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La Vida Mistica de Jesus cerca de 1934 pdf .pdf



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v
Ik

.

Li brer ia Filosotica
Maximino Gonzales
tv) 2 S. Daly St.
Los Angeles, Cal.

LA VIDA M ISTICA DE JE SU S

LA VIDA MISTICA
DE JE S 0 S
POR

H. SPENCER LEWIS
Miembro Rosacruxj Doctor en FiJosofia; Imperator de la Orden
Rosacrui de Norteamerica; Miembro de la Ashram a
Esenia de India, y Delegado en los Estados Uniiios
del Monasterio de G. IV. D. del Tibet

Mr

t r a d ucc i

6 n D E L INGliS

POR

EL V ER D A D E R O N O M B R E Y
EM BLEM AS DE LA O R D E N
INTERN A CIO N AL RO SA C R U Z

FEDERICO

CLIMENT

TERRER

• V 'A o so fica
-& L '.b r e r r ‘
v,
M ;,„
....
fi.V2 S- 1»V St'

TH E ROSICRUCIAN ORDER.-AM ORC
San Jo se de C alifo rn ia (E. U. A.) lia concedido a l ed ito r la auto rizacio n p a ra traducir y p u b licar esta ob ra en espailol.

U,s

A N T O N IO R O O T - E d i t o r
O f i c in a s y T a l l e r e s : A r a g o n , 1 1 8 . - B a r c e l o n a

( E S P A ft A)

“ P rin te d in S p ain ”

LaU

P aglnas

Capltulos

ES PROPIEDAD. Queda hecho el
depdslto quc m arca la Ley. Reservados los derechos de traduccidn
y reproduccidn

IMPRENTA CLARAS6
Villarroel, 17 -Barcelona

D e d i c a t o r i a .................................................

7

INTRODUCCI6N..........................................

9

I. — El misterio de los e s e n io s ..............
15
II. — Los vecinos de J e s u s .......................
31
III. — Los padres de J e s u s ........................
39
IV. — La divina concepcion de los avataras. .
55
V. — El mistico nacimiento de Jesus . . .
73
VI. — El lugar del nacimiento y los Magos. .
85
VII. — Fecha del nacimiento de Jesus. . . .
95
VIII. — La infancia de Jesus.......................... 105
IX. — El sacerdocio de J e s u s ......................119
X .— El sacerdocio secreto de Jesus.
. . . 133
XI. — El M a e s tr o .........................................143
XII. — Jesus el C risto ....................................153
XIII. — El mistico comienzo de la mision de
C r i s t o ............................................. 161
XIV. — Las verdaderas ensenanzas y milagros
de J e s u s ........................................ 169
XV. — La verdad sobre la crucifixion.
. . . 183
XVI. — Los secretos de la resurreccion.
. . . 205
XVII. — La ignorada vida de Jesus......................... 215



_

DEDICATORIA
A los Caballeros de la M ilicia que en ia
numerosa comitiva de hombres y m ujeres de todos los puntos de N orteam erica me acompanaron
con mi fam ilia en nuestro largo y penoso viaje
por Palestina, Egipto, Italia, Turquia, Grecia,
Francia, Suiza, Alemania e Inglaterra, en indagacidn de los Santos Lugares y la comprobacidn
de los hechos que conociamos tra s largos anos de
nuestros comunes estudios de investigacion, ESTA
DEDICADO ESTE LIBRO en recuerdo de nuestr a S anta Mision.

1N TRO D UCCION
Ciertam ente es a veces mucho mas interesante
la verdad que la fiction. Asi sucede en particular
con la vida de Jesus. Acaso por virtud del ciclo
cosmico que ahora esta pasando la humanidad o
tal vez debido unicamente al mayor desenvolvimiento intelectual del hombre, se nota hoy dia mas
vivo interes por la vida del Gran Redentor que en
ningun otro periodo de la civilizacion desde la
au ro ra del cristianism o.
E n mis relaciones durante veinticinco anos con
los indagadores de las verdades espirituales, he
inferido que inevitablemente el estudiante de misticismo, metafisica, psicologia y ocultismo, propende a un mas minuci’oso y analitico estudio de la
vida y ensenanzas de Jesus el Cristo, cuya mision,
doctrina, parabolas, milagros e ilum inadoras exhortaciones, gradualm ente fascinan y armonizan
el espiritual aspecto de todo estudiante mistico,
que no sosiega h asta profundizar los indudables
m isterios de Su vida.
E ste libro explica por que ha de haber miste­
rios en la vida de Jesus. Despues de muchos ahos
de cuidadosa investigation y estudio, hasta el punto de visitar los santos y misticos lugares de Europa, P alestina y Egipto, no estoy lo suficientemente preparado p ara decir si tuvieron o no ra-

11

INTRODUCTION

INTRODUCCldN

zdn los Santos Padres que autorizaron la incompleta, parcialm ente errdnea y sumamente velada
vida de Jesus, tal como aparece en la Biblia cristiana.
Seguram ente que no todos estan hoy p rep ara­
dos para percibir y eomprender el mistico significado de la m ayoria de misterios relacionados con
el cristianism o primitivo. Es indudable que hay actualm ente m illares y acaso millones de gentes dispuestas a recibir la verdad; pero aun asi, resultan
una pequena fraccidn comparados con quienes hallaron paz y salvacidn en el seno de la iglcsia
cristiana.
A quienes con ortodoxa sinceridad rechacen
mucho de lo que este libro contiene, solo puedo
decirles: “ Retened lo bueno.” Si vuestra fe, vuestro conocimiento y vuestra conviccion respecto al
cristianism o os satisface, y no sentis estimulo
p ara trascender el velo, no perm itais que nada
debilite ni am inore vuestra reverencia y adora­
tion a vuestro Salvador y Sehor.
A quienes creen que un m as intimo conoci­
miento de Jesus, el H ijo de Dios, el Maestro, el
A vatar, el Mistico, lo estrechara contra su corazon; y a los que advierten que su interno ser
necesita mas luz respecto a los m isterios de Su
mision, les ofrezco los capitulos de La Vida mistica de Jesus como una am plia inspection de cosas m antenidas largo tiempo en retraim iento por
unos pocos, pero merecedoras ahora de que se
difundan.
La historia de la vida y misidn de Jesus tal
como aparece en este libro, no tiene nada de sectaria. Se positivam ente que el Jesus aqui revelado
es tan aceptable a los judios como a los gentiles,

a los catdlicos como a los p ro testan tes; y en estos
dias de controversia religiosa y hondas preocupaciones respecto a las m ultitudes cada dia crecientes
que se han apartado de toda iglesia y parecen haber perdido todo interes en asuntos religiosos, me
place decir que con seguridad hallaran m illares de
gentes en este libro la clave de su problema y
un estimulo p ara releer la Biblia cristiana, y reflexionar sobre su apartam iento de la iglesia.
Digo que estoy seguro de ello, pues por mi car­
go oficial me relaciono diariam ente con muchisimos m illares de personas de dicha tdniea en Norteam erica y otros paises. E n mis conferencias publicas durante doce anos por los Estados Unidos,
en conversaciones particulares con los poseidos
de inquietud espiritual y en mis viajes por el extran jero , he percibido el efecto causado por estas
verdades.
P a rte de los capitulos de este libro sirvid de
tem a a mis dos conferencias publicas, y algunos
de los interesantes hechos relatados, fueron objeto de Iecciones privadas y expuse otros en con­
versaciones particulares, cuyo resultado fue siempre d esp ertar vivisimo interes por la vida y ensenanzas de Jesus, y el reconocimiento de que eran
m ay aceptables ta l como nuevam ente se explicaban.
E n estos ultimos anos han aparecido algunos
fclletos con la pretensidn de contener hechos has­
ta ahora desconocidos de la vida de Jesus; pero
no van m as alia de ser invenciones por las inverosim ilitudes e incongruencias que contienen. Los
m as populares de dichos folletos pretenden ser
el resultado del descubrimiento de un raro manuscrito o una antigua crdnica, hasta entonces oculta

10

12

INTR0DUCCI6N

en algun apartado monasterio, pero el verdadero
origen de lo unico fidedigno en dichos folletos fue
el descubrimiento de algunos libros sagrados de
los antiguos en que se aludia a ciertos incidentes
de la vida de Jesus rechazados por los Santos P a ­
dres cuando se compilaron las prim eras versiones
canonicas de los Evangelios.
Los hechos contenidos en este libro no estan
entresacados de ningun m anuscrito ni documento
nuevamente descubierto, pues no puede decirse que
los desconocieran los prim itivos cristianos ni los
P adres de la Iglesia cristiana ni los mas profundos tratad istas analiticos de tem as espirituales ni
los mas adelantados misticos de todos los paises.
Los archivos rosacruces de los paises extranjeros que abarcan las cronicas de los esenios, nazarenos y nazaritas, y las de la G ran F raternidad
Blanca en el Tibet, India y Egipto, han sido siempre fuentes de conocimiento p ara el experto investigador de la historia de todos los avataras, y
especialmente de la de Jesus.
De ta n segura fuente se lian derivado los he­
chos contenidos en este libro, aunque no todos de
una sola vez, sino a costa de muchos anos de trabajo e infatigable estudio y servicio.
Siempre que ha sido posible hemos efectuado
las convenientes comprobaciones con los escritos
de los Padres de la Iglesia, el testimonio de los
historiadores y los documentos de los archivos.
Tambien hemos entresacado algo de los escritos
judios y de los llamados paganos, segun indicamos explicitamente en el texto.
Aprovecho esta ocasion p ara d ar las gracias
a cuantos en pasados anos exam inaron cuidadosamente algunas porciones de mis escritos sobre este

i n t r o d u c c i Gn

13

asunto y me llamaron la atencion sobre algunos
puntos que se debian anadir. Tambien expreso mi
agradecimiento a los rosacruces que durante mi
liltima excursion por el cercano Oriente me acompanaron en las investigaciones y me ayudaron a
obtener los inform es necesarios para d ar personal
testimonio de las im portantes afirmaciones contenidas en este libro. Fue aquella una obra esplendida y espero que todos mis companeros veran
recompcnsados sus esfuerzos en el libro que les
he dedicado.
H. S pencer L ew is

