la parroquia de soncillo.pdf

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Pienso que puede ser el mejor resumen de la página. De una manera
sencilla, simple con sus imágenes y con sus peticiones nos descubran y
despierten nuestra fe y confianza en ellos. Siguen siendo nuestros padres y
protectores al igual que cuando nuestros antepasados a ellos invocaron y se
acogieron. Reitero lo de la mutua compañía. De parte de ellos conocedores
de nuestras propias situaciones. Muchas de alegría por acontecimientos
favorables y otras tantas de alguna pena. Bien saben ellos cuales... Ábrete a
los santos y siente su presencia.
La razón es bien clara: si están junto a Dios lo están junto a nosotros;
ofreciéndonos su mano protectora y su luz para caminar debidamente por
esta vida. Sí, muchas veces, nada fácil, demasiado complicada. Solos y en
medio de tanta adversidad pudiéramos perdernos.
Si puede servirte; ahí la tienes. A tu disposición.
Ojalá que cuando la tengas en tus manos, la contemples con tu mirada
de fe y confianza; despierten en ti el deseo de caminar junto a ellos para
que, conducidos por su ejemplo en este caminar de la vida sea “menos valle
de lagrimas”.
Ahora no podemos por menos de alabarlos, bendecirlos y glorificarlos
dando gracias a Dios porque ya son nuestros intercesores, los buenos
samaritanos y lo hacemos de la mejor manera que sabemos:
IMITÁNDOLOS. Y así cuando nuestra vida se termine en el cuerpo y en el
tiempo nos hagan acreedores de la vida con mayúscula y por toda la
eternidad.
LA PARROQUIA Y SU MISION PASTORAL
Su doble acepción
También pudiéramos hablar de LA IGLESIA de San Cosme y San
Damián. Y es que además con mucha frecuencia en nuestras
conversaciones ordinarias así nos expresamos. Como es comprensible se
trata de dos palabras diferentes pero que se engloban mutuamente y es
precisamente porque la palabra “Iglesia” goza de otras acepciones: la de
una comunidad de fieles católicos, asamblea y, para los más formados: la
Iglesia es Cristo que sigue viviendo a través del tiempo haciéndose
contemporáneo a cada uno de nosotros. También se la conoce como el
cuerpo místico, espiritual cuya cabeza es el mismo Jesucristo. Según los
teólogos su misión se extiende al cuerpo jurídico, ético, estatal, cultural
siempre que esté en juego el fin sobrenatural del hombre y los principios de
la moral. A ella pertenecen todos los que reciben el bautismo, se confiesan
católicos y no se han separado de ella ni por propia voluntad ni por delitos
graves.
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