Policromática MatÃas Castro Arias.pdf

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De igual forma las que siguieron durante esa semana.
Pero a medida que Anita demostró su competencia
y compromiso con el cuidado de Tobías, Diana dejó
pasar por alto un par de episodios de llanto, eligiendo el
sueño, el descanso. Cuando amanecía, llegaba a sentirse
horrible, lo que le impedía aprovechar los beneficios de
un descanso prolongado. Sin embargo, como sucede
con todo, llegó a acostumbrarse y ese efecto nocivo
de no atender al llamado de su hijo cuando las fuerzas
no acompañan, es decir, el sentimiento de culpa, fue
desapareciendo a medida que los meses pasaron y
los pantalones de Tobías parecían pequeños junto al
tamaño de sus desarrollados miembros.
Le compramos cosas hermosas. Los domingos vamos a
las tiendas y le compramos unos pantalones bellísimos,
unas zapatillas nuevas de colores, el juguete más
grande del lugar y los libros con más dibujos. Durante
el día leo con él, mientras Héctor trabaja y Anita ordena
la casa. Lo llevo al patio para sentir la caricia natural
del viento, salimos a pasear por el condominio. Eso le
gusta: balbucea y se pone inquieto en el parque. Así que
lo saco del coche y lo acerco al prado. Estira los bracitos
hasta alcanzar con sus frágiles dedos la corteza de esos
enormes sauces. Si vieras cómo abre los ojos, amiga, te
derretirías.
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