Capi'tulo P rimero

EL M ISTERIO DE LOS ESENIOS
P ara com prender y apreciar debidamente lo
que hay de historia y de leyenda en el nacimiento
y obra del M aestro Jesus, es necesario conocer las
corporaciones y escuelas que contribuyeron a prep a ra r Su advenimiento.
E n el pasado siglo se descubrieron en la bibliografia sagrada muchas anotaciones referentes
a la F ratern id ad Esenia y sus actividades en
Palestina, poco antes del nacimiento y durante
toda la vida del M aestro Jesus.
Algunas de dichas anotaciones comprueban que
los historiadores Filo y Josefo aluden a los ese­
nios,^ y han explicado muchas m isteriosas referencias encontradas en las escrituras hebreas y
tran scritas en la Biblia cristiana.
La posible relation de la F raternidad Esenia
con la prim itiva Iglesia C ristiana no solo ha despertado el interes de muchisimos teologos eminentes, sino que en m illares de estudiantes de misticisyno ha suscitado la p regunta: “^Por que se ha substraido del conocimiento publico la historia o leyen­
da de los esenios?”
La respuesta a esta pregunta consiste sencillamente en que quienes conocian la F raternidad

16

LA VIDA MISTICA DE JEStfS

Esenia quisieron rodearla de m isterio con objeto de resg u ard ar su obra y ensenanzas de las publicas discusiones, crlticas y burlas de los instructores cristianos ortodoxos, que tanto contribuyeron a rodear todavia de mayor m isterio a Cristo
y el cristianism o.
Las cronicas rosacruces abundaron siempre de
extensos y satisfactorios pormenores de la historia y actividades de la F raternidad Esenia y ningun iniciado en la Orden Rosacruz y ningun profundo estudiante de los antiguos m isterios que merecio relacionarse con las antiguas cronicas, quedo ignorante de lo referente a los esenios.
Ya no hay razon p ara no descorrer el velo
y declarar publicamente algunos hechos relativos
a los esenios, porque asi lo consienten los adelantos en el estudio del ocultismo, y la am plitud men­
tal de la generalidad de disciplinados estudiantes
de los asuntos misticos y espirituales. P or lo tan ­
to, creo licito exponer los siguientes hechos referentes a los esenios.
En prim er lugar, quizas baste en este breve
bosquejo de la organization de los esenios, decir
que eran una ram a de la iluminada fratern id ad
de la Gran Logia Blanca, nacida en Egipto duran­
te los anos precedentes al reinado de Amenhotep IV, el insigne fundador de la prim era reli­
gion monoteista y que mantuvo y estimulo la existencia de una secreta fraternidad p ara ensenar
las misticas verdades de la vida.
Las diversas escuelas misticas de Egipto, unidas bajo la je fa tu ra de la Gran F ratern id ad Blan­
ca, tom aron diferentes nombres segun el idioma,
costumbres, creencias religiosas y tonica espiritual de las gentes de cada pais.

EL MISTERIO DE LOS ESENIOS

17

Vemos que en A lejandria se llam aron esenios,
nombre sobre cuyo origen y significado especularon mucho los eruditos; pero se han expuesto tan
deficientes opiniones sobre su raiz filologica, que
todavia dudan de ello muchas autoridades.
Sin embargo, la palabra esenio deriva de la
egipcia kashai que significa “ secreto”. Analoga fonia tiene la palabra hebrea clisai, que significa
“secreto” o “ silente”, y de la que derivo la de
essaios o esenios, cuyo significado es “ secreto” o
“ mistico”.
El historiador Josefo observd que los simbolos
egipcios de la luz y la verdad estaban representados por la palabra choshen traducida al griego
por la de “essen”, y se han encontrado referencias
historicas, segun las que los sacerdotes del antiguo templo de Efeso se llamaban “ esenios”.
Una ram a de la F raternidad, establecida por
los griegos, creyo que la voz “ essene” derivaba de
la siria asaya que significa “medico” y la tradujo
por la equivalente de terapeuta.
Las crdnicas rosacruces afirman claram ente
que la palabra original designaba una fraternidad
secreta, y aunque el m ayor numero de sus miembros eran medicos y terapeutas, la corporacidn se
dedicaba a varias otras practicas hum anitarias,
ademas del a rte de curar, pues no todos sus miembros eran medicos.
Lenta y naturalm ente se extendid la organizacidn por los paises lim itrofes de Egipto, segun
despertaba la conciencia de las gentes, y asi ve­
mos que la F ratern idad Esenia llegd a ser una
muy definida ram a de la G ran F raternidad Blan­
ca, cuyas externas actividades representd.
D urante algunos siglos antes de la era cristia2 . — EA VIDA llfSTlC A DE JE s O s

19

LA VIDA MlSTICA DE JESUS

EL MISTERIO DE LOS ESENIOS

na, la F ratern id ad Esenia, constituida por una
activa cohorte de laborantes, mantuvo dos centros
principales: uno en Egipto, a orillas del lago Mao­
ris, donde el g ran M aestro M oria nacio en su
prim era reencarnacion conocida, y alii se educo
y predispuso p ara el desempeno de su alta mision,
estableciendo el principio y ley del bautismo como
paso espiritual en el proceso de la in itia tio n ; y
el otro centro se establecio en Palestina, en la ciudad de Engadi, cerca del m ar Muerto.
E n las crdnicas rosacruces relativas a los ese­
nios, encontramos muchos parajes alusivos a dichos dos centros, y de ellos entresaque los siguientes informes, por ser los mas interesantes y en
mas definida conexion con la vida mistica de
Jesus.
El centro de Palestina habia de luchar contra
el despotismo de los gobernadores del pais y la
envidia del sacerdocio, por lo que los esenios de
Palestina se veian obligados a m antenerse en m a­
yor silencio y soledad de lo a que estaban acostum brados en Egipto. Antes de que se traslad aran
de Engadi a los antiguos edificios del Carmelo, se
ocupaban principalm ente en trad u cir antiguos manuscritos y conservar las tradiciones y crdnicas
en que se fundaban sus ensenanzas.
Refierese que cuando les llego la hora de trasladarse de Engadi al Carmelo, su mayor .preocupacion fue como se llevarian secretam ente las crd­
nicas y los m anuscritos. A fortunadam ente p ara
nosotros, lograron resg u ard ar los mas raros m a­
nuscritos que habian traido de Egipto, asi como
las antiguas y tradicionales historias y ensenan­
zas, de las cuales derivamos la mayor p arte de
nuestro conocimiento relativo a los esenios y a

la Gran F raternidad Blanca. La descripeidn de su
vida, costumbres, creencias y ensenanzas, constituye indudablemente un estudio interesantisim o
para todos los modernos estudiantes de misticismo y escrituras sagradas.
Todo miembro de la comunidad de los esenios
en Egipto y Palestina, o de los terapeutas, como
se les llamaba en otros paises, habia de ser de
pura raza aria. E ste punto es im portantisim o con
referencia a lo que hemos de exponer respecto al
nacimiento y la vida del M aestro Jesus.
Tambien estudiaban el Avesta y se adherian
a los principios alii ensenados, que daban suma
im portancia a un cuerpo sano y a una mente robusta.
Antes de que un ario de pura raza pudiese lleg ar a ser adepto en la F raternidad Esenia, h a­
bia de recibir en su ninez apropiada education
dirigida por determinados m aestros e instructores, p ara que creciese corporalmente sano y robusto, y fuese capaz de poner a prueba sus facultades intelectuales.
A todo postulante adulto, que era admitido a
com partir la comida diaria en el edificio de la
F raternidad, se le destinaba despues de iniciado
a cumplir determ inada misidn, sin rep arar en obstaculos ni tentaciones y aun a costa de la vida.
Unos preferian ser medicos, otros instructores, misioneros, traductores, escribas, artesanos,
etcetera.
Al recibir la iniciacidn habian de entregar a
la comunidad los bienes temporales que poseian,
pues del fondo comun se les proporcionaba cuanto
necesitaban, que era muy poco si se tiene en cuenta la austeridad de su vida, pues no se entrega-

18

20

21

LA VIDA MfSTICA DE JEStJS

EL MISTERIO DE LOS ESENIOS

ban a ninguno de los placeres propios de las gen­
tes mundanas.
Inm ediatam ente despues de la iniciacidn vestia el iniciado una tunica inconsutil de color bian­
co, y s61o llevaba sandalias en tiempo erudo o
cuando era absolutamente necesario.
Su habito era tan singular, que el vulgo los
apellidaba hermanos blancos, pues el nombre de
esenios no era del dominio publico, y asi se explica
la falta de referencias a los esenios en la mayoria
de escritos, cronicas, anales e historias profanas
de la epoca.
M oraban en comunidad en bien guardados edificios, generalm ente dentro de un sagrado o bien
protegido recinto. Todos sus asuntos estaban regulados por un Consejo de cien miembros que se
reunlan semanalmente p ara ordenar las actividades de la comunidad y escuchar los inform es de
los obreros en el campo de accidn.
El Consejo escuchaba las quejas y reclamaciones, oia a los testigos con sus pruebas de cargo y
descargo; y una de sus reglas da a entender que
eran siempre muy cautos en m anifestarse mutuamente sus opiniones y mucho menos a los profanos, sin que jam as criticaran la conducta ni los
particulares asuntos de las personas a quienes favorecian o ensenaban. Cumplian estrictam ente una
de sus leyes que decia: “ No juzgueis si no quereis ser juzgados.”
Las antiguas escrituras secretas contienen los
articulos de fe de los esenios, que podemos repro­
ducer a continuation; y aunque aparecen con leves
variantes verbales en las diferentes ram as de la
corporation, estan indudablemente basados en los
articulos de fe que adoptd la Gran F raternidad

Blanca, al fun d ar la corporacidn esenia. He aqui
los articulos:
1.° Dios es esencia. Sus atributos se manifiestan al hombre externo tan solo por medio de
la m ateria. Dios no es una persona ni se le apare­
ce al hombre en form a alguna de nube o de resplandor (1).
2.° El poder y gloria del senorio de Dios no
aum enta ni disminuye porque el hombre crea o
no crea, ni prescinde Dios de Sus leyes por complacer a la humanidad.
3.° El ego humano procede de Dios y es uno
con Dios, y en consecuencia es inm ortal y eterno.
4.° Las form as de hombre y m ujer son manifestaciones de la verdad de Dios; pero Dios no se
manifiesta personalm ente en form a de hombre o
de m ujer.
5.° El cuerpo del hombre es el templo en que
mora el alma, desde cuyas ventanas percibimos
las creaciones y evoluciones de Dios.
6.° Cuando el alma se separa del cuerpo, pasa
a un secreto estado en que no tienen atractivo alguno las condiciones de la tie rra ; pero la suave
brisa y el gran poder del E spiritu Santo consuelan y solazan al fatigado y al anheloso que esta
en espera de fu tu ra action. Sin embargo, los que
no aprovechan las bendiciones y los dones de Dios,
sino que ceden a las incitaciones del tentador y
de los falsos profetas y las falaces doctrinas de
los malvados, permanecen en el seno de la tie rra
hasta que se libran de las ligaduras del m ateria(1)

A dviertase la analogia de esta expresion con el

pasaje del evangelio de San Ju a n IV-24 que dice: “ Dios
es espiritu, y los que le adoran, en esp iritu y en verdad
es necesario que ad o ren .”

