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5 cuentos largos / Alberto Naso

En la playa una puerta de madera y su marco, intrepidez surrealista que plantó el “Pájaro” a
pedido de Lionetta, le permitía al marinero entrar con las bandejas de comida que traía del
almacén JyE.
La historia merece ser contada en detalles.
Resulta que el marinero confesó que lo del marinero era una forma del decir, a bordo viajaba
pero era mozo en el comedor del barco, y maneja las bandejas con habilidad, -por los
movimientos del barco- dijo con entusiasmo que antes no se le conocía.
-Entonces puedo llevar la comida en bandejas, sin que se caigan los platos. La arena se mueve,
pero menos que el barco- Sentenció y calló.
Para él ya eran muchas las palabras vertidas.
Los turistas tenían un momento de desconcierto al llegar a la playa y encontrarse con la puerta
de madera. Abrían los ojos levantando las cejas, sonreían mirando alrededor en espera de
alguna sorpresa que completara el escenario, formaban corrillos, locuaces en teorías del
porqué.
No se sabe si por aburridos o por audaces juguetones, el entretenimiento ganó adeptos entre
los primeros que llegaron, en fila esperaron para ingresar a la playa abriendo y cerrando la
puerta. Hubo momentos de demora cuando la fila serpenteada se estiraba camino a las
primeras dunas, pero el instante mágico ameritaba la espera, que a diferencia de las que
estaban acostumbrados a despotricar en bancos y otras entidades, ofrecía el plus de la
aventura. Adicional, el tiempo les sobraba y era bueno rellenarlo.
Más allá de juegos y sentimientos, en lo cierto, que no siempre es lo real, la puerta terminó
marcando una línea paralela a la costa y entre ella y el agua se ubicaron.
El espacio delimitó el escenario para la coreografía de los distintos grupos conductales,
exploradores, proféticos, egocéntricos, tímidos.
Sin olvidar a los que ahora, en el verano del año 3, crecían en número, entraban al mar o se
tendían en la arena a tomar sol.
Así nació el primer balneario de Costa Suave, sin carpas, con servicio de bar y restaurant
atendido por el marinero trocado a mozo.

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