El amor personal en Carlos Cardona.pdf

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CAPÍTULO II
la toma como punto de arranque. Cardona profundiza en esta definición,
punto por punto. Por un lado se centra en la naturaleza racional, y por otro
subraya la individualidad. Es lógico, por tanto, el relieve dado al alma: la
racionalidad es una característica del alma humana, y la singularidad del
compuesto viene también a través del alma.
“Para Tomás de Aquino, lo que hace al hombre particularmente
interesante es su alma”, como señala Brock. La cuestión del alma humana
ocupa un lugar central en la ontología de Santo Tomás, que “asume sin
reservas la concepción aristotélica del alma como esencialmente forma del
cuerpo” 14 . El alma humana es, ante todo, anima, forma sustancial y
principio animador de los vivientes15.
El alma es el principio vital de todo ser que se mueve a sí mismo, no
algo exclusivo del hombre, por eso Cardona comienza razonando sobre el
alma en general. “Distinguimos los seres vivos de aquellos que carecen de
vida, mediante sus operaciones características: los entes vivos se mueven
por sí mismos. Por eso, decimos de cualquier cosa que se mueve sin que
aparentemente sea movida: parece que está vivo”16. Es el primer principio
de movimiento del conjunto del ser vivo y de sus partes, no como un
cuerpo que anima a otro cuerpo, sino como la forma que es el acto de la
materia.
13
Cfr. C. CARDONA, Metafísica del bien y del mal, cit., p. 77. Esos matices, que
intentaré explicar más adelante en este apartado, le permitirán aplicar la
definición a las Personas Divinas.
14
S. L. BROCK, Tommaso d’Aquino e lo statuto fisico dell’anima spirituale, L’anima.
Annuario di Filosofia, Milán 2004, p. 68. La traducción es mía.
15
Cfr. C. CARDONA, Metafísica de la opción intelectual, cit., p. 79. En Olvido y memoria
del ser, cit., p. 383, al hablar de la forma sustancial, y de la posibilidad de que
subsistan formas sin necesidad de la materia, dice Cardona: “nos encontramos
en el núcleo de la metafísica del acto de ser”.
16
C. CARDONA, Metafísica de la opción intelectual, cit., p. 79