22

LA VIDA MlSTICA DE JESUS

lismo y purificados pasan al secreto reino (1).
7.° G uardar santam ente el sagrado dia de la
semana en que el alma pueda comunicarse espiritualm ente y ponerse en contacto eon Dios, descansando de todo trab a jo y discerniendo todas
sus acciones.
8.° Abstenerse de disputas, cerrar los ojos
ante el mal, y no escuchar a los blasfemos (2).
9.° P ara resg u ard ar de los profanos las sagradas doctrinas, no se h a de hablar nunca de
ellas a los incapaces de com prenderlas; pero hay
que estar a toda hora dispuestos a d ar a las gentes el conocimiento que los capacite p ara enaltecer su conciencia.
10.° Perm anecer firmes hasta la m uerte en las
relaciones am istosas y fratern ales; nunca abusar
del poder o privilegio que se le confiere al que
desempena un cargo de confianza; y ser amables
e indulgentes en todas las hum anas relaciones, incluso con los enemigos de la fe.
Cada departam ento de la organization esenia
estaba a cargo de mayordomos o adm inistradores
que cuidaban del tesoro de la comunidad, llamado
fondo de los pobres, que se destinaba a socorrer
a los menesterosos.
E ste punto nos recuerda la declaration de Je ­
sus en el evangelio de San Mateo XIX-21, que
dice: “ Vende lo que tienes y dalo a los pobres y
sigueme.”
(1) E sto explica la a n tig u a fra se m istica: “ligado a
la t i e r r a ” referen te a los que despues del tra n sito quedan todavia esclavizados d u ran te algun tiem po a las tentaciones m ateriales.
( 2) Aqui vemos el origen del oriental aforism o que
dice: “ No h ab lar del mal, no ver el m al ni oil* el m al.”

EL MISTERIO DE LOS ESENIOS

23

Establecieron los esenios hospitales en varias
poblaciones p ara el cuidado de los enfermos y los
pobres, especialmente durante las ham bres y epidemias. Llamaron a dichos hospitales Bethseida
y fueron el origen de los hospitales y hospicios
que tanto cundieron siglos despues. Un cuerpo es­
pecial de obreros, llamados hospitalarios, se encargaron de esa actividad, y de ellos derivo con
el tiempo otra ram a mas o menos separada de
la Fraternidad.
Tambien establecieron los esenios casas de socorro en varias poblaciones, y en la entrada de la
m ayoria de ciudades instalaron un mesdn o parador donde a los forasteros y a los necesitados se
les proporcionaba tem poralm ente el sustento y se
les guiaba en su camino. Recientes indagaciones
han descubierto que en Jerusalen existid un Parador Esenio.
No gustaban los esenios de vivir en el inte­
rior de las ciudades y se aposentaban en las afueras o en las aldeas cercanas, donde cada individuo
casado tenia su casita con ja rd in y los celibes
vivian _en comunidad. El m atrim onio no estaba
prohibido entre los esenios, como generalmente se
cree, sino que sus ideas respecto del matrimonio
eran muy elevadas, y solo se consentia entre contrayentes que reunieran las requeridas condiciones.
Se adm itian m ujeres en el seno de la comunidad en concepto de asociadas, y en muy pocos
casos se les perm itia cursar los prim eros grados
de estudio. No procedian asi los esenios porque
creyeran a la m ujer mental y espiritualm ente inerior al hombre, sino porque la ram a esenia de la
ian F raternidad Blanca era una corporation es-

24

LA VIDA MISTICA DE JEStfS

EL MISTERIO DE LOS ESENIOS

25

trictam ente masculina cuyas actividades eran propias de hom bres; pero las madres, hijas y hermalias de los miembros podian pertenecer a la co­
munidad en concepto de asociadas.
Las solteras y las que repugnaban el m atrimonio solian p ro h ijar huerfanos y asi realizaban
una obra hum anitaria en nombre de la organizaeidn.
En el orden domestico no tenian sirvientes,
porque consideraban ilicita la servidumbre, y cada
fam ilia cuidaba por si misma de los menesteres
de la casa. Algunas reglas insertas en las cronicas
rosacruces, denotan que las ideas de los esenios
respecto a la servidum bre eran muy fanaticas en
comparacion de nuestro moderno punto de vista.
Conviene tener en cuenta que en la epoca en
que se adoptaron dichas reglas, los sirvientes de
las fam ilias ricas y de las casas reales eran esclavos; y como los esenios consideraban naturalmente libre a todo ser humano, estaba entre ellos
absolutamente prohibida toda modalidad de esclavitud o servidumbre.
En las comunidades estaba ocupado cada individuo en la especial labor que se le destinaba
y nadie permanecia ocioso. Los recien iniciados
iban a desempenar su mision por los alrededores,
y a las horas de comer Servian a la mesa o en
la cocina y tam bien cuidaban de los albergues o
casas de socorro.
Al igual que otras ram as de la Gran F raternidad Blanca, los esenios nunca estipulaban contrato s por escritos ni prestaban juram ento, pues
era en ellos evidente que su palabra valia tanto
o mas que una escritura. Tenian reglam entada su
vida y conocian sus reglas todos cuantos con ellos

trataban, de suerte que los potentados de la tie­
rra sabian que a los esenios no se les obligaba
por juram ento, porque eran esclavos de su paletI)!*cl
Ei historiador Josefo dice que a los esenios
se les relevo de p restar juram ento de fidelidad
a Herodes. Seguramente que no prom eterian nada
ni ju rarian en el nombre de Dios, porque tanto
los esenios como los judios, que en esto los im itaron, solo pronunciaban el nombre de Dios secretam ente en el templo, pues era inefable en cualquier otra circunstancia.
En toda desavenencia con un profano, los ese­
nios preferian perjudicarse en sus intereses materiales a sostener discusiones o entablar pleitos
contra quien de ellos abusaba, y por esta razon
los fariseos y demas sectas de Palestina m iraban
con buenos ojos a los esenios aunque criticaban
sus practicas religiosas.
Sin embargo, en el acto de la cuarta y final
initiation se les exigia una prom esa oficialmente
formulada, en estos term inos:
“ Prometo en presencia de mis superiore3 y
de los hermanos de la Orden ser siempre verdaderamente humilde ante Dios y justo con todos
los hombres; no danar a ningun ser viviente, ni
por propia voluntad ni por mandato ajeno; aborrecer siempre la maldad y p re sta r auxilio con
rectitud y justicia; ser fiel a todos los hombres y
particularm ente a mis superioras en sabiduria
y autoridad. N unca abusare de las prerrogativas y
poderes que tem poraneam ente se me confieran ni
intentare reb ajar a nadie con la publica osten­
tation ^de mis obras fisicas o intelectuales; adorare siempre la verdad y evitare el tra to de los

26

LA VIDA MfSTICA DE JESTJS

quo se complacen en la falsia; m antendre mis
manos limpias de todo hurto y mi alma libre de
las contaminaciones del lucro m aterial; refrenare mis pasiones, nunca cedere a la colera ni a
ninguna emocion sin iestra; jam as revelare las secretas doctrinas de la F raternidad, aun a riesgo
de la vida, excepto a quienes merezcan recibirlas;
unicamente las comunicare tal como las he recibido sin anadir ni q u itar nada y conservandolas
en su pristina pureza; y defendere la integridad
de los libros y cronicas de nuestra Orden, los 110mbres de los M aestros y Legisladores y de mis superiores.”
Al llegar el iniciado al cuarto grado de estudios y contraidas las antedichas obligaciones, se
le adm ite a la mesa de la comunidad p ara comp a rtir la simbolica comida del dia, durante la cual
hay ratos de m editation y contemplation y se discuten asuntos de la obra.
Es interesante n o tar que todos los m anjares
de los esenios se preparaban de conformidad con
las reglas que constan en documentos antiguos, de
una m anera tan sencilla como cientifica, y aunque
usaban vegetales y especialmente muchas variedades de m anjares crudos, no es cierto que estuviesen prohibidos todos los productos animales. N un­
ca celebraban banquetes ni comilonas, y las reglas
de moderation en todas las cosas, se observaban
tambien en la comida y bebida, por lo que no se
entregaban a la glotoneria ni a la embriaguez.
R ara vez intervenian los esenios en las discusiones publicas y nunca en las de caracter politi­
co o religioso. Generalmente guardaban silencio
cuando otros hablaban, pues parecia ser el silen­
cio su divisa. Se ejercitaban cuidadosamente en

