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brios, gente septentrional; los Valdivieso su, de un
Desiderio, sobrino del Rey Wamba.
De mi Desiderio godo,
y del Rey Wamba sobrino,
procede esta Casa en todo
por línea recta y camino
En América se distinguieron: Agustín de
Ahumada en Chile; en Charcas, Pedro del Peso; el
gran don Pedro de la Gasca, el pacificador del Perú; Blasco Núñez Vela, virrey; y el de más recio carácter, aquel Francisco de Carvajal, el demonio de
los Andes, que trasplantó allende el océano, con la
audacia del guerrillero, nuestro
espíritu individualista y atomista. General del felicísimo Ejército de la Libertad, se llamaba
a sí mismo, en frase que parece copiada de una proclama de
Bolívar. Se ufanaba de haber
despenado en una sola batalla
más de cincuenta cristianos, a
los indios no los cuento, decía
el chancero Carvajal, que camino del cadalso hizo chistes
con el verdugo.
Lo cierto es que la ciudad se repobló con gentes venidas del alfoz de Lara, de Asturias, de la Montaña, León y
Burgos, contándose entre
ellas algunas familias de viso.
Bien les vendría a estos nobles un poco presuntuosos el
fingido epitafio que Arias Montano hizo de Adán, sátira en
verdad intencionada y aguda:
En este lugar está sepultado
Palacio de los Condes de Polentinos
En Ávila nació Teresa
Adán, primer hombre del munde Cepeda, a la que cuadran
do y cabeza de todo el género
bien los versos de San Juan de la Cruz, nacido en
humano, príncipe de todo el orbe. No tuvo otro patierra de Ávila:
dre que a Dios, su madre fue la Tierra. Hijodalgo y
Señor de gran solar plantado en las partes del
Mil gracias derramando
Edén, y por suelo todas las tierras y mares.
pasó por estos sotos con presura
Bien se les podía perdonar a los caballeros
y yéndolos mirando,
avileses sus puntillos de honra, pues serán los pricon sólo su figura,
meros en servir fielmente al rey, y el eco de sus hazañas llegó a los más remotos confines. No olvidavestidos los dejo de su hermosura
ron a sus hermanos en Cristo menesterosos, y son
A guisa de broche con que cerrar la ya larga
numerosas las fundaciones de obras Pías, algunas
evocación de Ávila, fina, sobria, mística y elegante,
de ellas destinadas a ayudar a los hidalgos pobres,
hagamos un elogio de la mujer avilesa con los coque los había y mucho.
nocidos versos de Marquina:
Entre los varones ilustres en armas y letras
nacidos en Ávila y su tierra, citaremos a don Pedro
Dávila, que tomó Olmedo por los Reyes Católicos;
Alonso Díaz de Montalvo, autor del famoso Ordenamiento de su nombre, famoso legista; Diego de Vera y Diego Rengifo, con el Gran Capitán; Sancho
Zimbrón, compañero del Duque de Alba en la conquista de Navarra y luego indómito comunero; el
Marqués de las Navas; el Gran Duque de Alba;
Sancho Dávila, el rayo de la guerra; don Juan del
Águila, tan dado a la guerra que ya a los dieciocho
años se alistó en Flandes, en la compañía de don
Gonzalo de Bracamonte, y luego fue descanso de
Farnesio y terror de holandeses. Pasó a Irlanda
contra los ingleses, y de su estancia allí que
da algo más que el eco de sus hazañas: cientos de
atezados bigardos de ojos vivos en la comarca de
Connaught. El Prior de San Juan le presentó a Felipe II con la frase conozca Vuestra Majestad un vasallo que nació sin miedo.
De la tez es trigueña;
su frente, luna clara en los sembrados;
trae, como lugareña,
de sus labios colgados
los refranes del pueblo y sus dictados
N OTAS
Este artículo se redactó en 1957
1) Eugenio Escribano, Castilla, Madrid, 1922.
2) Bracamonte fue acusado de poner unos pasquines
censuradores de la política y actuación del Monarca Prudente.
3) Una esfera o globo terrestre, atravesado por un puñal
blandido por una mano.
4) Nicolás Díaz y Pérez, La francmasonería española,
Madrid, 1894
5) Mariano Tirado de Rojas, La Masonería en España,
Madrid, 1892-1893, dos tomos.
6) Corrupción de Avilés.
Cuadernos de Ayala 76 -OCT/2018
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