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Villa Gesell, 2021
Esenciero
“…Hundido, en horizonte
soy polvareda que al viento va”
Zamba de mi esperanza.
Luis Profili.
El viejo Bedford 4 x 4 Bus Camper, tres ventanas trapezoidales por lado y dos rectangulares
atrás, encabezaba la caravana descosida.
Pietro Chiave le sujetó al paragolpes trasero su teatro de títeres, una carroza de altas ruedas
de madera atrás y dos más chicas adelante, donde además de los habitantes naturales que
viajaban colgados, cabeceando y dando algunas pataditas, puso su mueble biblioteca y sujetó
paquetes con libros sobre títeres y obras de teatro relacionadas.
La carroza tenía la anchura del Bedford ayudando a una marcha serena en el camino de tierra,
consolidado por la ausencia de lluvias y el sol secante de Diciembre.
En el frente, entre las varas levemente arqueadas, una escalera rebatible al desplegarse
descubría la puerta de acceso. El techo era curvo, pintado azul con bordes rojos, y la escultura
de un elfo viajaba oteando el camino. En uno de los verdes laterales una ventana se abría al
escenario donde jugaban los títeres sus historias.
Construida toda en madera, fugaba de un antiguo cuento de hadas que escuchó en la niñez.
Lionetta Varo la había fileteado, arte que siendo chica aprendió de sus abuelos, pintores los
dos.
Dentro de la carroza, acompañando a los títeres, venían sus colores, sus pinceles y cuadros.
La fuerza del motor los trajo sin sobresaltos mayores, desde quinientos kilómetros estirados
por el tiempo tardado, sumado el vértigo y la angustia del llegar.
Cuando Lionetta, que llevaba el mapa de ruta marcando los avances, anunció el arribo,
descendieron los dos del camión vivienda, pisando la arena con el pie izquierdo.
Primería circunstancial, por unos minutos se fantasearon fundadores, adelantados de Costa
Suave, el chispazo del fogón de un duende genético duró hasta que llegaron los otros vehículos,
y la ceremonia popular, en los sentimientos resultó de familia.
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