EL MISTERIO DE LOS ESENIOS

27

la education de la voz y en los conjuros, y conocian el valor de las vocales hasta el punto de que
las pronunciaban muy suavemente incluso en la
ordinaria conversation. De aqui que se les apellid ara: hombres de palabra suave.
E ra muy n atu ral que los esenios desenvolviesen no solo magnetismo personal con limpieza de
cuerpo, vestidos y ropas, sino que tam bien desenvolvian hermosas auras visibles a los profanos en
muchas ocasiones, y que desconcertaban a los judios desconocedores del desenvolvimiento de las
naturalezas misticas, aunque su religidn y tradiciones contenian varias adm irables leyes misticas
que no acertaban a practicar.
E ra costumbre de los esenios lavarse las m a­
nos y pies al e n tra r en su casa o en las ajenas,
antes de cualquier ceremonia y de las diarias oraciones.
En sus casas pasaban los esenios largos ratos
ante el alta r de su oratorio, o en el estudio de
raros m anucritos y libros que iban pasando de
mano. en mano segun el grado de instruction de
cada cual. E staban muy versados en astrologia,
astronom ia elemental, historia natural, geometria,
alquimia, quimica, religiones comparadas, misticismo y leyes naturales.
Los medicos esenios eran evidentemente una
curiosidad p ara las gentes de Palestina, acostumbradas al curanderism o del pais, que consistia en
hechizos, conjuros a voz en grito, form ulas magicas, el son de toscos instrum entos miisicos y la
adm inistration de energicos m edicam entos; pero
los medicos esenios hablaban suavemente a sus enfermos y usaban ciertos sonidos vocales sin carac­
te r de form ula, y a veces efectuaban sorprenden-

29

LA VIDA MfSTICA DE JESUS

EL MISTERIO DE LOS ESENIOS

tes curaciones por la simple imposition de manos
o dicidndole al enfermo que permaneciese tranquilo
y silencioso m ientras el medico le adm inistraba
el tratam iento psiquico.
Todos los esenios casados y las m ujeres asociadas a la comunidad se comprometian a educar
a sus hijos de conformidad con las ensenanzas
y principios fundam entales de la organizacion has­
ta los doce anos de edad, en que se les sometia a
prueba hasta los veintiuno, en que se les adm itia
en el prim er grado, y generalm ente llegaban al
cuarto grado al cum plir los trein ta. Las m ujeres
ingresaban en concepto de asociadas a los veintiun anos de edad y permanecian toda su vida en
esta situation si lo merecian por su conducta.
Tan solo a uno que otro esenio se le perm itia
predicar en publico y obrar milagros, pero nunca
por alarde, sino siem pre por servicio. La F ra te r­
nidad Esenia elegia por jefes a los que habian
vivido mayor numero de encarnaciones y estaban
por consiguiente mas evolucionados. De entre ellos
elegian uno cada ciclo p ara que organizase la obra
en un nuevo pais.
Los esenios esperaban la venida de un gran
Salvador que naceria de su seno y que seria la
reencarnacion del mayor de sus pasados caudillos.
P or sus altos conocimientos y su intimo contacto psiquico con lo Cosmico, estaban muy bien
inform ados de los futuros sucesos, y los documentos literarios contienen referencias a los profetas
esenios, entre ellos Menahim, famoso por haber
predicho el reinado de Herodes.
Parece que por regia consuetudinaria y no por
ley escrita, todo esenio estaba obligado a dedicarse a profesiones constructivas, nunca a las des-

tructivas, y asi eran tejedores, carpinteros, vinadores, jardineros y m ercaderes que contribuian
al provecho y bienestar de las gentes. Nunca desempenaban oficios de armeros, m atarifes ni ocupacion alguna que requiriese el sacrificio de
una vida.
La F ratern id ad Esenia tenia todo el aspecto
de una de ta n tas sectas existentes a la sazon en
Palestina, y asi la consideraban los judios y la autoridad gubernativa. Por esta razon algunos documentos recientem ente descubiertos, consideran
a los esenios como una de las sectas de Palestina.
Muy natu ral seria que los judios hubiesen considerado a los esenios como una organizacion religiosa en vez de mistica fraternidad, y por tanto
opuesta a las doctrinas y practicas de los judios.
En sem ejantes circunstancias era logico que los
esenios establecieran su residencia en determinadas poblaciones donde pudieran m ancom unar sus
intereses.
Los esenios no eran judios por nacimiento ni
por sangre ni por religidn, y se les llama gentiles
en algunas escrituras sagradas, incluso la Biblia
cristiana.

28

'

Capitulo II

LOS VECINOS DE JESUS
P ara m ejor comprender la grandeza del advenimiento del M aestro Jesus, conviene referir
algo acerca de las gentes y las condiciones del
pais en que nacio y con quienes habia de conten­
der al comenzar Su mision.
E n prim er lugar, Palestina no era una nacidn
homogenea con idioma propio e intereses que mantuviesen unido a un solo pueblo, sino que en su
territo rio se asentaban varias naeiones de distintos
idiomas y diferentes intereses.
E ra un pais de entremezclados y hostiles pue­
blos con intereses no solo diversos, sino tan divididos y contrapuestos, que im posibilitaban la paz
y concordia entre ellos.
Los que profesaban la religidn judaica no eran
todos hebreos, y los que lo eran pertenecian a una
raza que habia tenido origen cuando el exodo o
salida de Egipto.
E n tre estos hebreos habia muchos por cuyas
arterias circulaba sangre a ria a causa de los cruces matrim oniales, y eran de varias castas. Por
esta razon, tanto entre los hebreos como en los judios habia quienes no querian reconocer a otros

32

LA VIDA MfSTICA DE JEStfS

de la mism a fe, y se figuraban que Dios habia ordenado las distinciones por ellos establecidas.
Convivian con aquellas gentes los paganos que
levantaban ternplos rapidam ente y cuyos ritos y
costumbres iban prevaleciendo. E n el nordeste habitaban los nomadas sin leyes ni freno; pero la
g ran m ayoria de las gentes de aquella p arte eran
sirios, griegos y paganos. E n cl este y oeste de
Palestina se disputaban el predominio los ritos
egipcio, fenicio y griego, y en el corazon de Pales­
tin a dominaban el idioma y los ritos de Grecia.
E n la p arte del nordeste, llamada alta Galilea,
m oraba un pueblo que llevaban el nombre de gen­
tiles. Tiberiades no tenia nada de judio. Gaza
adoraba a su propia deidad. Ja p a estaba influida
por la religion a que los judios calificaban de
pagana. Cesarea era una ciudad esencialmente
pagana, la Roma de Edom p ara los judios, y ha­
bia de ser destruida, porque desde el punto de vis­
ta de los judios, la existencia simultanea de Ce­
sarea y Jerusalen era imposible.
Las clases cultas de toda Palestina hablaban
en griego. El idioma hebreo habia experimentado
notables alteraciones, y el hebreo antiguo estaba
substituido por el dialecto arameo, excepto en las
academias y escuelas tealdgicas.
Los rabinos de la religion ju d ia consideraban
que la linica verdadera tie rra de Israel era la
portion inm ediata al su r de Antioquia, aunque por
extraho que parezca, en esta ciudad se habia organizado la prim era iglesia gentil y aparecieron
los prim eros cristianos.
Palestina, y especialmente Jerusalen, eran paganas poco antes de la venida del M aestro Jesus,
pues si bien es verdad que estaba establecida ofi-

LOS VECINOS DE JEStfS

33

cialmente la religion judaica, no la practicaba el
vulgo ni todas las personas de categoria y autoridad.
El judaism o era a la sazon un problema. Los
fariseos y saduceos eran dos sectas mas numerosas que los esenios, si consideramos a estos como
secta desde el punto de vista judio; pero aquellas
dos m antenian opuestos principios y se odiaban
mutuamente, m ientras que los esenios no participaban de una ni de otra.
Una comiin emocidn coligaba a las gentes de
Palestina en un sentimiento unanime. Altos y bajos, cultos e ignorantes, ricos y pobres, judios y
paganos, gobernantes y gobernados se unian en su
intenso odio a los gentiles.
E n el mundo economico, los judios representaban la riqueza y la influencia de la nation, pues el
comercio y la banca estaban en sus manos. Las earavanas arabes tra ia n a Palestina las mercancias
del extremo oriente, que tam bien transportaban
desde los puertos fenicios los buques arm ados pol­
ios judios con tripulantes gentiles.
Los judios, como banqueros y comerciantes,
eran el alma de la situation, pues su potencia eco­
nomica les daba tam bien decisiva influencia politica y conocian los secretos de estado y lograban
empleos civiles y m ilitares en las otras naciones
gentiles, de modo que m anejaban las intrigas diplomaticas en favor de los hebreos.
Conviene tener en cuenta que los judios ortodoxos eran intensam ente hebraicos y muy hospitalarios, pues consideraban la hospitalidad como
una g ran virtud, aunque con los extranjeros, y
especialmente con los gentiles, se portaban de
opuesta m anera en todas sus acciones.
3 . — LA VIDA MfSTICA DE JESUS

34

LA VIDA MfSTICA DE JESUS

Los habitantes de Jerusalen, que era la princi­
pal ciudad de Palestina, tenian agentes y corresponsales en los paises mas im portantes de entonces, a donde enviaban cartas por conducto de mensajeros y traficantes.
Los judios opulentos contribuian con crecidas
cantidades a la defensa y sosten de la religion judaica, pues consideraban estos donativos como inversiones que habian de red itu ar grandes beneficios.
Los hebreos o judios ortodoxos tenian sus propios gobernadores en la mayor parte de las ciuda­
des y se les habia concedido el derecho de ciudadania rom ana y los especiales privilegios que dem andaban por creerse firmemente el pueblo escogido de Dios.
Los romanos les dieron el derecho de ten er un
gobierno civil propio e independiente de la ju ris­
diction de los tribunales de las ciudades en que
residian. Gozaban de ilim itada libertad religiosa,
pero se la negaban a los judios heterodoxos.
Las clases directoras de los hebreos se hacian
odiosas a los demas ciudadanos porque cerraban
sus tiendas y almacenes el sabado, e iban ociosos
por las calles lujosamente ataviados con senalados gestos de desden y repugnancia por todo cuanto les rodeaba.
Deseaban convertir secretam ente a las esposas,
hijas, herm anas y parientes de todos los personajes influyentes, p ara inclinarlos en favor de los
intereses de Israel, con el defmitivo proposito, publicamente m anifesto, de expulsar de Palestina a
los gentiles.
En las sinagogas o templos de los judios or­
todoxos se observaba estrictam ente la separation

