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El SIGLO XIX TIEMPO DIFÍCIL PARA LA IGLESIA
La desamortización
No hacía mucho tiempo que el pueblo español había sufrido las
consecuencias de la guerra francesa. Se estaba reponiendo y, a su vez, se
estaba incubando otra desgracia con unas consecuencias graves para la
Iglesia: la desamortización. Sucede en el año 1835-37 y es el fruto de un
anticlericalismo rabioso que odia a la iglesia, a todo lo que es suyo y a
todos los que con ella se relacionan.
En este caso no son agentes advenedizos. Son nuestros mismos políticos.
Promulgan leyes para robar sus mejores propiedades alegando su
improductividad. Todo les parece bien para satisfacer sus ansias de acabar
con ella. El botín le recibe, graciosamente, algunas personas sin escrúpulo
en su conciencia moral y menos religiosa de aquello que no es suyo. Y,
enseguida, proceden a su venta. ¡Qué deshumanización y sacrilegio! No
piensan, siquiera, que aquellos objetos sagrados fueron el precio de muchos
donativos y limosnas de tantos y tantos creyentes. De personas generosas y
sacrificadas que así contribuyeron con las Iglesias, conventos, comprando
los objetos de culto necesarios. Con este proceder injusto les están privando
a sus donantes y a cuantos fieles se satisfacían de ellos; de la piedad y
devoción que fomentaban aquellos monasterios con sus Iglesias adornadas
con piezas de arte de gran valor y sobre todo de aquellos objetos sagrados
e imágenes que ellos mismos regalaron.
Además, a muchos españoles creyentes, o no, se les privó del disfrute de
aquellos valores artísticos. ¡Qué contrasentido! Aquel patrimonio robado y
mal vendido, parte de él, traspasa nuestras fronteras, para llenar museos y
galerías de arte, en otros países. Si estos objetos sagrados hubieran
permanecido en sus conventos o en sus Iglesias, bien se pudiera decir que
todo el suelo español, era el mejor museo del mundo.
En esta comarca desaparecieron dos monasterios: S. Pedro de Celada y
Rioseco. Situados en los pueblos de Montejo de Bricia e Incinillas. Este
último muy conocido de todos, dado su valor artístico, considerado como
una pequeña joya. Hoy se pretende revivir este recuerdo. Para ello se ha
programado una visita guiada que sale del pueblo de Villarcayo en autobús
al citado lugar. Algo es algo aunque terminé en lamentación.....
Naturalmente, esta memoria histórica, nos revela contra el pasado.
Sentimos la añoranza de su perdida y el mayor de los desprecios de
aquellos actos que ensuciaron y vaciaron la grandeza de nuestros pueblos.
El gran pensador e historiador Menéndez y Pelayo lo califica como el gran
latrocinio que se perpetró contra la Iglesia.

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