El Cid Campeador Simplemente Rodrigo 5C.pdf

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—Claro que hemos oído hablar de él. Dicen que os acompañó a Graus
cuando al rey de Aragón Ramiro, que en paz descanse, le dio por sitiar la
ciudad. Por lo que cuentan, este joven es valeroso y un gran guerrero. A
nuestros oídos han llegado comentarios de que los de Aragón corrían
despavoridos ante las embestidas de un tal Rodrigo Díaz nacido en tierras
de Burgos. Ya sabéis como son los juglares, supongo que siempre exageran
un poco las gestas de los castellanos para dar más emoción a sus cantares.
—No os han engañado, tendríais que haberle visto en el campo de
batalla. Tanto a caballo como posteriormente a pie, hizo suyas las vidas de
gran cantidad de aragoneses. Cuando la batalla estaba llegando a su fin, en
ocasiones, le vi rodeado por varios contrincantes y con sus gritos y
ademanes, ponía a todos en fuga. Habían visto lo que les había pasado a
sus compañeros momentos antes cuando intentaban acabar con él. Es una
fiera, os lo aseguro. Ja, ja, ja.
—También tú exageras, amigo Sancho.
—Majestad, don Rodrigo —nos habla el conde, mientras una hermosa
mujer se acerca—, os presento a mi esposa, la condesa Teresa Peláez.
Como sabéis, biznieta del rey Bermudo II —se le nota orgulloso de estar
emparentado con alguien de la realeza, aunque un poco lejana—. Venid
esposa, os presento al príncipe Sancho, hijo mayor de nuestro bien amado
rey Fernando y a su amigo, el caballero don Rodrigo Díaz —la condesa
hace una reverencia a Sancho y yo me aproximo a ella para besar su mano.
—Encantada de recibirles en nuestra humilde morada. Espero que se
sientan cómodos. Hablaré con el servicio inmediatamente para que
preparen una cena con lo que haya en nuestras despensas. Se les ve
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