LOS VECINOS DE JEStfS

35

de las clases, y a las m ujeres no se las consideraba aptas p ara desempenar cargos en la iglesia.
Se advierte esta actitud respecto de las m uje­
res, en algunos pasajes de la liturgia judaica que
se usaba en las sinagogas, segun denota la action
de gracias que dice: “ Bendito seas Senor y Dios,
que no me hiciste m u jer.”
Creian los judios ortodoxos que las m ujeres
no tenian alm a ni eran, por tanto, susceptibles de
desenvolvimiento espiritual ni de llegar a ser angeles, y asi es que todas las imagenes o estatuas
de angeles que se encuentran en los paises orienta­
l s son del sexo masculino. La idea de la m ujer
sin alma se transfirio a las lenguas romanicas, en
las que la palabra angel es siem pre masculina
y carece de form a femenina. Ningun rabino hubiera perm itido e n tra r en discusiones religiosas
con m ujeres ni tr a ta r de asuntos espirituales con
ellas.
E n secreto y silencio, los judios ortodoxos deploraban que el cetro de Israel no estuviese ya
en manos de la dinastia de Juda y el pueblo escogido de Dios fuese vasallo de Roma.
E speraban los judios librarse de sem ejante hu­
miliation, y que iba a llegar el dia en que su pue­
blo resu rg iria poderoso cuando apareciera el “ Rey
de G loria” que habia de re sta u ra r el reino de
Israel.
Esto esperaban los judios en silencio y con sus
emociones reprim idas. Los fieles aguardaban la
llegada del g ran dia.
En mi reciente viaje por Egipto note la misma
reprim ida emotion en los egipcios que iban silenciosos, graves, sin atreverse a hablar de los tiempos pasados ni de los que vendrian, como si en su

36

LA VIDA MfSTICA DE JESUS

interior ardiera un vivo fuego que esperase tan
solo la senal p ara incendiar todo el pais. Tambien
aguardan hoy los egipcios el dia en que el fo r­
midable poder de iluminacion subyacente en sus
tradiciones y secretos archivos restau re la grandeza de su pais.
Asi como podia presentirse facilmente la posibilidad de una conflagration en Egipto, asi cabe
comprender y estim ar las condiciones existentes
en Palestina cuando el nacimiento del M aestro
Jesus.
Las gentes estaban inquietas, porque sentian
el yugo sobre su cerviz, se daban cuenta de la
esclavitud en que se hallaban y creian que muy
corto tiempo iba ya a durar.
E n el orden social, las masas populares esta­
ban entregadas al vicio y a degradantes practicas
y predominaba el libertinaje. La in trig a y el cri­
men habian contaminado los tribunales, y el po­
der civil estaba dividido entre la nobleza y el
sacerdocio. La nobleza solo apetecia groseros goces y se m antenia dentro de la ley cuando le era
posible lograr sus egoistas fines. Muchos nobles
pertenecian a la secta de los saduceos, m ientras
que la adversaria secta de los fariseos, de los que
se llamaban “puros” y no querian trato s con na­
die, se empenaban de continuo en m antener la rigurosa y estricta obediencia a la letra de la ley.
Los saduceos eran enemigos de los fariseos, mayormente de los que ocupaban elevadas posiciones.
La masa popular estaba oprim ida e ignoraba
la verdadera situation del pais; pero creian que
el advenimiento de un poderoso caudillo los elevaria por encima de su ambiente. No es extrano que
el vulgo indocto e inexperto en las cosas de la

■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■

LOS VECINOS DE JEStfS

37

vida, se adhiriese a un movimiento de opinidn que
le prom etia emanciparlo de la esclavitud y encumbrarlo a las altu ras en que sonaban; pero los caudillos a quienes seguian los dejaban am argam ente
desalentados.
C ifraban su m agna esperanza en la venida del
Mesias prometido que iba a cam biar ta n penosas
condiciones y unificar y consolidar al pueblo de
Israel. Nadie sabia como iba a realizarse la espe­
ranza, y unicam ente los que capitaneaban los falsos movimientos pretendian vaticinar el porvenir.
L a corona de David, de cuya estirpe habia de
nacer el prometido Mesias, estaba ya en extranjeras sienes. E l sumo sacerdote era tan s61o judio
por su cargo, pues en politica e ra romano y en
cultura griego. P o r lo tanto, el Mesias que habia
de libertarlos como hiciera Moises, no podia surg ir de linaje de quienes estaban al fren te de la
nation ni tampoco podia provenir de la casta
sacerdotal.
U na frase perm anecia en la conciencia del pue­
blo: “ De entre tu s herm anos levantare uno que
guiara a mi pueblo.”

Capitulo III

LOS PADRES DE JESUS
No es posible considerar debidamente el nacimiento y la infaneia de Jesus sin saber quienes
fueron Sus padres y la relation que tenian con
los misticos hechos de que tratam os. P or lo tanto,
expondremos ante todo estos hechos, segun constan en nuestras cronicas, y despues aduciremos la
prueba correspondiente.
Jesus nacio de padres gentiles por cuyas venas circulaba sangre aria y en cuyo corazon y
mente habian arraigado las ensenanzas de la F ra ­
ternidad E senia y las todavia mas secretas ense­
nanzas de la G ran F raternidad Blanca. Asi lo declaran sencilla y espiritualm ente las cronicas ro­
sacruces.
E n la Biblia cristiana, en el Talmud y en varias obras fidedignas hallamos corroborada esta
afirmacion. Los padres de Jesus vivian en Galilea.
No cabe duda en este punto, y eran por tanto galileos en toda la extension de la palabra. Asi es
que prim eram ente hemos de tr a ta r de Galilea y
de los galileos.
En San Mateo IV-15, leemos: “ Galilea de los
gentiles.” Por extrano que parezca, los exegetas
biblicos dan poca im portancia a esta expresion

40

LA VIDA MfSTICA DE JESUS

y no se dan cuenta de su significado. A Jesus se
le llam aba el galileo, lo cual denota que el pueblo
de P alestina lo consideraba extrano y diferente
de ellos.
Esto nos autoriza p ara investigar el caso y
descubrir por que los galileos eran gentiles y por
que los gentiles vivian en Galilea.
E n Macabeos I : 14-23 leemos que unos mensajeros venidos de Galilea, se presentaron a Judas
Macabeo, y rasgando angustiosam ente sus vestiduras, le d ijero n : “las gentes de Tolomeo, de Tiro,
de Sidon y toda la Galilea de los gentiles se han
unido contra nosotros p a ra aniquilarnos”.
Judas Macabeo le dijo a Simon su hermano,
que escogiese unos cuantos hombres y m archara
con ellos a Galilea p ara lib rar a los judios que
alii estaban, de modo que no los persiguiesen los
gentiles. Simon se encamino con tres mil hombres
a Galilea donde librd varias batallas con los 11amados “ paganos” y se llevd sanos y salvos a Je ru ­
salen a las fam ilias judias que estaban en Galilea.
Aqui vemos conjuntam ente un indicio de las
condiciones existentes en Galilea, y como los ju ­
dios consideraban a los galileos no solo gentiles,
sino de diferente religion y raza y enemigos de
sus vitales intereses.
La citada repatriacidn de los judios residentes
en Galilea se efectuo el aho 164 a. de C. y por el
mismo tiempo Judas Macabeo rescato a las judios
que vivian entre “ paganos” al norte del pais y
al este del Jo rd an y los condujo a Jerusalen.
Segun se inhere de este relato y de algunos
otros, hubo judios en Galilea mucho despues del
aho 164 a. de C. y Galilea continuo siendo una na­
tion de gentiles o “paganos” hasta el aho 103

LOS PADRES DE JESUS

41

a. de C. en que Aristobulo, nieto de Sim6n y p ri­
m er rey de los judios, obligo a todos los habitantes
de Galilea a circuncidarse y aceptar la ley mosaica.
De esto se inhere que los gentiles de Galilea,
entre quienes se contaban los padres de Jesus,
eran arios de raza, gentiles por religion, misticos
por ideas hlosohcas y judios no por raza, sino por
forzada adoption.
Como quiera que desde el aho 103 a. de C. los
gentiles de Galilea se vieron obligados a circun­
cidarse y aceptar la ley de Moises, todos sus hijos,
segun prescribia esta ley, habian de aceptar formalmente la fe judaica, presentandose en la sinagoga p ara someterse a prueba de admision en
la iglesia.
Si esto se tiene en cuenta, se com prenderan
facilm ente muchas de las al parecer extrahas ahrmaciones que se encuentran en las sagradas escritu ras.
Las inscripciones cuneiformes de Tiglathpileser aluden a la conquista de Galilea, aunque generalm ente se in terp retan mal, como muchos otros
documentos referentes a Galilea, porque pocos saben que a este pais se le llam aba tam bien Hamath.
E ste nombre aparece en el Antiguo Testamento ; pero parece que los modernos escriturarios no
saben que es el de la antigna capital de Galilea, y el
de la fam osa fuente term al sita media hora al sur
de Tiberiades, en la costa occidental del m ar de
Galilea.
Frecuentem ente aparece en el Antiguo Testamento la fra se : “ entrada de H am ath”, que siempre se rehere al limite septentrional de Palestina,
al paso de Alhammans, cerca de Magdala, tres

