U3. Liderazgo cambio y casos.pdf


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a)
b)
c)
d)

apoyar, evaluar y desarrollar la calidad de los maestros;
apoyar la fijación de metas, la evaluación y la rendición de cuentas;
mejorar la administración estratégica financiera y de recursos humanos, y
dirigir fuera de los límites de la escuela

Los programas de formación también deben estar basados en el análisis de
necesidades, así como en factores contextuales que influyen en la práctica y el
apoyo para la capacitación. Esto implica asegurar la provisión dirigida en áreas
de necesidades especiales o para contextos especiales, como escuelas en
entornos con un nivel socioeconómico bajo o pequeñas escuelas rurales, que
quizá no tengan presupuesto para el desarrollo.
El desarrollo de liderazgo necesita verse como un proceso de aprendizaje que
dura toda la vida. La mayor parte de la evidencia sobre el impacto de la formación
señala que el desarrollo de liderazgo es más amplio que los programas
específicos de actividad o intervención. Puede aprenderse y desarrollarse
mediante una combinación de procesos formales e informales a lo largo de las
diferentes etapas y contextos de las prácticas de liderazgo.
La carrera de liderazgo escolar debe ser apoyada en las diferentes etapas en
una forma equilibrada, incluyendo la provisión de programas de inducción y
continuos y complementarse cuando se presenten cambios importantes. El
contenido y la duración del programa necesitan ser coherentes con las demás
oportunidades de desarrollo.
La evidencia internacional y el desarrollo conceptual indican con claridad que el
liderazgo educativo está abierto a múltiples determinantes e influencias, junto
con demostrar que dicho liderazgo incide – indirectamente, a través de la
generación de condiciones, capacidades y motivaciones del cuerpo docente –
en los resultados que obtienen los centros escolares.
Conocer e identificar la forma en que los directivos logran mejorar los resultados
escolares de los alumnos, mediante un conjunto de prácticas de liderazgo que
les permiten impactar en el quehacer de los docentes en el aula, será un paso
significativo no solo para la investigación educativa: lo será también para la
definición de políticas de fomento del liderazgo directivo.

Estos resultados empíricos ayudarán a fundar políticas más efectivas, en las que
dimensiones tales como la formación de los directivos, la priorización de sus
tareas y tiempos, o bien las atribuciones que se les asignan y por las cuáles se
les evalúa, se establecerán más por la evidencia y menos por la intuición, la
tradición o la ideología.