El amor personal en Carlos Cardona.pdf


Vista previa del archivo PDF el-amor-personal-en-carlos-cardona.pdf


Página 1...64 65 666768327

Vista previa de texto


66

CAPÍTULO I

necesidad, ex suppositione (que parte de algo supuesto): de ciertos hechos, se
deducen necesariamente otros que no eran necesarios en sí mismos. Para
Dios, por ejemplo, es absolutamente necesario —con necesidad natural—
amar su Bondad. Pero amar todo lo que ama, para Dios no es necesario, o
es necesario según este segundo tipo de necesidad, que supone un acto
previo no necesario de por sí.
Dios no obra ad extra por necesidad de naturaleza, sino por voluntad66.
Su operación no es forzada, sino voluntaria. Si ha decidido hacer algo, lo
hace conociendo su razón de bien, y queriéndolo.
Frente a esto, Santo Tomás se plantea una objeción, que se puede
resumir de este modo: el objeto del amor de Dios es su propia Bondad, y
ama el resto de seres sólo por el hecho de amar su esencia y perfección, con
el mismo acto de voluntad con que se ama a sí mismo; por tanto el amor a
las criaturas es necesario en Dios. Si Dios quiere necesariamente los seres,
entonces la Creación no ha sido un acto libre.
Sin embargo, el amor de Dios a las criaturas es necesario sólo supuestas
las criaturas. Primero es el acto de amor creador, que produce de algún
modo la necesidad por parte de Dios de amar esos seres. El acto originario
creador es absolutamente libre, como un desborde de la bondad divina
hacia fuera. El motivo de la creación es que Dios eligió crear. Por amor a su
Bondad, Dios quiere participarla fuera de sí67.
Dios no está obligado a dar el ser en participación. Si crea algo es porque
lo quiere, su voluntad ama ese ente como bien, y ese acto de voluntad es
creador. La donación del ser en participación se produce por un acto libre
de Dios, que quiere el ser de un ente. Ese acto de donación del ser, de
querer a ese ente existiendo, es un acto positivo de la voluntad, un acto de
amor. Al amar, Dios da el ser, crea.

66

Cfr. TOMÁS DE AQUINO, Contra Gentiles, 2, 23.

67

Cfr. J. R. MÉNDEZ, El amor fundamento de la participación metafísica, cit., pp. 243-244