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CAPÍTULO II
El alma humana se distingue del alma animal y vegetativa por su
capacidad de realizar operaciones propias, sin órgano corporal. El
conocimiento intelectual no es una operación corporal, pues en el acto de
conocer se reciben formas ajenas —en cuanto ajenas— sin sufrir cambio en
ningún órgano corporal.
Para el conocimiento intelectual, el ser humano necesita de las imágenes
que le proporcionan los sentidos. Por este motivo, los daños en órganos
externos, o las lesiones neurológicas, afectan profundamente al conocimiento20. Pero la operación intelectual, propiamente, no reside en ningún órgano,
aunque necesite de las imágenes que le llegan de los sentidos. El
conocimiento del ser y de los universales, la formación de conceptos
negativos, la capacidad reflexiva que se expresa en el uso del «yo», los actos
libres, la conciencia moral, o la comprensión de la relación, por poner
algunos ejemplos, quedan fuera del alcance del conocimiento puramente
sensible.
La pura inmaterialidad de estas operaciones humanas indica que sólo
pueden ser realizadas por potencias o facultades que dependen directamente del primer principio vital o alma, y no de cualquier órgano
corporal21.
Por realizar operaciones propias, el alma es un algo concreto (hoc aliquid)
en el hombre, pues el obrar por sí mismo conviene al existente por sí
mismo22. Esta característica hace del alma un algo subsistente del hombre,
20
Cfr. S. L. BROCK, Tommaso d’Aquino e lo statuto fisico dell’anima spirituale, cit., p. 78
21
“Ipsum igitur intellectuale principium, quod dicitur mens vel intellectus, habet
operationem per se, cui non communicat corpus. Nihil autem potest per se
operari, nisi quod per se subsistit. Non enim est operari nisi entis in actu, unde
eo modo aliquid operatur, quo est. Propter quod non dicimus quod calor
calefacit, sed calidum. Relinquitur igitur animam humanam, quae dicitur
intellectus vel mens, esse aliquid incorporeum et subsistens”. TOMÁS DE AQUINO,
Summa Theologiae, I, q.75. a.2.
22
“Per se agere convenit per se existenti”, Ibid., I, q.75, a.2, ad 2
