Policromática MatÃas Castro Arias.pdf

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tiempo. Primero pasaron por ciertos clásicos tempranos
del libro álbum -cuya trascendencia sería difícil de
determinar en este momento- y luego a un extenso tomo
de los hermanos Grimm, que ocupó noches y sueños
de Tobías. Algunos sueños de Diana también fueron
capturados por estas imágenes colmadas de un placer
grotesco. Pero al cesar, cuando el libro fue historia y su
único espacio de relevancia eran los disparos lumínicos
que habitaban la memoria de ambos, llegaron hasta la
ballena blanca, presentada con una portada donde ella
misma, protagonista e ícono literario, asomaba parte
de su enorme cuerpo, provocando una serie de olas
que lanzaban a la deriva las, en apariencia, enclenques
embarcaciones que la rodeaban. Una imagen poderosa
y efectiva. Tobías estaba cautivado.
Su lectura supuso un acontecimiento en la formación
literaria del pequeño. Pidió que repitieran dos y tres
veces, ese primer día, el proceso: Diana le mostraba la
portada, abría el libro, analizaban las anclas ilustradas
de la guarda y pasaban a las siguientes páginas, ella
leyéndole y Tobías poniendo toda su atención en los
dibujos, alcanzándolos con sus manos, tratando de
sumergirse en las olas. Estas últimas tan bien graficadas
que parecían moverse.
La inquietud que siempre mantuvo Diana fue sobre
su posición en el mundo, entendiendo que ella, por el
sólo hecho de existir ya era una parte fundamental,
y que cada palabra ligada a un pensamiento y acción,
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