42

LA VIDA MI'STICA DE JEStfS

millas al noroeste de Tiberiades, donde nacio Ma­
rfa Magdalena.
E n otros pasajes de la Biblia leemos que era
galileo el rey de Hamath, que envio a su hi jo a saludar a David. Los almacenes o graneros que Sa­
lomon instalo en H am ath estaban situados cerca
del m ar de Galilea.
La fonfa asiria de H am ath es Hammati, que
significa “ fuente term al”.
Muchas otras citas podrfan aducirse en demostracion de que H am ath estaba en Galilea; y de
otras referencias se infiere que gran mimero de
asirios, todos ellos arios, fueron a establecerse
como colonos en H am ath. Tambien Sargon II dice
que deporto a H am ath al jefe Median con toda
su parentela.
A causa del establecimiento de los arios asi­
rios en Galilea, los arios egipcios pertenecientes
a la Gran F ratern id ad Blanca y a la corporation
esenia, dirigieron a su gente hacia el norte de
Palestina, en las costas de Galilea, p ara que se
relacionaran con los de su propia raza.
E n las cronicas egipcias y en las de la G ran
F ratern id ad Blanca hay varios pasajes que dem uestran la fntim a relation m utua entre los arios
de Galilea y los de Egipto.
Tambien se infiere de n uestras crdnicas, que
cuando nacio Jesus, los galileos no hablaban el
idioma hebreo. Los escriturarios saben desde hace
siglos que el M aestro Jesus hablaba en otro idio­
m a adem as del hebreo, y hay indicios de que poseia varios idiomas.
Estos indicios han confundido a muchos escri­
tu rario s y suscitado entre ellos vivas discusiones,
aunque todos convienen en que Jesus hablaba al

LOS PADRES DE JESUS

43

pueblo en arameo, y suponen que tam bien usaba
otro idioma distinto del hebreo.
N uestras cronicas expresan claram ente que J e ­
sus empleaba el griego y el aram eo en su publica
predicacidn, y unicamente hablaba en hebreo a
los que no entendfan aquellos dos idiomas.
La m ayorfa de sus herm osas parabolas y platicas eran en aram eo o en griego. Mas adelante
veremos como y cuando aprendio Jesus el griego;
pero que conocfa este y otros idiomas se infiere
de los siguientes pasajes del evangelio de San M ar­
cos: V : 41; V II : 34; XIV : 36 y algunos otros.
El dialecto arameo era objeto de continua burla por p arte de los judios. El apdstol Pedro era
tam bien galileo, de raza gentil, y segun vemos en
Mateo XXVI : 73: “ los que estaban por allf dijeron a P edro: V erdaderam ente tam bien tu eres de
ellos porque aun tu habia te hace manifiesto”. Mu­
chas notas historicas dem uestran que los judios
conocian que un sujeto era galileo porque en su
idioma no podia pronunciar distintam ente los sonidos guturales del hebreo.
Los datos precedentes son unos cuantos de los
centenares que podrian aducirse en demostracion
de que los padres de Jesus eran gentiles y habla­
ban idioma diferente del hebreo.
P o r lo tanto, no podemos menos de re fu ta r la
genealogia que tan completamente aparece en los
Evangelios con el intento de dem ostrar que Jesus
descendia de la casa de David.
L a genealogia de Jesus esta expuesta en la
Biblia en dos pasajes distintos por dos diferentes
autores, y no concuerdan am bas genealogias. Pero
prescindiendo de esta discrepancia, la genealogia
solo es un intento, por parte de los posteriores

45

LA VIDA MfSTICA DE JESUS

LOS PADRES DE JESIJS

discipulos y adm iradores de Jesus, de dar a entender que era de la casa de David, como esperaban y
suplicaban los judios.
Conviene ten er presente que, durante su vida,
nunca aludio Jesus a sus ascendientes ni antepasados ni insinud a los judios que fil era el Mesias
de la casa de David a quien esperaban.
Nada encontramos en las cronicas de los historiadores contemporaneos ni en las autenticas cro­
nicas de los judios, que dem uestre que ni durante
la vida de Jesus ni aun cien anos o mas despues
de su epoca, creyeron los judios ni nadie que era
de la casa de David.
No se sabe a punto fijo cuando se introdujo
en las E scritu ras la genealogia trazada con dicho
fin; pero es segura su interpolacion en los evangelios.
Consideremos ahora o tra fase de la historia
de Jesus y de sus padres. En algunos pasajes de
los evangelios se le llam a a Jesus el Ncizareno, y
es general creencia que este sobrenombre indica
que Jesus nacio o por lo menos pas6 g ran p arte
de su vida en Nazareth.
Es muy extrano que los escriturarios y especialmente quienes tan extensamente han escrito sobre la vida de Jesus y han esmaltado la exposicidn
de sus ensefianzas y doctrinas con pintorescos pormenores, no se hayan fijado mas detenidam ente
en el sobrenombre de Nazareno ni cuidaran de investigar su significado.
Suponen todos los autores y tratad ista s que si
Jesus era Nazareno debio nacer en una ciudad
llamada N azareth, y que como £1 y Sus padres
vivian en Galilea, a esta region habia de pertenecer la supuesta ciudad de N azareth.

Sobre la base de este razonamiento se cree generalm ente que N azareth fue la patria de los pa­
dres de Jesus y en donde Jesus paso la infancia^
No hace mucho estuve en N azareth y efeetue
extensas investigaciones p ara com probar las afirmaciones contenidas en las cronicas rosacruces,
y quiza el lector se sorprenda al saber que cuando
nacid Jesus, no habia en toda Galilea ninguna ciu­
dad llam ada N azareth, y que la que hoy lleva este
nombre en Galilea, no solo es de fecha muy poste­
rior, sino que se fundo a instancias de los investigadores p ara que en Galilea hubiese alguna ciu­
dad llam ada N azareth.
Los judios llamaban nazarenos a los extranjeros que no profesaban su religion y parecian
pertenecer a una escuela secreta que durante muchos siglos habia existido al norte de Palestina,
y vemos en la Biblia cristiana que tam bien se le
llama nazareno a Ju an el B autista. Tambien en­
contramos otras referencias a personas llamadas
nazarenos.
E n los Hechos de los Apostoles XXIV : 5 leemos la re fe re n d a a un hombre “ pestilencial y levantador de sediciones entre todos los judios por
todo el mundo, y prm cipe de la secta de los na­
zarenos”.
Siem pre que los judios encontraban en su pais
a quien no fuese de su religion y com prendiera
m isticam ente las cosas de la vida y se condujese
de conformidad con algun codigo de filosofia mo­
ral, distinto del de los judios, le llamaban “ naza­
reno” a falta de m ejor nombre.
H abia una definida secta llamada de los na­
zarenos, a la que las cronicas judias designan con
el nombre de secta de prim itivos cristianos o sea

44

47

LA VIDA MfSTICA DE JESUS

LOS PADRES DE JESTJS

los que estaban esencialmente preparados y dispuestos a aceptar las doctrinas cristianas.
En efecto, las enciclopedias y los tratad ista s
judios dicen que el calificativo de nazarenos se aplicaba a los cristianos que antes habian sido judios,
pero que no querian ni podian abandonar sus antiguas costumbres y tratab an de conciliar el judaismo con el cristianism o.
Tambien afirm an las enciclopedias judias que
los nazarenos y los esenios tenian muchas caracteristicas comunes y eran por tanto de tendencias
m isticas. En efecto, los judios ortodoxos llamaban
herejes a los esenios y nazarenos; pero el vulgo
de Palestina no conocia a los esenios tanto como
a los nazarenos, y unicamente se le llamaba a alguien esenio cuando quien se lo llamaba estaba
bien informado y conocia la diferencia entre ese­
nios y nazarenos, m ientras que a muchos esenios
y a cuantos no profesaban la religion judaica y
vivian a su modo peculiar, se les llamaba naza­
renos.
San Jeronimo, la famosa autoridad biblica, reftere que en su epoca, aun existia entre los ju ­
dios, en todas las sinagogas de Oriente, una secta
heretica, llamada de los nazarenos, anatem atizada
por los fariseos. Dice que los nazarenos creian que
Cristo, el Hi jo de Dios, habia nacido de la Virgen
M aria, que padecio bajo el poder de Poncio Pilato
y ascend id al eielo; per o que aunque pretendian
ser a la vez judios y cristianos no eran ni una
cosa ni otra.
E n cuanto a las altas autoridades catolicas, vemos que en la version de la Biblia por Donai, solo
se aplica una sola vez a Jesus el titulo de nazareno, y dice dicha autoridad que la frase: “ Jesus Na-

zareno” se traduce uniform em ente por “Jesus de
N azareth ”, pero esta traduccion es viciosa, por­
que la fiel es “ Jesus el N azareno.”
En ningun pasaje del Antiguo Testamento se
encuentra la palabra N azareth como nombre de
una ciudad de Palestina. E n el Nuevo Testamento
hay referencias a la estancia de Jesus en una ciu­
dad llamada N azareth; pero estas referencias derivan de la incorrecta traduccion de la frase que
en vez de decir fielmente que “ Jesus volvio a los
nazarenos” dice que “Jesus volvio a N azareth.”
E ste punto esta subrayado por las autoridades catolico-cristianas, segiin quienes, aunque a Jesus
se le llamaba nazareno, no pertenecia a la secta
de los nazarenos.
Si cotejamos las cronicas judias y catolicas con
las rosacruces, vemos que los nazarenos constitu ian una secta de judios que si bien querian mantenerse fleles a las antiguas ensenanzas judaicas,
creian en la venida de un Mesias que naceria de
ex trao rd in aria m anera y seria el Salvador de
su raza.
Al comenzar el m inisterio de Jesus, los naza­
renos lo diputaron por M aestro y aceptaron las
doctrinas que ensehaba sin prescindir de los fundamentos de su religion judaica. Las cronicas ju ­
dias dicen que los nazarenos rechazaron a Pablo,
el apostol de los gentiles, y que algunos nazarenos
consideraban tan solo a Jesus como un hombra
justo.
Tambien designaban los judios a dichos here­
jes con el nombre de nazaritas, que segun las au­
toridades judias se aplicaba a cuantos diferian
de los judios en religion y costumbres.
Dicen las cronicas judias que los nazaritas no

