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BIOLOGÍA Y CULTURA. UNA DECONSTRUCCIÓN, DESDE UN PUNTO DE VISTA CRISTIANO, DE LA OBRA DE Y. N. HARARI
asumidas inconscientemente por las nuevas generaciones que, a su vez, potenciarán su cambio a través de la ética y… vuelta a empezar en el ciclo sin fin del
desarrollo humano. El ser humano abre su ontología a la ética y ella lo devuelve
todo de nuevo a la ontología en un círculo que constantemente se retroalimenta.
Llevado por un afán antirreligioso, otro de los supuestos que no explicita,
Harari no acaba de distinguir bien entre lo que pertenece al campo de la religión
y lo que pertenece a lo humano en su condición singular. Por ejemplo, el caso
del ataque que, en nombre de la ciencia, hace de la libertad humana al querer
acabar con la idea de alma. Escribe:
“Nuestros sistemas políticos y judiciales liberales se basan en la creencia de
que cada individuo posee una naturaleza interior sagrada, indivisible e inmutable,
que confiere significado al mundo y que es el origen de toda autoridad ética y política. Esto es una reencarnación de la creencia tradicional del alma libre y eterna
que reside en cada individuo, a pesar de que a lo largo de los últimos 200 años las
ciencias de la vida han socavado completamente dicha creencia. Los científicos que
estudian los mecanismos internos del organismo humano no han encontrado el
alma de la que se habla. Argumentan cada vez más que el comportamiento humano
está determinado por hormonas, genes y sinapsis, y no por el libre albedrío; las mismas fuerzas que determinan el comportamiento de los chimpancés, los lobos y las
hormigas. Nuestros sistemas judiciales y políticos intentan barrer en gran medida
estos descubrimientos inconvenientes bajo la alfombra. Pero, con toda franqueza,
¿cuánto tiempo más podremos mantener el muro que separa el departamento de
biología de los departamentos de derecho y ciencia política?”.6
Las consecuencias de esa afirmación hunden todo orden social ético
humano al no reconocer la responsabilidad que está unida intrínsecamente
a la libertad. Si ninguno es libre, ¿por qué existen sistemas judiciales que
pretenden rectificaciones de la conducta que serían a todas luces inviables?
La consecuencia sería regresar a la ley del más fuerte y, con ello, a sistemas
colectivos que devolverían, a todos los supervivientes de la lucha, a la sabana.
Eso no parece que describa bien el futuro que Harari prevé y describe, por lo
que no casa bien con sus tesis principales. Por otra parte, ¿cuál es la ciencia
que niega la libertad? Una cosa es un programa de investigación científica
que intenta establecer determinaciones naturales en la conducta humana y,
otra muy distinta, es que ese programa haya demostrado hasta el momento
alguna cuestión relevante y establecido fehacientemente que la libertad es una
quimera. Confundir un intento con un logro indica que Harari cree que no solo
lo posible es natural, sino que lo posible, cuando está de su lado, es de por sí
verdadero. El problema es que el reino de la posibilidad es capaz de albergar en
sí a los contrarios. Dejemos a la ciencia que adelante y establezca ella misma
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HARARI, Sapiens, 262-263.
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