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entre más de 600 000 veteranos, la protección de la “vacuna” de J&J cayó del
88% en marzo al 3% en agosto.
Como ha quedado demostrado, las sueros ni son eficaces, ni son seguros;
no previenen la enfermedad, no reducen la gravedad, ni mucho menos
van a controlar la enfermedad. No solo no protegen, sino que han
empeorado la situación; además, no se les puede llamar “vacunas" por
mucho que los CDC cambien la definición repentinamente para intentar tapar
su ineficacia y favorecer la inoculación obligatoria. Es pura “casualidad”, que
llegue al mismo tiempo que la supuesta autorización de la FDA al suero de Pfizer.
De acuerdo con los datos de los Centros para el Control y la Prevención de
Enfermedades, los “casos” de Covid-19 han tenido una tendencia a la baja desde
que alcanzaron su punto máximo durante la primera y segunda semana de enero
de 2021. A primera vista, esta disminución parece ocurrir en conjunto con el
lanzamiento de las “vacunas” antiCovid. El 1 de enero de 2021, solo el 0.5 % de
la población de Estados Unidos había recibido una dosis de la “vacuna” antiCovid.
A mediados de abril, alrededor del 31 % había recibido una o más dosis, mientras
que para el 15 de junio, el 48.7 % ya se había "vacunado" por completo. Sin
embargo, como se señaló en un artículo del portal de noticias STAT News del 12
de julio de 2021, los “casos” comenzaron a disminuir antes de que se aplicaran
tantas “vacunas” antiCovid. “Al seguir los patrones de pandemias anteriores, la
disminución de los nuevos casos de Covid-19 comenzó mucho antes de que una
gran cantidad de personas hubiera recibido la ‘vacuna’”, Robert M. Kaplan,
profesor emérito de la UCLA Fielding School of Public Health, escribió lo siguiente:
“Hace casi 50 años, los sociólogos médicos John y Sonja McKinlay examinaron las
tasas de mortalidad de 10 enfermedades graves: tuberculosis, escarlatina,
influenza, neumonía, difteria, tosferina, sarampión, viruela, fiebre tifoidea y
poliomielitis. En cada caso, la nueva terapia o vacuna a la que se le atribuye el
éxito se introdujo mucho después de que la enfermedad estuviera en declive.
Hace poco tiempo, el historiador Thomas McKeown identificó que las muertes por
bronquitis, neumonía e influenza comenzaron a disminuir 35 años antes de que
aparecieran los nuevos medicamentos a los que se atribuyó su éxito. Estos
análisis históricos son relevantes para la pandemia actual”.
Como señaló Kaplan, los “casos” de Covid-19 alcanzaron su punto máximo
a principios de enero de 2021. El 8 de enero, se registraron más de 300
000 resultados positivos diarios. Para el 21 de febrero, se redujo a 55
000 casos diarios. Las “vacunas” antiCovid-19 recibieron la autorización
de uso de emergencia a fines de diciembre de 2020, pero para el 21 de
febrero, solo el 5.9 % de los adultos en Estados Unidos habían recibido
las 2 dosis. A pesar de una tasa de “vacunación” tan baja, los nuevos
"casos" disminuyeron en un 82 %. Si se tiene en cuenta que las autoridades
sanitarias afirman que necesitamos que el 70 % de las personas en Estados
Unidos se “vacunen" para lograr la inmunidad colectiva y detener la propagación
de este virus, esto no tiene sentido. Es obvio que las “vacunas” antiCovid no
tuvieron nada que ver con que disminuyeran los resultados positivos de
las pruebas. La explicación más razonable para la disminución de las
ESTUDIO DE LA PANDEMIA
Dr. Sergio J. Pérez Olivero (C) Copyright (24/11/21) All Rights Reserved

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