4G

48

LOS PADRES DE JEStJS

LA VIDA MfSTICA DE JEStfS

bebian vino ni licor alguno procedente de las uvas
ni se cortaban el cabello ni tocaban el cadaver en
las ceremonias funebres. Anaden las cronicas judias que es obscuro el origen de los nazaritas en
el antiguo Israel, y afirman que Sanson fue nazarita como lo fue su madre, y que la m adre de Sa­
muel prometio dedicarle a la secta de los nazaritas.
Asimismo dicen las cronicas judias que era
costumbre de los padres dedicar al hi jo m ayor a
la secta de los nazaritas, y ahaden explicitamente
que segun referencias fue Jesus dedicado antes de
nacer a la secta de los nazaritas, y en el evangelio de San Lucas I : 15 se alude a la dedication
de Ju an el B autista desde el seno de su madre.
Las crdnicas judias llaman nazaritas a la reina Elena, a Miriam de P alm ira y a muchos otros
personajes biblicos.
De muchos pasajes historicos se infiere claramente que los term inos nazarita y nazareno nada
tienen que ver con una ciudad llamada Nazareth.
Ya dijimos que la actual ciudad de N azareth
en Galilea recibio este nombre porque convenia
que hubiese una poblacion adaptada a la comun
creencia de que alii vivian los padres de Jesus y
habia pasado este Su ninez.
D urante los prim eros siglos del cristianismo,
cuando se estaban elaborando las doctrinas cristianas y los doctos en general indagaban los histdricos pasajes relacionados con la vida de Jesus,
se apresuraron a tabularlos y enaltecerlos.
Mi reciente visita a Palestina me convencid
de que no se habia extinguido aun y quiza perdura ria siglos, el deseo de encontrar historicos lugares sagrados y glorificarlos.
Lo absurdo de este proceder se evidencia cuan-

49

do el ordinario tu rista advierte que se le han sefialado tres, cuatro y h asta cinco lugares diferentes,
diciendole que alii ocurrio algun incidente de la
vida de Jesus.
Al buscar una poblacion que pudiese respon­
der al nombre de N azareth de Galilea, se tropezo
con la dificultad de que en el Antiguo Testamento
no aparece ciudad de tal nombre ni tampoco en
ningun m apa de la epoca de Cristo. Sin embargo,
se encontro lejos del m ar de Galilea un villorrio
llamado en-Nasira, al que se le did el nuevo nom­
bre de N azareth y se le relaciono con la infancia
de Jesus.
E sta nueva denominacidn del villorrio de enN asira se efectuo en el tercer siglo de la era cristiana, y desde entonces se la ha conocido como
la ciudad de N azareth, aunque todavia no hay
pruebas evidentes que legitimen el uso de este
nombre.
E n el evangelio de San Marcos VI : 1,2 se dice
que Jesus vino a Su tie rra y le siguieron Sus discipulos, y al llegar el sabado enseho en la sina­
goga. El cuarto versiculo del mismo capitulo refiere que Jesus dijo que “ no hay prof eta deshonrado sino en su tierra, entre sus parientes y en su
casa”.
E stas afirmaciones se han referido siem pre a
Nazareth, la ciudad en que algunos escriturarios
creen que Jesus nacio y pasd su infancia; pero si
Jesus vino a su tierra, a su ciudad natal y predico
« micchos en la sinagoga, no pudo ser en el vi­
llorrio de en-N asira o la llamada ciudad de Na­
zareth, porque ni en el segundo ni en el tercer siS l o d e l a era cristiana habia sinagoga en Naza­
reth ni era la poblacion lo bastante grande para
4-

LA VIDA MfSTICA D£ J tfs tis

50

LA VIDA MfSTICA DE JESUS

contener un edificio donde cupieran m ultitud de
gentes p ara escuchar a Jesus ni tampoco habia
gentes en los aledahos. P or lo tanto, la referen d a
de Marcos a la tie rra de Jesus no conviene a enN asira, que era un villorrio o caserio junto a
una fuente llam ada entonces del “guardacasa” y
que posteriorniente se le mudo el nombre por el
de “fuente de S anta M aria”. Este cambio de nom­
bre y la signification religiosa que se ha dado a
algunos insignificantes lugares de Palestina, dan
la norm a de las alteraciones toponimicas que se
estan efectuando en dicho pais en obsequio a los
turistas.
Volviendo a las cronicas judaicas, nos dicen que
unicamente en el Nuevo Testamento, escrito mucho
despues de la vida de Jesus, se nombra a N aza­
reth como ciudad de Galilea, sin que la mencionen
p ara nada ni el Antiguo Testamento ni el Talmud
ni el historiador Josefo.
D urante la vida de Jesus era Jophia la mas
notable ciudad de Galilea y la citan los historiadores por la mas visitada por los viajeros.
E n las cronicas y enciclopedias catolico-romanas vemos que el villorrio de en-N asira era estrictam ente judio hasta el tiempo de Constantino
y estaba habitado enteramente por judios. P or lo
tanto, este villorrio agrupado en torno de una
fuente, no pudo ser el centro de la poblacion gentil
de Galilea. Hoy dia existe en N azareth una capilla que yo visite, erigida sobre el mismo lugar
donde se supone estaba la casa en que vivian Ma­
ria y Jose cuando el arcangel anuncid a M aria la
encarnacion del Logos.
Todo cuanto queda expuesto denota claramente
que M aria y Jose y el niho que les nacio estaban

LOS PADRES DE JEStiS

51

conceptuados como nazarenos o nazaritas, esto es,
pertenecientes a una corporation m istica no judia. Muchas otras referencias a los nazarenos dem uestran claram ente que m antenian unas opiniones religiosas y m isticas compatibles con la aeeptacion de la doctrina cristiana.
Tomando todo esto en consideration, tenemos
desde luego una interesante p in tu ra de las condi­
ciones existentes en Palestina y alrededores poco
antes de la era cristiana.
A nte todo tenemos g ran numero de gentes que
por nacimiento eran judios o gentiles o de varias
razas, que no habian aceptado enteram ente la ley
de Moises, y eran judios ta n sdlo porque las leyes
del pais les habian obligado a someterse a la circuncision, a presentarse en la sinagoga al cum plir
los doce anos de edad y quedar empadronados como
judios.
Sin embargo, todos propendian al misticismo
en sus creencias y seguian las ensenanzas judai­
cas tan solo porque revelaban a Dios y a sus leyes
y les Servian en sus estudios de los principios divinos. E staban preparados por alguna escuela o
sistem a filosofico p ara aceptar las superiores ensenanzas misticas, ta l como las revelaban de tiem ­
po en tiempo las mentes adelantadas o las ense­
nanzas de los avatares.
P o r o tra parte, existia la definida organizaci6n m istica de los esenios, que ejercia muchas
modalidades de hum anitaria actividad, entre ellas
los hospitales, albergues y casas de socorro.
Los esenios tenian su centro septentrional en
Galilea, entre los arios, porque habian venido a esta
regidn desde la sede de su comunidad en Egipto,
o sea la G ran F ratern id ad Blanca.

52

LA VIDA MfSTICA DE JESUS

Los esenios no se m anifestaban publicamente
y poco sabian de ellos las gentes aparte de las
blancas vestiduras que los distinguian.
Los nazaritas, los nazarenos y los esenios se
comunicaban libremente, y aunque ejerclan sus
actividades con entera independencia unos de otros
sin que se estorbasen, tenian muchos puntos comunes.
Pero cl vulgo conocia y reconocia a los nazari­
tas y los nazarenos porque vivian entre el pue­
blo, y asi a los que no aceptaban la fe judaica
o eran herejes en sus creencias judaicas, se les
llamaba nazaritas y nazarenos, pero no esenios.
E n las costas y alrededor del m ar de Galilea
vivian estas gentes, en su m ayoria gentiles de
sangre aria, pertenecientes a las sectas de los na­
zarenos, los nazaritas y los esenios. Todos ellos es­
peraban tam bien el advenimiento del gran Maes­
tro, del insigne A vatar, del prometido Mesias que
habia de redim ir no solo a Palestina, sino al mundo entero y dar contento a Israel y a todos los
pueblos. Aquellos misticos aguardaban con perfecto conocimiento de causa la reencarnacidn de uno
de sus excelsos Maestros.
Conviene ad v ertir que la creencia en la reencarnacion no s61o estaba muy arraig ad a en aque­
llos misticos calificados de herejes y gentiles, sino
tam bien en los judios ortodoxos de aquella epoca.
Asi se comprenden las varias referencias que las
escrituras sagradas hacen de un insigne varon, de
un gran instructor que fu e otra personaMdad en
tiem pos antiguos, pues creian que los magnates
entre ellos lo eran a causa de previa preparation
en anteriores existencias en que hicieron previos
progresos.

LOS PADRES DE JEStiS

53

N aturalm ente, esperaban que el nuevo gran
Maestro, el nuevo redentor del mundo, viniera de
su pasado en nuevo cuerpo, como individuo bien
dispuesto y perfectam ente experimentado.
Las cronicas rosacruces dem uestran que los ese­
nios, nazarenos y nazaritas no solo tenian en sus
casas un oratorio donde cada dia se retirab an a
m editar y orar, sino que empleaban algunas horas
de m anana y ta rd e en ejercicios misticos y el desenvolvimiento de su latente poder espiritual que los
capacitaba p ara obrar milagros y efectuar la magna obra que hacian en beneficio de los pobres y
menesterosos.
E staban muy adelantados en la comprension
de la m ayor p arte de las misticas leyes que los
rosacruces y otros misticos del mundo entero estudian y practican hoy dia, y asi es que conocian
el formidable poder de ciertas leyes espirituales
cuando se aplican concretamente a un definido propdsito.
P a ra ellos no era imposible ni improbable el
milagro de las Encarnaciones de una naturaleza
excelsamente divina y el advenimiento de un gran
instructor m ediante incontaminadas leyes materia>
les; y vivian como los misticos de hoy dia creen
que viven los M aestros en el Tibet, India y Egipto.
Jose era devotisimo esenio, carpintero de oficio, segun las reglas de la asociacion, de la que tam ­
bien era socia M aria. Sin embargo, ambos se h a­
bian visto obligados a aceptar la religion judaica
y se habian identiiicado form alm ente con la fe
mosaica de acuerdo con las leyes del pais.

