Esto no es un lápiz de labios.pdf

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El ruido frío
El ruido decía
que el latido hizo hieles
del transcurso de su tiempo,
por eso el último átomo no sería aliento
en las palmas de ninguna boca.
Hablaba, antes de cambiarse por vacío,
del ombligo alimentado por liana venenosa,
que rompió el cielo en tantos trozos,
que no pudo verse en adelante.
Enorme, bajó el frío por los huecos,
para que el oxígeno tomase forma de cristales
y no pudiese entrar
en los pulmones que no había.
Después de la infinita pena,
nada estaba hecho:
un improductivo cero se hizo dueño
de todos los lugares donde antes jugaron
cuatro o cinco niños
a soñar que siempre hacían soles.
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