Esto no es un lápiz de labios.pdf

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Mirándome en ella
Me vi en la hoja del cuchillo
cuando estaba tan cerca,
que podía olerse su aliento helado,
parecía un límite en llamas blancas,
la luz de la tarde se rendía a su evidencia.
Mirándome en ella,
vi la esquina de dos calles vecinas
que nunca se conocieron.
Lo único en delatar lo serio
de aquel reflejo de mil grises distintos,
era la ausencia de una sonrisa.
Aunque fuese de rictus.
Aunque fuese de instinto.
Aunque fuese increíble.
Aunque fuese de ausencia.
Luego llegó el miedo.
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