EXHORTACIÓN APOSTÓLICA FAMILIARIS CONSORTIO (1).pdf


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rosario en familia? Y vosotros, padres, ¿sabéis rezar con vuestros hijos, con toda
la comunidad doméstica, al menos alguna vez? Vuestro ejemplo, en la rectitud
del pensamiento y de la acción, apoyado por alguna oración común vale una
lección de vida, vale un acto de culto de un mérito singular; lleváis de este modo
la paz al interior de los muros domésticos: "Pax huic domui". Recordad: así
edificáis la Iglesia»​[152]​.
Plegaria litúrgica y privada
61. Hay una relación profunda y vital entre la oración de la Iglesia y la de cada
uno de los fieles, como ha confirmado claramente el Concilio Vaticano II​[153]​.
Una finalidad importante de la plegaria de la Iglesia doméstica es la de constituir
para los hijos la introducción natural a la oración litúrgica propia de toda la
Iglesia, en el sentido de preparar a ella y de extenderla al ámbito de la vida
personal, familiar y social. De aquí deriva la necesidad de una progresiva
participación de todos los miembros de la familia cristiana en la Eucaristía, sobre
todo los domingos y días festivos, y en los otros sacramentos, de modo
particular en los de la iniciación cristiana de los hijos. Las directrices conciliares
han abierto una nueva posibilidad a la familia cristiana, que ha sido colocada
entre los grupos a los que se recomienda la celebración comunitaria del Oficio
divino​[154]​. Pondrán asimismo cuidado las familias cristianas en celebrar,
incluso en casa y de manera adecuada a sus miembros, los tiempos y
festividades del año litúrgico.
Para preparar y prolongar en casa el culto celebrado en la iglesia, la familia
cristiana recurre a la oración privada, que presenta gran variedad de formas.
Esta variedad, mientras testimonia la riqueza extraordinaria con la que el
Espíritu anima la plegaria cristiana, se adapta a las diversas exigencias y
situaciones de vida de quien recurre al Señor. Además de las oraciones de la
mañana y de la noche, hay que recomendar explícitamente —siguiendo también
las indicaciones de los Padres Sinodales— la lectura y meditación de la Palabra
de Dios, la preparación a los sacramentos, la devoción y consagración al Corazón
de Jesús, las varias formas de culto a la Virgen Santísima, la bendición de la
mesa, las expresiones de la religiosidad popular.
Dentro del respeto debido a la libertad de los hijos de Dios, la Iglesia ha
propuesto y continúa proponiendo a los fieles algunas prácticas de piedad en las
que pone una particular solicitud e insistencia. Entre éstas es de recordar el rezo
del rosario: «Y ahora, en continuidad de intención con nuestros Predecesores,
queremos recomendar vivamente el rezo del santo Rosario en familia ... no cabe
duda de que el Rosario a la Santísima Virgen debe ser considerado como una de
las más excelentes y eficaces oraciones comunes que la familia cristiana está
invitada a rezar. Nos queremos pensar y deseamos vivamente que cuando un
encuentro familiar se convierta en tiempo de oración, el Rosario sea su
expresión frecuente y preferida»​[155]​. Así la auténtica devoción mariana, que se
expresa en la unión sincera y en el generoso seguimiento de las actitudes
espirituales de la Virgen Santísima, constituye un medio privilegiado para
alimentar la comunión de amor de la familia y para desarrollar la espiritualidad
conyugal y familiar. Ella, la Madre de Cristo y de la Iglesia, es en efecto y de
manera especial la Madre de las familias cristianas, de las Iglesias domésticas.