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INTRODUCCIÓN

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persona y de Dios. Y sobre todo, San Josemaría “nos mostró inequívocamente esta dirección, nos enseñó y exhortó a amar, a amar apasionadamente a Dios con amor absoluto, y cordialmente a los hombres por Dios”28.
Esta enseñanza práctica y vital se refleja claramente en la metafísica de
Cardona. San Josemaría encontraba en el Aquinate una guía segura para
fundamentar la doctrina católica, y animaba a un estudio fiel de sus textos,
con la ilusión de avanzar por el camino que él había comenzado, abriendo
nuevas líneas de investigación pertinentes a nuestro tiempo29. Ese camino
emprendió Cardona, y otros jóvenes filósofos con los que coincidió en Italia,
como Leonardo Polo, Antonio Livi, Carlos Llano, por nombrar algunos.
Tomando la filosofía del Aquinate —siguiéndola más o menos de cerca,
dependiendo de cada uno—, sin despreciar el buen pensamiento de sus
contemporáneos, intentaron desarrollar cada uno sus propias reflexiones,
sin quedarse encerrados en la interpretación exacta de los textos tomistas.
A partir de esta influencia, no filosófica, de Josemaría Escrivá, Cardona
centró sus esfuerzos académicos en aprender directamente de los textos de
Tomás de Aquino, y pensar libremente acerca de la realidad que iba
conociendo. Entre los distintos pensadores tomistas, distingue y lee
preferentemente aquellos con los que tiene más puntos en común, como
Derisi o Gilson, y más tarde Fabro.
El ambiente filosófico y social forman parte de la vida común de nuestro
autor, que lee filosofía moderna y contemporánea con el interés de un
hombre de su tiempo dispuesto a aportar con su trabajo a la mejora de la
sociedad. Por eso, al encontrar en un país de tradición cristiana una
28

Ibid., p. 178.

29

“Debemos ciertamente cultivar la doctrina del Doctor Angélico, pero del mismo
modo que él la cultivaría hoy si viviese. Por eso, algunas veces habrá que llevar
a término lo que él mismo sólo pudo comenzar; y por eso también, hacemos
nuestros todos los hallazgos de otros autores, que respondan a la verdad”.
JOSEMARÍA ESCRIVÁ, Carta 9-I-1951, n. 22, cita tomada de E. BURKHART – J. LÓPEZ,
Vida cotidiana y santidad en la enseñanza de San Josemaría, Rialp, Madrid 2011,
Vol.1, p.122