El amor personal en Carlos Cardona.pdf

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CAPÍTULO I
esencia de la relación consiste en un orden hacia otro, y su ser accidental
resulta del actus essendi del sujeto. Estamos ante un “ser debilísimo”100 pero
real. Los demás accidentes dicen algo del sujeto en el sujeto: si un hombre es
moreno, esa cualidad está en el hombre. La relación, sin embargo, dice algo
del sujeto hacia fuera del propio sujeto: un hombre es hermano porque
existe otra persona, fuera de él, nacida de los mismos padres.
La relación es inherente al sujeto, es en un sujeto. Su esencia “no incluye
la inhesión, y aparece más bien —con expresión de Santo Tomás— como
asistente, no como intrínsecamente adherida”101. Aunque su esencia consista
en una especie de medio entre dos términos, su ser pertenece sólo a uno de
los dos: la maternidad de la yegua es un accidente de la yegua, y distinto de
la filiación, que pertenece al potro. El «ser debilísimo» se manifiesta en que,
si la yegua muere, cesa la filiación.
Por tanto, en las relaciones entre dos relativos reales distintos entre sí, la
relación en cuanto tal consiste en la referencia al otro; y en cuanto accidente
inhiere en un sujeto. El fundamento de la relación depende del sujeto, su
esencia depende del fin o término.
3. La relación al Creador
La semejanza entre los sujetos puede hacer que una relación sea más o
menos simétrica. La paternidad, por ejemplo, es distinta para cada uno de
los dos términos, padre e hijo. En la fraternidad, se da una simetría, mayor
entre sujetos más cercanos o semejantes como pueden ser los gemelos, o
dos hermanos especialmente ligados entre sí.
Entre la criatura y el Creador la diferencia es infinita, hasta el punto de
poder preguntarnos si realmente existe un fundamento de la relación de la
criatura al Creador.
100
Cfr. TOMÁS DE AQUINO, In Physicorum, 3, 1, 6, y De Potentia, 8, 1.
101
C. CARDONA, Metafísica del bien y del mal, cit., p. 56
