El Cid Campeador Simplemente Rodrigo 5C.pdf


Vista previa del archivo PDF el-cid-campeador-simplemente-rodrigo-5c.pdf


Página 1...33 34 35363753

Vista previa de texto


tratado en el mismo, sobre todo, si era un niño. Tiene la condesa bastante
preocupación por los niños, que parecen ser su debilidad, y dice no soportar
ver a una criatura pasándolo mal.
La noche en las camas facilitadas por los condes no tiene nada que ver
con la del monasterio. Aunque yo sigo nervioso por llegar, reconozco que
esta noche he dormido bastante bien en esa cama mullida y perfumada.
—Ha sido un placer tenerles en nuestra casa, —nos despiden los condes,
mientras nos disponemos a partir hacia Burgos— siempre recordaremos su
visita.
—Conde, condesa, muchas gracias por su hospitalidad. Si deciden hacer
alguna visita a Burgos, no duden en pasar por palacio. Serán bien recibidos
y así podré devolverles la hospitalidad —contesta Sancho, mientras se sube
a su caballo—. No nos demoraremos más en nuestra partida, a ver si
conseguimos no entretenernos por el camino y llegamos a Burgos antes del
anochecer.
Partimos de Carrión hacia Burgos casi al amanecer después de un rico
desayuno con leche de vaca y algunos bollos dulces que pusieron a nuestra
disposición los condes. Tenemos casi veinte leguas de camino hasta Burgos
y después hay unas dos leguas hasta Vivar, mi casa. Me imagino que partiré
hacia Vivar mañana, ya que seguramente llegaremos tarde y me gustaría
presentarme en casa, a mi madre, un poco más limpio y aseado de lo que
voy a estar hoy al final de la jornada.
Sancho, a veces, parece que adivina lo que pasa por mi cabeza:
—Rodrigo, hoy, cuando lleguemos a palacio, te alojarás en él. Así te
podrás dar un buen baño y cambiarte las ropas. Mañana partiré contigo a
35