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EL AMOR CREADOR

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Santo Tomás nos está diciendo que la forma no tiene el ser en sí misma,
más bien es potencia respecto a un acto más perfecto. Y ese acto, el ser, no
procede de otro principio formal anterior. Conviene detenerse en esto.
Esencia y ser se dan juntas, al igual que materia y forma. Y el ser está
determinado por la esencia “como el acto por la potencia”: un acto está
determinado por una potencia, como “cuando decimos que el alma es el
acto de un cuerpo físico orgánico”, por ejemplo, el alma animal de un
caballo es el acto de un cuerpo concreto. Distinguimos la misma forma en
distintos caballos. Y así el acto está «determinado» por un cuerpo, este
cuerpo, o aquel otro. Este mismo cuerpo, sin alma animal no sería caballo,
sino potencia respecto a una vida animal.
Del mismo modo, el ser está determinado por la esencia. El acto de ser,
de por sí, no hace distinguir una naturaleza de otra. No distinguimos un
caballo de un león por su ser, sino por aquello que es: su esencia. En este
sentido, el acto está determinado por esta o aquella esencia: distinguimos la
vida —acto del viviente— en distintas naturalezas. “Este ser se distingue de
otro ser, en cuanto es de tal o cual naturaleza”.
La forma comunica el ser, pero no es el ser; la forma es principio del ser
del compuesto, pero no es el ser mismo41. El ser le viene del acto de ser,
acto perfectísimo distinto de la esencia. De ahí que el ser pueda ser acto de
todo acto, mientras la forma sólo hace de acto en algún cuerpo. Un cuerpo
tiene ya una cierta forma: está ya en acto. Una semilla es algo, no es
potencia pura. Al nacer la planta, el alma vegetal transmite la vida a la
planta, es acto de algo que podía germinar como planta.
Una forma puede ser acto de una materia particular: la forma de esa
planta sólo se recibe en un cuerpo con la potencia adecuada. Por eso, la
forma no es acto de todo acto y perfección de toda perfección, sino acto
quantum est talis vel talis naturae. Et per hoc dicit Dionysius, quod licet
viventia sint nobiliora quam existentia, tamen esse est nobilius quam vivere:
viventia enim non tantum habent vitam, sed cum vita simul habent et esse.”
41

Cfr. C. CARDONA, Olvido y memoria del ser, cit., p. 383