El Cid Campeador Simplemente Rodrigo 5C.pdf


Vista previa del archivo PDF el-cid-campeador-simplemente-rodrigo-5c.pdf


Página 1...32 33 34353653

Vista previa de texto


cansados por el viaje. Mientras, querido esposo, ¿por qué no pides que les
vayan preparando unos aposentos y así puedan recogerse cuando
consideren oportuno después de cenar? —se le nota una mujer de carácter y
con gobierno de su casa.
—Sí, cariño. Por favor, ¿queréis pasar al salón y acomodaros, mientras
dispongo que os preparen nuestras mejores habitaciones?
—Ay, Sancho, me parece que ya sé quien lleva los pantalones en esta
casa. Ja, ja, ja —le digo al príncipe cuando nos quedamos solos.
—¡Qué inocente eres, Rodrigo! En el campo de batalla o en el patio de
armas, te manejas bien, pero todavía no te has dado cuenta de quien maneja
las armas en los hogares de los hombres. Ja, ja, ja. Ya me contarás cuando
tengas esposa.
Pasamos la velada junto a los condes con conversaciones sin
importancia. Nos hablan del monasterio de San Zoilo. Parece ser que,
anteriormente, era mucho más pequeño, estaba muy deteriorado y dedicado
a San Juan Bautista. Pusieron todo su empeño en rehabilitarlo como es
debido y con motivo de que algunos monjes trajeron desde Córdoba
algunas reliquias de San Zoilo, decidieron dedicárselo a este santo. Se les
nota muy orgullosos por la obra realizada. También nos cuentan que
rehabilitaron el puente sobre el río, ya que había habido varios accidentes
con heridos de personas y animales que lo cruzaban. Por otro lado, están
también contentos porque, no hacía mucho, habían terminado las obras en
una casona que dedicarían a tratar a los peregrinos que pasasen por el
pueblo con algún problema o afección. Es un hospital para peregrinos, pero
su intención era que cualquier habitante que lo necesitara también fuera
34