madre piedad y el colegio de soncillo.pdf

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responsabilidad. Examina y revisa los planes de educación, lo mismo que el progreso de las
niñas, todo con miras a dar y recibir los conocimientos necesarios en las distintas disciplinas
establecidas, sin olvidar su formación humana.
Ella, que leía el Evangelio, recordaba lo que dice acerca del crecimiento del niño Jesús, “crecía
en edad, sabiduría y gracia” (Lc 2, 52). Extrapolarlo a las niñas era el reto de la educación que
ella quería. Una educación que es formación al completo de la persona humana, que mira al
saber y vivir conforme a unos principios y valores. Parte, además, de la verdad incuestionable
para ella, que el ser humano es espiritual y que esa vertiente debe ser atendida con solicitud.
Una imagen que habla. Es la imagen que dejó Madre Piedad en el colegio, hoy la conservamos
en la parroquia. Con este gesto y con su vida dejó el mejor libro de educación. En todas las
fundaciones que hizo, quedaba el testimonio gráfico de la imagen del Niño Jesús, que ella
llamaba EL FUNDADOR. Presidía las clases y ocupaba en las celebraciones litúrgicas un lugar
preferente. Era una constante llamada para que los niños volvieran los ojos a aquel Niño que
como ellos crecía en edad, ahora también ellos en sabiduría y gracia.
Madre Piedad lo tiene asumido y claro. Todo lo que ella hace está inspirado en el Evangelio, la
enseñanza no podía quedar aparte, máxime cuando enseñar al que no sabe es como un ascua para
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