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LA VIDA MiSTICA DE JEStJS
conocimiento de Roma que lo estudid atentam ente.
Sin duda estaba Roma tem erosa de Jesus, en
vista de las antiguas cronicas que tratab an precisamente de este asunto. Las ensenanzas de Jesus
eran opuestas a las de la religion oficial de Roma.
Sus predicaciones propendian a un santo socialismo, y el tiranico imperialismo romano no podia
jam as asentir a sem ejantes ensenanzas. El unico
delito que se le puede achacar a Jesus en toda Su
vida es un delito politico desde el punto de vista
romano. La guarnicion rom ana de Jerusalen y los
espias del gobierno lograron que Jesus apareciese
como un agitador dispuesto a suscitar una rebelidn popular.
A ju zg ar por los inform es secretos que envid
a Roma respecto de las actividades de Jesus, era
Caifas un espia del gobierno de Roma, aunque
tam bien pudo ser enemigo personal de Jesus, pues
hizo todo lo posible p ara entorpecer e impedir Su
obra.
Aunque Caifas era el presidente del sanedrin,
no daba a Roma sus inform es en nombre de este
alto cuerpo ni lo representaba en su actitud per
sonal. Se dice tam bien que Caifas llevo al extremo de proporcionar gruesas sumas de dinero con
el propdsito de fo rja r pruebas que justificaran la
orden de prisidn y procesamiento de Jesus. Por
lo tanto, vemos en Caifas un enemigo de Jesus y
de Su obra, mucho mayor que Judas.
De algunas crdnicas antiguas se infiere que a
Jesus, y mas precisamente a Sus partidarios, se
achacaron aviesamente las frecuentes revueltas
que por aquel tiempo conturbaron la Palestina.
Por ultimo, se convencio Roma de que p ara acabar con los gastos que le ocasionaba la vigilancia
LA VERDAD SOBRE LA CRUCIFIXldN
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de la obra de Cristo en Jerusalen y el trastorno
que le causaba ta n enojoso asunto, era necesario
suprim ir al cauclillo de aquella nueva faction poUtica.
Asi fue que, cuando despues de haber predicado por todo el pais, entro Jesus en Jerusalen para
culm inar Su obra, ya tenian las autoridades de
Jerusalen en su poder el mandamiento de prisidn
contra Jesus; pero como entro en la ciudad en
visperas de Pascua, se creyd prudente no tu rb a r
la tranquilidad de tan solemne fiesta judia.
Caifas queria provocar un levantamiento po
pular p ara que coincidiera con la prisidn de Je
sus; pero sem ejante suceso hubiera sido desastroso p ara las tradiciones de la sinagoga, y seguramente re tra je ra a los forasteros con gravisimo
detrim ento del resultado crem atistico que siempre
daba la aglomeracion de m illares de peregrinos
en Jerusalen.
Refieren las antiguas crdnicas, que no solo se
habia pensado en asesinar a Jesus, sino que maquinaron el plan los sicarios comprados al efecto
por los judios fanaticos y las autoridades romanas de Jerusalen.
Sin embargo, se decidid que sem ejante crimen
hubiera recaido mas bien en los judios que en los
romanos, porque estos disponian de todos los medios legales para juzgar y condenar a Jesus como
agitador politico sin necesidad de recu rrir al asesinato.
Lo que dicen los Evangelios respecto de J u
das, es una tergiversacion hecha adrede para justificar la circunstancia de que siempre hubo un
traid o r entre otros discipulos de todos los avataras
del pasado, y que simbolizaba las fuerzas del mal y
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VIDA MISTICA DIv JESUS
