sumo
sacerdote) había sido cambiado un tanto y se añadió un elemento crucial. Ese
elemento era que en tres ocasiones - dentro de un gran crescendo - aparecía
el sumo sacerdote delante del pueblo, y en las tres ocasiones recitaba una
fórmula de confesión para que la escuchasen.
La primera confesión la hacía a cuenta de sus propios pecados y los de su
casa; la segunda, a favor de la tribu sacerdotal de Leví; la tercera a favor de
todo el pueblo.
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