EXHORTACIÓN APOSTÓLICA FAMILIARIS CONSORTIO (1).pdf


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planes de Dios, es célula básica de la sociedad, sujeto de derechos y deberes
antes que el Estado y cualquier otra comunidad, es víctima de la sociedad, de los
retrasos y lentitudes de sus intervenciones y más aún de sus injusticias notorias.
Por esto la Iglesia defiende abierta y vigorosamente los derechos de la familia
contra las usurpaciones intolerables de la sociedad y del Estado. En concreto, los
Padres Sinodales han recordado, entre otros, los siguientes derechos de la
familia:



















a existir y progresar como familia, es decir, el derecho de todo hombre,
especialmente aun siendo pobre, a fundar una familia, y a tener los
recursos apropiados para mantenerla;
a ejercer su responsabilidad en el campo de la transmisión de la vida y a
educar a los hijos;
a la intimidad de la vida conyugal y familiar;
a la estabilidad del vínculo y de la institución matrimonial;
a creer y profesar su propia fe, y a difundirla;
a educar a sus hijos de acuerdo con las propias tradiciones y valores
religiosos y culturales, con los instrumentos, medios e instituciones
necesarias;
a obtener la seguridad física, social, política y económica, especialmente
de los pobres y enfermos;
el derecho a una vivienda adecuada, para una vida familiar digna;
el derecho de expresión y de representación ante las autoridades públicas,
económicas, sociales, culturales y ante las inferiores, tanto por sí misma
como por medio de asociaciones;
a crear asociaciones con otras familias e instituciones, para cumplir
adecuada y esmeradamente su misión;
a proteger a los menores, mediante instituciones y leyes apropiadas,
contra los medicamentos perjudiciales, la pornografía, el alcoholismo,
etc.;
el derecho a un justo tiempo libre que favorezca, a la vez, los valores de
la familia;
el derecho de los ancianos a una vida y a una muerte dignas;
el derecho a emigrar como familia, para buscar mejores condiciones de
vida​[112]​.

La Santa Sede, acogiendo la petición explícita del Sínodo, se encargará de
estudiar detenidamente estas sugerencias, elaborando una «Carta de los
derechos de la familia», para presentarla a los ambientes y autoridades
interesadas.
Gracia y responsabilidad de la familia cristiana
47. La función social propia de cada familia compete, por un título nuevo y
original, a la familia cristiana, fundada sobre el sacramento del matrimonio. Este
sacramento, asumiendo la realidad humana del amor conyugal en todas sus
implicaciones, capacita y compromete a los esposos y a los padres cristianos a
vivir su vocación de laicos, y por consiguiente a «buscar el reino de Dios
gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios»​[113]​.