RACISMO NÓRDICO COMPRIMIDO (2) (2).pdf


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sabemos que ninguna nación de cultura ha sido fundada en el mundo sino por las tres civilizaciones
mencionadas. Por supuesto, hubo razas que surgieron de la mezcla de los arios con la meridional,
negroide, de ojos y piel oscuros, pero tales pueblos jamás tuvieron verdadera independencia creativa>>.
(Brigitte Hamann, Hitler´s Viena. A dictator´s apprenticeship, Nueva Cork/Oxford, Oxford University
Press, 1999, pág. 211).
La doctrina racista del nacionalsocialismo quedó plasmada en la obra de Hitler, Mein Kampf (Mi
Lucha)1 5 . El dirigente nazi, recogiendo los postulados de los autores del siglo XIX, interpreta el
desarrollo de la historia humana como una lucha de razas:
<<Como conquistador avasalló el ario a los seres inferiores y los utilizó para trabajos serviles bajo su
mando, según su voluntad y sus fines. Pero por el mismo hecho de proporcionarles un trabajo útil,
aunque duro, no sólo cuidó la vida de los avasallados, sino que les dio un destino que quizá era mejor
que su llamada “libertad”. Mientras el ario supo mantenerse como raza dominante, no sólo conservó el
poder sino que siguió siendo el único conservador y creador de la cultura. Sólo el ario poseía capacidad
creadora, lo que constituía la base de su propia conservación. En cuanto los avasallados empezaron a
elevarse y se acercaron, incluso en su idioma, al conquistador, se derribó la pared divisoria entre señor
y criado. El ario descuido la pureza de su sangre y perdió, en consecuencia, la estancia en el paraíso que
el mismo se había creado. Se hundió en la mezcla de razas y perdió poco a poco su capacidad cultural,
hasta que al fin, no sólo espiritual sino también físicamente, empezó a parecerse más a los primitivos
avasallados que a sus propios antepasados. Durante un tiempo, todavía pudo vivir gracias a sus
anteriores bienes culturales, pero entonces se entorpeció y cayó al fin en el olvido.
>>De este modo se hunden las culturas y los imperios, para dejar sitio a nuevas formaciones. La mezcla
de sangres y el consecuente descenso del nivel de razas es el único motivo de la decadencia de todas las
culturas, ya que la Humanidad no se arruina por las guerras perdidas, sino por la perdida de aquella
fuerza de resistencia que sólo posee la sangre pura. En este mundo lo que no es buena raza, es paja.
Todos los acontecimientos de la historia mundial son expresión del instinto de conservación de las razas,
tanto en el sentido bueno como en el malo>>.
El racismo rubio está íntimamente vinculado al pangermanismo (nacionalismo étnico alemán) y al
antisemitismo biologicista. En su obra Mein Kampf (Mi lucha, Múnich, 1925) Hitler ofrece varios
ejemplos de ello:
Debió, pues, llegar el día en que ya no peregrinaría por la gran urbe hecho un ciego, como en los
primeros tiempos, sino con los ojos abiertos, contemplando las obras arquitectónicas y las gentes. Cierta
vez, al caminar por los barrios del centro, me vi de súbito frente a un hombre de largo caftán y de rizos
negros. ¿Será un judío?, fue mi primer pensamiento. Los judios en Linz no tenían ciertamente esa
apariencia. Observé al hombre sigilosamente y a medida que me fijaba en su extraña fisonomía,
estudiándola rasgo por rasgo, fue transformándose en mi mente la primera pregunta en otra inmediata.
¿Será también un alemán?
Como siempre en casos análogos, traté de desvanecer mis dudas, consultando libros. Con pocos
céntimos adquirí por primera vez en mi vida algunos folletos antisemitas. Todos, lamentablemente,
partían de la hipótesis de que el lector tenía ya un cierto conocimiento de causa o que por lo menos
comprendía la cuestión; además, su tono era tal, debido a razonamientos superficiales y
extraordinariamente faltos de base científica, que me hizo volver a caer en nuevas dudas. La cuestión me
parecía tan trascendental y las acusaciones de tal magnitud que yo –torturado por el temor de ser
injusto– me sentía vacilante e inseguro.
Naturalmente que ya no era dable dudar de que o se trataba de elementos alemanes de una creencia
religiosa especial, sino de un pueblo diferente en sí; pues desde que me empezó a preocupar la cuestión
15

Hitler expuso su doctrina ideológica en Mi Lucha en 1923. Desde mediados de la década de los –20, los alemanes ya estaban
sobreavisados de las verdaderas intenciones de Hitler.