ROBO DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE ARGOMEDO.pdf


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El ático remata el retablo con una escultura de Dios Padre, aguantando la bola del universo en
una mano y la otra, su mano extendida.

SU CONTENIDO
Hecha esta somera descripción procede un sencillo análisis de su significado e interpretación.
¿Qué contenido tiene? Encierra una enseñanza religiosa. Es como un libro abierto que además de
deleitarnos con su arte nos enseña con agrado. ¡Ojalá pudiéramos aprender así!”
En el ático, su parte superior, aparece la presencia de Dios en forma de figura humana. Es el
Dios Padre, creador de todo. Fuerza y razón de toda existencia visible e invisible. Para ello se
simboliza sosteniendo en su mano izquierda la bola del universo, fruto de su creación y que un
día saliera de sus manos. Con su mano derecha extendida al frente como signo de cercanía, de
invitación y llamada al ofrecimiento de su amistad.
A continuación, la gran revelación. Dios se nos manifiesta como Salvador. Se hace próximo,
cercano a nosotros. Va a tomar algo nuestro y a cambio nos va a dar de lo suyo. Este
acontecimiento hasta llegar a la plenitud de los tiempos lo va preparando paulatinamente. La
Biblia, en su primera parte del Antiguo Testamento va recogiendo sus mensajes dirigidos a
profetas y reyes, cuyo destinatario es su pueblo elegido. Ahí están el Rey David, el Rey
Salomón, cumpliendo esta misión ayudados por esos arcángeles que con sus bocinas de cuerno
los publican al mundo y les ponen música para que se entienda mejor, eso de que Dios nos
quiere, Dios nos ama. Ese amor está a punto de hacerse realidad. El profeta San Juan Bautista del
retablo, con el signo del cordero le va a anunciar y a descubrir ante la multitud que van a
escucharle con estas palabras: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.
Antes de esta presentación realizada por San Juan Bautista, el retablo nos presenta cómo se va
realizando la ENCARNACIÓN DE DIOS. Necesita a una mujer que haga las veces de madre, a
la que adorna con los dones de su gracia y de su gloria. Esa mujer es la Virgen María. Ahí la
tenemos en el mismo centro del retablo en su advocación de la Asunción. Ella en manos de Dios
desde el principio de su nacimiento hasta el fin de su vida. Así dispuesta va a responder que SÍ al
encargo que le ofrece el arcángel San Gabriel. “Hágase en mí según tu palabra”. Y desde aquél
momento es la madre de Dios. Tal vez esta expresión suene fuerte, pero es así y además, verdad.
Ella es la madre de Jesucristo, Jesucristo es Dios, luego la Virgen María e madre de Dios.
El retablo nos presenta su nacimiento en un establo y la adoración de los reyes magos. Dos
tarjetas de felicitación de navidad recogieron estos dos momentos de la vida de Cristo. Ante
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