5 cuentos largos.pdf


Vista previa del archivo PDF 5-cuentos-largos.pdf


Página 1...23 24 25262756

Vista previa de texto


Villa Gesell, 2021

Vestía un conjunto de pantalón acampanado y blazer clásico, de color crudo, llevaba un
portafolio al tono. La vestimenta, inusual en este lugar y el hecho de haberla elegido,
connotaban el mensaje de alguien de importancia, retrato imaginado de una funcionaria.
La opción que presentó con palabras prolijas los retornó al antiguo e inconcluso debate sobre
la relación formal con el estado. Algunos la negaban por sus raíces anarquistas, y otros, dentro
del mismo ideario, comprendían una variable necesaria., que en nada los obligaba,

- nos

planta en este suelo- sostenían.
El forcejeo venía de antaño, tenía tránsito en el pensamiento, y cobijaba las dudas sobre si la
libertad era un bien intrínseco, espiritual, que se conservaba aún en la formalidad, o el celo por
distanciarse del estado era necesaria bandera que no se arriaba.
Convinieron en que algunos tenían sus documentos y otros no, por haberlos tirado kilómetros
antes de arribar, y que lo bueno aún no siendo lo mejor, era vivir como iguales en esta tierra
nueva.
Pragmáticos la aceptaron. Vera Angelus despertó al chofer que desde el arribo dormía en el
asiento del conductor, la cara tapada por una gorra blanca, y partió avisando que volvía en dos
meses.
Una vecina conservaba la llave del pequeño recinto, otrora teatro de títeres que trajera a
remolque Pietro Chiave, en el viaje de la caravana fundacional.
Acudía solícita y esmerada, temprano, antes de las ocho de la mañana, para asear el lugar;
traía flores de su jardín, suficientes para el jarrón de vidrio que campeaba sobre el escritorio,
calentaba el agua y se cebaba unos mates mientras aguardaba la llegada de Vera, la empleada,
salvo cuando los días anteriores la lluvia dificultaba el traslado por el camino de tierra que unía
Laguneada con su caserío. Entonces a esperar dos meses.
-Yo también me llamo Vera- le dijo el día que se conocieron. El nombre duplicado sirvió al inicio
para que hicieran buenas migas, y amasaran una amistad hecha de las cuitas que se contaban
las dos que vivían solas.

24