ROBO DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE ARGOMEDO.pdf


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estos relieves más que una explicación se requiere contemplación sosegada que nos alcance el
alma.
Su vida pública está simbolizada en los cuatro evangelistas que figuran en la base del retablo.
Van a ser quienes recojan su mensaje en el Nuevo Testamento y también los que cumplan con el
encargo de predicar la buena nueva al mundo entero. No podía faltar la presencia del Apóstol
Santiago al que le cupo la gloria de evangelizar un trocito de nuestra patria, lo que se conocía
con el Finisterrae. Los evangelizados en recompensa de gratitud impondrían su nombre a la
ciudad. Y también los feligreses de esta parroquia haciendo bueno el camino de su nombre que
pasa por ella reservaron un espacio del retablo para él. Pues si hemos tenido la suerte de estar en
este camino, valorémosle, pues nos lleva a buena meta.
La parte central del retablo, libro abierto de la vida de Jesús, nos enseña su pasión, su muerte
y resurrección. En lo alto de él vemos plantada la cruz y en ella el crucificado. Desde allí
atrayendo a todos hacia SI. Y desde allí restaurando y renovando la primera creación desdibujada
por nuestros primeros padres con su desobediencia. ¡Feliz culpa -nos dice el pregón pascual- que
mereció tal redentor! Con su muerte venció al pecado y con su resurrección venció a la muerte.
Nos redimió al precio de su sangre y con su gracia nos salva. Vuelve todo otra vez al estado de
origen de su creación. Para ello nos une a ÉL que es nuestra cabeza y nosotros como miembros
espirituales de su cuerpo, ya participamos radicalmente de su misma suerte.
Este hecho salvador se hizo arte en el retablo. En la puerta del sagrario está tallada la imagen
de Cristo resucitado. Sale del sepulcro glorioso, triunfante. Este acontecimiento queda ratificado
por el ángel cuando les dice a las mujeres: “no busquéis entre los muertos al que vive, no esta
aquí, HA RESUCITADO”.
Aquél sepulcro roto, estallado, es el fundamento de nuestra esperanza. Allí nació. Ya tenemos
razones válidas para esperar. Nos enseña que muchos de nuestros proyectos y planes también se
rompen a la luz de esta verdad. Llevados por otras luces, no las definitivas, muchas personas se
acostumbran a poner punto y final después de la muerte de un ser querido. Ya terminó todo. No.
Continúa todo. Es punto y seguido. A lo sumo punto y aparte porque desde ahora continúa de
otra manera. A la luz del resucitado evitar las puertas que cierran la alegría. Él quiso la alegría
para esta vida y también para la otra. No a cualquier precio por supuesto. Él, que estalló la del
sepulcro, dice que la única que debe cerrarse es aquella por la que entra el mal en el corazón.
Además el artista al tallar esta imagen en la puerta del sagrario, el lugar donde se encuentra,
va más lejos que a ratificar la verdad de nuestro credo. Nos enseña sobre todo, que ese Jesucristo
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