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BIOLOGÍA Y CULTURA. UNA DECONSTRUCCIÓN, DESDE UN PUNTO DE VISTA CRISTIANO, DE LA OBRA DE Y. N. HARARI
adecuada a la estructura que lo constituye. En eso consiste su dignidad y para
eso hacen falta las dos fuerzas principales que lo distinguen de todo lo demás:
la autoconciencia y la libertad. Pero Harari sigue afirmando que solo es real
lo tangible y, por eso, advertía al comienzo de este punto, está incapacitado
para comprender lo humano: ¿cuánto pesa un pensamiento?, ¿y una elección?,
¿pueden pesarse los principios que dan lugar a una cultura?, ¿cuánto pesan
los derechos humanos?, ¿y nuestro esfuerzo por salvar el planeta? Si Harari
se diera cuenta de que lo real es distinto de lo que se puede palpar, hubiera
escrito otro libro. Y lo digo también porque está errado en sus apreciaciones
sobre lo que es científico y lo que no y ello le lleva a contradicciones evidentes.
Nietzsche se mostró más moderado que Harari al afirmar de Dios, no que no
existía, sino que había muerto. El filósofo alemán comprendió que la validez de
Dios como fuerza creadora de la cultura va más allá de su existir. El ser humano,
hecho a su imagen y semejanza, necesita de Él, lo busca por todas partes y no
podrá descansar hasta que no lo encuentre vivo en su corazón. Resulta a todas
luces curioso que Harari hable de un futuro humano en las propias manos de lo
humano, y de que la evolución cultural ha trascendido la biología, si niega todo
atisbo de libertad. Pero dejemos esa cuestión del futuro de la humanidad para el
punto siguiente. No quiero adelantar razonamientos para no resultar reiterativo.
2.
LA HUMANIDAD Y LOS CUATRO JINETES DEL
APOCALIPSIS. ¿PUEDE HARARI PRONOSTICAR
EL FUTURO DE LO HUMANO SIN PREOCUPARSE
DE CONOCER LA NATURALEZA HUMANA?
Harari comienza su segundo best-seller, Homo Deus, hablando de la realidad menos tangible y más novedosa que ha aparecido en la historia reciente de
los grupos humanos: la propia humanidad. Existe conciencia solo muy cercana
en el tiempo de que formamos una única especie global. ¿En qué consiste su
naturaleza?, ¿cómo será su futuro?
La humanidad ha logrado domeñar, aunque él no los llama así, a los tres
primeros jinetes del Apocalipsis: “El hambre, la peste y la guerra […] ya no son
tragedias inevitables fuera de la comprensión y el control de una humanidad
indefensa. Por el contrario, se han convertido en retos manejables”.9 Harari insiste, para que no se le acuse de ingenuo o de insensible, en que todavía muchos
sufren y sufrirán por estas causas, pero que esos males forman parte de la agenda humana y que tarde o temprano logrará su eliminación. Pero aún nos falta
uno de los jinetes: ¿qué ocurre con la muerte? El autor sigue en su respuesta a
esta cuestión las líneas argumentales desarrolladas ya en su primer libro: el ser
humano es exclusivo producto de una evolución biológica azarosa y no difiere
9
Yuval Noah HARARI, Homo Deus. Breve historia del mañana, Barcelona, Debate, 2016, 30.
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