Esto no es un lápiz de labios.pdf

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Reino de lagartos
Hay momentos
en que piensan las manos
que una sombra no debe habitar bajo los cuerpos,
y esconden el resplandor para matarla.
Sus dedos se convierten en perlas negras de vacío constante,
allí hay ojeras de cristales sin pupilas,
cavernas que a los malditos no llaman bienaventurados.
Las palmas se hacen vasos llenos del agua de todas las gotas,
pero nadie puede ver en ellas su cara sin lámparas encendidas.
En ese pozo se suicidan los mitos y reinan los lagartos.
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