El amor personal en Carlos Cardona.pdf


Vista previa del archivo PDF el-amor-personal-en-carlos-cardona.pdf


Página 1...69 70 717273327

Vista previa de texto


EL AMOR CREADOR

71

Según Cardona, para el Aquinate toda relación es un accidente, también
la relación a Dios. A veces se olvida que accidental no equivale a poco
importante: la relación a Dios es una relación particularísima en el hombre,
porque al recibir el ser nace la relación a Dios, una relación que abraza toda
la persona. Antes de entrar en el núcleo de este argumento, resumiré las
notas características de la relación en general expuestas por Cardona.

1. Naturaleza de la relación
El mundo se nos presenta como un conjunto de realidades conexas entre
sí. Aunque podamos aislar un concepto en el pensamiento, sabemos que el
ente real significado en ese concepto está en relación con muchos otros.
“¿Qué es, pues, el orden para el existente? Empecemos por los datos de la
experiencia sensible, que es donde comienza siempre nuestro conocimiento.
Encontramos ya ahí que la perfección y el bien de los diversos existentes
comportan su mutua relación, que los coaliga en una dirección unitaria: de
manera que unos se ayudan a otros, y de este modo se alcanza una
perfección compleja pero unitaria”82.
La relación de un sujeto real a otro es una realidad perteneciente al
primero de ellos. Sin modificar la esencia, la relación añade al ente real un
accidente, más o menos importante dependiendo de la naturaleza de la
relación. Y a diferencia de los demás accidentes y de la sustancia, la
relación no expresa algo de la cosa en sí, sino su referencia a otro, ad aliud.
En sí misma no es algo físico, y se conoce intelectualmente. Pero la
realidad de una relación no depende de nuestro conocimiento: si un
potrillo es hijo de una determinada yegua, la relación de filiación resultante
no es una creación conceptual, sino algo real en el potrillo, independiente
de nuestro conocimiento. Porque existen otras relaciones —las relaciones
de razón— que sí están sólo en nuestro modo de entender, resulta
82

C. CARDONA, Metafísica del bien y del mal, cit., p. 45; Cardona estudia este tema
también en La metafísica del bien común, cit.