EXHORTACIÓN APOSTÓLICA FAMILIARIS CONSORTIO (1).pdf


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ayuda en este diálogo, explicando exactamente el contenido del Magisterio de la
Iglesia y el de la experiencia de la vida de familia. De esta manera se
comprenden mejor las enseñanzas del Magisterio y se facilita el camino para su
progresivo desarrollo. No obstante, es bueno recordar que la norma próxima y
obligatoria en doctrina de fe —incluso en los problemas de la familia— es
competencia del Magisterio jerárquico. Relaciones claras entre los teólogos, los
expertos en problemas familiares y el Magisterio ayudan no poco a la recta
comprensión de la fe y a promover —dentro de los límites de la misma— el
legítimo pluralismo.
Religiosos y religiosas
74. La ayuda que los religiosos, religiosas y almas consagradas en general,
pueden dar al apostolado de la familia encuentra su primera, fundamental y
original expresión precisamente en su consagración a Dios: «De este modo
evocan ellos ante todos los fieles aquel maravilloso connubio, fundado por Dios y
que ha de revelarse plenamente en el siglo futuro, por el que la Iglesia tiene por
esposo único a Cristo»​[169]​. Esa consagración los convierte en testigos de
aquella caridad universal que, por medio de la castidad abrazada por el Reino de
los cielos, les hace cada vez más disponibles para dedicarse generosamente al
servicio divino y a las obras de apostolado.
De ahí deriva la posibilidad de que religiosos y religiosas, miembros de Institutos
seculares y de otros Institutos de perfección, individualmente o asociados,
desarrollen su servicio a las familias, con especial dedicación a los niños,
especialmente a los abandonados, no deseados, huérfanos, pobres o
minusválidos; visitando a las familias y preocupándose de los enfermos;
cultivando relaciones de respeto y de caridad con familias incompletas, en
dificultad o separadas; ofreciendo su propia colaboración en la enseñanza y
asesoramiento para la preparación de los jóvenes al matrimonio, y en la ayuda
que hay que dar a las parejas para una procreación verdaderamente
responsable; abriendo la propia casa a una hospitalidad sencilla y cordial, para
que las familias puedan encontrar el sentido de Dios, el gusto por la oración y el
recogimiento, el ejemplo concreto de una vida vivida en caridad y alegría
fraterna, como miembros de la gran familia de Dios.
Quisiera añadir una exhortación apremiante a los responsables de los Institutos
de vida consagrada, para que consideren —dentro del respeto sustancial al
propio carisma original— el apostolado dirigido a las familias como una de las
tareas prioritarias, requeridas más urgentemente por la situación actual.
Laicos especializados
75. No poca ayuda pueden prestar a las familias los laicos especializados
(médicos, juristas, psicólogos, asistentes sociales, consejeros, etc.) que, tanto
individualmente como por medio de diversas asociaciones e iniciativas, ofrecen
su obra de iluminación, de consejo, de orientación y apoyo. A ellos pueden
aplicarse las ​exhortaciones que dirigí a la Confederación de los Consultores
familiares de inspiración cristiana​: «El vuestro es un compromiso que bien
merece la calificación de misión, por lo noble que son las finalidades que
persigue, y determinantes para el bien de la sociedad y de la misma comunidad
cristiana los resultados que derivan de ellas... Todo lo que consigáis hacer en