El Cid Campeador Simplemente Rodrigo 5C.pdf


Vista previa del archivo PDF el-cid-campeador-simplemente-rodrigo-5c.pdf


Página 1...30 31 32333453

Vista previa de texto


dirigimos a la casona, propiedad de Gómez Díaz y su mujer Teresa Peláez,
los condes Vanigómez. Nuestros nuevos anfitriones construyeron, allá por
el 1047, el monasterio de San Zoilo, un puente sobre el río y un hospital
para peregrinos. Son buena gente, castellanos típicos. La condesa está
emparentada con la realeza, ya que su padre fue Pelayo Froilaz y biznieta,
por tanto, del rey Bermudo II.
—Majestad, ¿por qué no habéis hecho avisar con tiempo de vuestra
visita? Os habríamos recibido con mayor lujo del que os podremos ofrecer
así de improviso —después de hacer la reverencia correspondiente, se
dirige el conde a Sancho.
—No os preocupéis, conde, tampoco sabíamos en qué plazas
pararíamos. Nos dirigimos a Burgos y decidimos hacer nuestra última
parada en Carrión. La parada anterior fue en Sahagún, en el monasterio, y
os podéis imaginar que el sitio más austero y simple no puede ser. Mañana
saldremos

e intentaremos, si dios quiere, llegar

de tirón a Burgos.

Madrugaremos para que no se nos eche la noche encima —responde
Sancho al conde, a la vez que le hace gestos para que se levante..
—Bien, pues entrad sin demora, haré que os preparen algo de cena con
lo que pueda haber en nuestra cocina. Os vuelvo a reiterar mis disculpas, si
no podemos trataros como es de menester —sigue el conde compungido
por no poder agasajar como es debido al hijo del rey.
—Gómez, seguro que no tendremos queja para con vos ni vuestro trato.
Os presento a mi buen amigo, el caballero don Rodrigo Díaz, nacido en
Vivar. Me acompaña en todas mis travesías. Quizás hayáis oído hablar de él
—me acerco un poco al conde y le hago una ligera reverencia.
32