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EL AMOR CREADOR
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concordancias con los autores citados en la Introducción. Para ello será
necesario un mínimo contexto sobre esa metafísica de la Creación, que nos
ayudará además a enlazar este punto con lo dicho sobre el Ser.
1. El Creador
El ser que no es por sí mismo necesita una causa. Santo Tomás inicia su
razonamiento sobre la Creación preguntándose por la causa del ser57. El Ser
por esencia, la Causa incausada, da a participar el ser al resto de entes. En
el orden del ser hay una causa eficiente universal, y un universo de efectos
participantes de esa causa.
A esa causa eficiente universal la llamamos Dios. Tanto en el Libro de la
verdad católica como en la Suma Teológica, escribe con extensión sobre Dios,
antes de hacerlo sobre la Creación. Consigue así una idea cabal sobre
algunas características de Dios que nosotros podemos conocer, como su
perfección, bondad, simplicidad, omnipotencia, etcétera. Aunque no es el
momento de profundizar ahora en la teología filosófica tomista58, sí nos
interesa hacer alguna consideración sobre la inteligencia y la voluntad de
Dios.
Sobre la inteligencia divina, Tomás ofrece varios argumentos. Algunos
parten del Motor inmóvil, demostrando la necesidad de que sea inteligente;
otros se apoyan sobre la inmaterialidad de Dios o en su perfección. Resumo
sólo uno: Dios da a participar el ser a toda la naturaleza, y los seres de la
naturaleza se mueven tendiendo a fines determinados. Todo lo que tiende a
un fin, se determina a sí mismo a ese fin, o es determinado por otro. Por
otra parte, no es posible dictar el fin de otro, o de sí mismo, sin inteligencia
57
Cfr. Ibid., 2, 6; y Summa Theologiae, I, q.44.
58
Con el adjetivo “tomista” no pretendo referirme a una escuela particular de
estudiosos de Tomás de Aquino, ni al conjunto de ellas, sino más bien, con el
uso más habitual del término, lo utilizaré para lo referido al mismo Santo
Tomás o a sus obras.
