Dialnet BiologiaYCulturaUnaDeconstruccionDesdeElPuntoDeVis 7469559.pdf

Vista previa de texto
Francisco RODRÍGUEZ VALLS
sus propias limitaciones sin extrapolaciones improcedentes. El problema es que
elaborar una historia de la humanidad destruyendo las características que hacen
de lo humano lo que es, acaba por hacer una historia que es, de todo, menos de
la humanidad.
Uno de los graves errores de Harari es pensar que la religión pretende ofrecer un conocimiento pleno de la realidad natural. La religión es un saber de
salvación y no pretende hacerle la competencia ni a la física ni a la biología.
Evidentemente, si todo se reduce a física o biología, la religión sobra. Y sobraría
también la autoconciencia y la libertad. Y, sin embargo, nadie ha podido demostrar, a pesar de que intentos no han faltado, que no existen, o son un sin sentido.
Frente a la evidencia patente de ambas es en sus detractores en quienes está la
carga de la prueba y no al revés. Si la existencia humana no está determinada,
sino que es el propio hombre el que debe elegirla de acuerdo con las condiciones en las que vive y las circunstancias de las que parte, la religión no solo será
útil sino imprescindible. Al menos para muchos. No será un mero lavado de
cerebro, como Harari afirma del monoteísmo en alguna ocasión,7 sino un instrumento de conexión entre lo finito y lo infinito, lo temporal y lo eterno, que es
lo que al cabo busca el corazón humano desde antiguo. Hay que establecer que
el orden biológico y el orden existencial son diferentes. El existencial es propio
de las personas y eleva la naturaleza finita a proezas culturales y espirituales
jamás soñadas por ninguna otra forma de vida conocida. No hay otra alternativa
que reconocer los logros del espíritu por muy biologicista que se sea. Lo raro es
que ese reconocimiento, por su evidencia, no ponga a Harari entre la espada y la
pared. Como siempre, apela a la ciencia:
“Hasta donde podemos saber, desde un punto de vista puramente científico, la
vida humana no tiene en absoluto ningún sentido. Los humanos son el resultado de
procesos evolutivos ciegos que operan sin objetivo ni propósito. Nuestras acciones
no forman parte de ningún plan cósmico divino, y si el planeta Tierra hubiera de
explotar mañana por la mañana, probablemente el universo seguiría su camino
como de costumbre. Hasta donde podemos decir en este punto, no se echaría en
falta la subjetividad humana”.8
Puede que sea así, tiene razón en que el Universo seguirá su camino
inexorable tras haber tragado al más radiante y complejo de sus frutos, pero
si el origen del ser humano son procesos ciegos, sin embargo, al menos hay
que admitirlo, cuando esos procesos cuajan en una subjetividad, la subjetividad
pasa a poseerse a sí misma y a ser dueña del destino y del sentido. No es que
el ser humano carezca de sentido, es que tiene que otorgárselo de una manera
7
8
HARARI, Sapiens, 238. Dice literalmente en esa página:“Dos mil años de lavado de cerebro monoteísta han hecho que la mayoría de los occidentales consideren el politeísmo como una idolatría
ignorante e infantil”.
HARARI, Sapiens, 428-429.
- 14 -
