# LAS SIETE FIESTAS DEL SEÑOR Edward Chumney +.pdf

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Solamente en esta ocasión, en todo el año, la confesión del sacerdote
incluía la pronunciación en voz alta del nombre de Di-s, encuadrado en las
letras hebreas: YHVH (conocido por Tetragrámaton). Este era el nombre que
Di-s dio y explicó a Moisés (Moshé) en la zarza ardiente, el nombre "Me
transformo en Quién me transformo" (Nota del traductor: el autor usa la
palabra inglesa: to become - transformarse, convertirse en - en lugar de: to be
- ser o estar - nosotros traducimos lo anterior por: "Yo Soy el que Soy") que es
como una destilación del nombre, que no era un nombre o etiqueta por medio
del cual pudiéramos llamar y controlar, no pudiendo ser pronunciado en voz
alta, expresado todo el año por un eufemismo, diciendo o invocando a Adonai,
cuando quiera que aparecía YHVH en el texto.
(Cómo era pronunciado el nombre en esta ocasión, fue tan profundamente
guardado que ni aún fue archivado, para no ser profanado que no sabemos
todavía cómo se hacía).
En cada confesión, cuando el sumo sacerdote alcanzaba a recitar el
nombre, todo el pueblo se postraba y decían en alta voz: "Baruj shem K'vod
maljuto l'olam va'ed", que quiere decir: "Bendito sea el Nombre del
resplandor del Rey, para siempre y siempre" En la tercera recitación, por la
que confesaba los pecados del pueblo, ellos sabían que el sumo sacerdote
(Cohen Ha-Gadol) había entrado - una sola vez en todo el año - en el Lugar
Santísimo, la habitación más íntima y secreta del templo (Beit Ha-Mikdash),
donde la Presencia de Di-s podía sentirse totalmente. Él entraba en tres
ocasiones, y sólo entonces, salía para confesar los pecados en nombre de todo
el pueblo y los ponía sobre el macho cabrío azazel.
El resultado de esta triple entrada en el Lugar Santísimo, esta triple
recitación del sagrado nombre de Di-s, y esta triple postración de toda la
gente, era una sensación de total temor de la Presencia de Di-s haciendo
expiación por el pueblo, limpiándolos de todos sus pecados, permitiéndoles
empezar el año de nuevo, renovando sus vidas. Tan grande era la sensación
de transformación que, después del acto, la disposición de ánimo del pueblo
cambiaba de un temor reverente a una celebración gozosa. Los jóvenes
solteros, hombres y mujeres, iban a danzar en los campos y para escoger
esposas y esposos para ellos. Yom Kipur y el quince de Av eran los únicos días
del año cuando esta adhesión pública de la muchedumbre tenía lugar.5
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