EXHORTACIÓN APOSTÓLICA FAMILIARIS CONSORTIO (1).pdf


Vista previa del archivo PDF exhortacin-apostlica-familiaris-consortio-1.pdf


Página 1...53 54 55565771

Vista previa de texto


apoyo de la familia está destinado a tener una eficacia que, sobrepasando su
ámbito, alcanza también otras personas e incide sobre la sociedad. El futuro del
mundo y de la Iglesia pasa a través de la familia»​[170]​.
Destinatarios y agentes de la comunicación social
76. Una palabra aparte se ha de reservar a esta categoría tan importante en la
vida moderna. Es sabido que los instrumentos de comunicación social «inciden a
menudo profundamente, tanto bajo el aspecto afectivo e intelectual como bajo el
aspecto moral y religioso, en el ánimo de cuantos los usan», especialmente si
son jóvenes​[171]​. Tales medios pueden ejercer un influjo benéfico en la vida y
las costumbres de la familia y en la educación de los hijos, pero al mismo tiempo
esconden también «insidias y peligros no insignificantes»​[172]​, y podrían
convertirse en vehículo —a veces hábil y sistemáticamente manipulado, como
desgraciadamente acontece en diversos países del mundo— de ideologías
disgregadoras y de visiones deformadas de la vida, de la familia, de la religión,
de la moralidad y que no respetan la verdadera dignidad y el destino del
hombre.
Peligro tanto más real, cuanto «el modo de vivir, especialmente en las naciones
más industrializadas, lleva muy a menudo a que las familias se descarguen de
sus responsabilidades educativas, encontrando en la facilidad de evasión
(representada en casa especialmente por la televisión y ciertas publicaciones) el
modo de tener ocupados tiempo y actividad de los niños y muchachos»​[173]​. De
ahí «el deber ... de proteger especialmente a los niños y muchachos de las
"agresiones" que sufren también por parte de los ​mass-media»
​ , procurando que
el uso de éstos en familia sea regulado cuidadosamente. Con la misma diligencia
la familia debería buscar para sus propios hijos también otras diversiones más
sanas, más útiles y formativas física, moral y espiritualmente «para potenciar y
valorizar el tiempo libre de los adolescentes y orientar sus energías»​[174]​.
Puesto que además los instrumentos de comunicación social —así como la
escuela y el ambiente— inciden a menudo de manera notable en la formación de
los hijos, los padres, en cuanto receptores, deben hacerse parte activa en el uso
moderado, crítico, vigilante y prudente de tales medios, calculando el influjo que
ejercen sobre los hijos; y deben dar una orientación que permita «educar la
conciencia de los hijos para emitir juicios serenos y objetivos, que después la
guíen en la elección y en el rechazo de los programas propuestos»​[175]​.
Con idéntico empeño los padres tratarán de influir en la elección y preparación
de los mismos programas, manteniéndose —con oportunas iniciativas— en
contacto con los responsables de las diversas fases de la producción y de la
transmisión, para asegurarse que no sean abusivamente olvidados o
expresamente conculcados aquellos valores humanos fundamentales que forman
parte del verdadero bien común de la sociedad, sino que, por el contrario, se
difundan programas aptos para presentar en su justa luz los problemas de la
familia y su adecuada solución. A este respecto, mi predecesor Pablo VI escribía:
«Los productores deben conocer y respetar las exigencias de la familia, y esto
requiere a veces, por parte de ellos, una verdadera valentía, y siempre un alto
sentido de responsabilidad. Ellos, en efecto, están obligados a evitar todo lo que
pueda dañar a la familia en su existencia, en su estabilidad, en su equilibrio y en