El Cid Campeador Simplemente Rodrigo 5C.pdf

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pero es perro viejo y el que me ha pillado por sorpresa ha sido él a mí. Va a
hacer una carnicería con nosotros, como no sepamos reaccionar. Y
reconozco que no sé muy bien qué acción tomar. ¡Se admiten ideas, amigo
Rodrigo! —grita Sancho para poder ser oído.
—Príncipe Sancho, su caballería ligera ataca a nuestra infantería. Ordena
resistir como sea. Organiza a nuestra caballería y que ataquen a su
infantería que viene a la carrera, ya sin lanzas, que es lo más peligroso para
nuestros caballeros. Que los arqueros se den media vuelta, se coloquen
detrás de nuestros infantes y que lancen sus flechas contra los caballeros del
aragonés. Si conseguimos que sus tropas de caballería sufran importantes
pérdidas, podrás dedicar la infantería a ayudar a nuestros caballeros contra
sus infantes. ¡Pero ya!
Sancho da las órdenes oportunas para poner en práctica mi idea de cómo
afrontar la situación. Mi cuerpo empieza a temblar por la responsabilidad
que me acabo de echar encima diciendo, en esta situación, lo que pensaba
que había que hacer. Intento concentrarme; en breve, me vería inmerso en
una batalla y si quería permanecer con vida, tendría que estar en plenas
condiciones mentales.
La caballería vuelve hacia atrás para encontrarse con la infantería
atacante. Los arqueros se ponen en la retaguardia de nuestros infantes y
comienzan a lanzar sus flechas hacia los caballeros que comienzan a caer
de sus cabalgaduras. La infantería aragonesa empieza a titubear al ver a
nuestra caballería pesada avanzar sobre ellos, pero ya es tarde y el choque
es inminente.
Gritos ensordecedores. Los caballeros con sus grandes espadas empiezan
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