CAPfTULO IV
LA

DIVINA CONCEPCION
DE LOS A V A T A R A S

Este incidente de la vida de los avataras es
muy dificil de tr a ta r y mas todavia de exponer
a quienes no llegaron al alto grado de comprension mistica y despertam iento espiritual que capacita al estudiante para comprender la concepcion
y nacimiento de los avataras.
Se que quienes rechazan por entero le doctrin a cristiana, no aceptan el dogma de la divina concepcion de Jesus, que por cierto es de
muy dificil comprension p ara el no iniciado e indocto mistico, y les parece imposible a las mentes
analiticas que nada saben de las misticas leyes y
principios ensenados por los antiguos Maestros.
Acaso logre yo m ejor que otros que lo intentaron en el pasado, reducir la m istica fase del na­
cimiento de Jesus a una exposicion semi-mistica,
o acaso fracase por completo en el intento. No estoy limitado por creencias o dogmas que me obliguen a una version clasica; y si no logro explicar
el misterio de la Encarnacion sera porque mi vocabulario es inadecuado p ara expresar en term i­
nos generates lo que los misticos comprenden intem am ente, o tam bien porque el lector no acierte

56

LA VIDA MfSTICA DE JEStiS

a leer entre Kneas de mis afirmaciones p ara darse
cuenta de lo que no es posible reducir a cosa
tan grosera como la letra de molde.
A nte todo, quienes consideren este profundo
m isterio con mente abierta y sin prejuicios, han
de entender que Jesus no fue el prim er Maestro,
A vatar o H ijo de Dios que “ nacio de una virgen”.
La ortodoxa version cristiana del nacimiento de
Jesus, nos lo presenta como si fuese una exclusiva
y unica m anifestacion cristiana. Mucho mas dificil
de explicar y comprender fuera el misterio de la encarnacion de Jesus, si en ninguna otra p arte de
la historia de los m ensajeros de Dios en la tie rra o
en el desenvolvimiento de los planes de Dios p ara la
redencion del hombre en todas las edades y ciclos
no hubiese habido analogas manifestaciones de
las poderosas energias del universo, operantes
como una extraordinaria manifestacion de los omnipotentes medios de Dios.
P ara los misticos orientales de todos los paises
y todas las epocas, el profundo m isterio de la esp iritu al encarnacion y nacimiento de un H ijo de
Dios no solo es una posibilidad, sino un hecho na­
tural en la vida de todo gran Avatar.
Los cristianos y estudiantes del cristianism o
que en los Estados Unidos estan acostumbrados a
oir que el m isterio de la Encarnacidn es uno de ,
los dogmas fu n d am e n tals de la fe cristiana, y al
propio tiempo el punto en que se quebranta le fe
de m illares de cristianos, se sorprenden cuando
al via ja r por paises extranjeros, ven que mahometanos, induistas y budistas aceptan sin dificultad
el relato de la espiritual encarnacidn y nacimien­
to de Jesus, y anaden que esta caracteristica de
la vida del Maestro Jesus es la unica congruente

LA DIVINA CONCEPCldN DE LOS AVATARAS

57

con la afirmacidn de que fue el Redentor y Salva­
dor del mundo.
D urante mi excursidn por paises que me pusieron en contacto con personas que profesaban
una religion oriental, escuche de sus labios expresiones como la siguiente: “ Si los cristianos creeis
que Jesus era Hijo de Dios o el Enviado de Dios
para redim ir a una p arte del mundo por medio
del mensaje que habia de dar, debeis creer que fud
concebido y nacio por espiritual action, porque
no cabe duda de ello si era M ensajero Divino.”
Cuando yo les respondia que algunos cristia­
nos y estudiantes de la doctrina cristiana no podian creer en el m isterio de la Encarnacidn, pero
que sin embargo, consideraban a Jesus como un
gran Maestro, un M ensajero Divino, un H ijo de
Dios y un A vatar de extraordinaria y altisim a
autoridad, replicaban sonriendo que sem ejante
punto de vista era absurdo, porque nadie hum anamente concebido y nacido, podia alcanzar el g ra ­
do de divina autoridad que lo capacitase p ara ser
el Cristo de su epoca.
Asi vemos que este arduo problema se resuelve no ya en el hecho de la espiritual conception de
Jesus y de su divina filiation, sino en el problema
de que el mundo occidental comprenda conscientem ente el hecho, como lo comprende la conciencia del mundo oriental; es decir, que los estu­
diantes occidentales de misticismo no han de preocuparse de la espiritual encarnacion de Jesus,
sino de que no la comprendan los millones de gen­
tes que todavia no llegaron al conveniente grado de
comprension espiritual, para conocer las leyes espirituales que intervienen en tan im portantes
acontecimientos.

58

I'A VIDA MfSTICA DE JEStfS

Los orientales nos dicen a los occidentales que
intentam os tr a ta r con un principio del mundo espiritual que no comprendemos ni estamos prepa­
rados p ara comprender.
Los misticos de todos los paises convienen en
que hasta quo el hombre adquiera el suficiente desenvolvimiento espiritual p ara conocer la operation
de la leyes superiores, y com prender en toda su
sublime plenitud la realidad de la espiritual
concepcion y el divino nacimiento, no sera capaz
de entender las ensenanzas y el verdadero mensaje traido a este mundo por cualquiera de los
grandes avataras y especialmente del ultimo y
el mayor de todos, Jesus el Cristo.
No quiere decir esto que al sincero estudiante
de la doctrinas cristianas le sea imposible com­
prender le" misticas leyes que intervienen en la
posibilidad de una espiritual encamacion y divi­
no nacimi >!.o, sino que el estudiante ha de indag a r y c o n t e n d e r el fundam ental misticismo de
la doctrina cristiana.
Los rosacruces mantienen en este particular
el mismo punto de vista de los misticos orientales
y de los cristianos ortodoxos del mundo occiden­
tal, que sin embargo desdenan los misticos principios fu n d a m e n ta ls del cristianism o primitivo,
y dando indebida im portancia al significado lite­
ral de las palabras, in terp retan m aterialm ente los
principios constitutivos del cristianism o.
Se anade a esto que el mundo occidental repugna aceptar los llamados milagros que tanto
abundan en los dos Testamentos de la Biblia.
No comparto la opinion de autoridades como
el difunto William Jennings B ryan y otros segun
quienes la orientation del pensamiento y la dis-

LA DIVINA CONCEPCION DE LOS AVATARAS

59

ciplina cientifica de los occidentales no les consiente percibir las verdades espirituales de la Bi­
blia y de todas las escrituras sagradas. No creo
que al materialism o cientifico se le haya de achacar la incapacidad de los occidentales p ara com­
prender las altas verdades espirituales contenidas
en la Biblia y en las E scrituras sagradas de todas
las religiones. A mi entender, dicha incapacidad
de los occidentales proviene de no haber actualizado el aspecto espiritual de nuestra naturaleza
y de que a exception de algunas escuelas ocultistas y metafisicas, nadie enseiia en occidente nada
de lo que de indole espiritual nos dispondria a
comprender lo que sin dificultad comprenden y
aceptan las mentes orientales.
Dije que debiamos tener en cuenta que Jesus
no fue el prim ero ni el ultimo m ensajero de Dios,
nacido de una virgen y concebido por obra espi­
ritual.
Unas cuantas referencias a similares manifestaciones en el pasado, ayudaran a comprender di­
cha afirmacion.
E s indudable que la idea de los divinos nacimientos y enearnaciones era tan fam iliar a los an­
tiguos, que cuando algun hombre se distinguia por
sus insolitas proezas, lo consideraban nacido de
sobrenatural lin aje; y en las religiones politeistas
vemos que a algunos dioses se les creia bajados del
cielo p ara encarnar en form a hum ana y vivir en­
tre los hombres.
El erudito Thomas Maurice, en su interesante
obra: Antigiiedades indicas, llega al extremo de
afirm ar que “ en cada epoca y en casi todas las
religiones del mundo asiatico, parece haber florecido uniformemente la inmemorial tradition de que

60

LA VIDA MfSTICA DE JEStfS

de toda eternidad, un dios habia engendrado a
otro dios”
A esto puedo anadir que nuestras crdnicas de
las antiguas tradiciones y escrituras sagradas contienen muchas referencias a los movimientos religiosos de la antigiiedad a cuyo caudillo se le 11amaba H i jo de Dios.
En India hubo algunos A v a ta ra s o Divinos
Mensajeros, que fueron concebidos por obra espiritual, entre ellos K rishna, nacido de la virgen
Devaki, elegida por su pureza p ara ser madre de
Dios. En este ejemplo vemos la antiqulsim a tra dicion de una virgen que da nacimiento a un mensajero de Dios, espiritualm ente concebido en
su seno.
Tambien los discipulos de Buda lo considera­
ban engendrado por Dios y nacido de la virgen
Maya o Maria.
Los antiguos relatos del nacimiento de Buda,
t&I como los entiend^n los orientales y constan
en las escrituras sagradas de mucho antes de la
era cristiana, dicen que la divina Potestad llam a­
da E spiritu Santo, descendio sobre la virgen
Maya. Las traducciones chinas del relato llaman
Shing-Shin al E spiritu Santo.
Tambien los Siameses tienen un dios y un Sal­
vador nacido de una virgen, a quien llaman Codom. En este relato, la herm osa virgen habia recibido previo aviso de que iba a ser m adre de un
enviado de Dios; y un dia, m ientras la doncella
estaba entregada a sus acostum bradas meditaci6n y plegaria cotidianas, la fecundo un divino
rayo de sol. Cuando nacio el nino fue creciendo
notablemente, llego a ser un prodigio de sabiduria
y obr6 muchos milagros.

LA DIVINA CONCEPCI6N DE LOS AVATARAS

61

Cuando los europeos llegaron por vez prim era al
cabo Comorin, el extremo meridional de la pen­
insula indostanica, se sorprendieron al ver que los
indigenas, que h asta entonces no habian tenido
tra to con los blancos, adoraban a un Senor y Sal­
vador divinam ente concebido, y nacido de una
virgen.
De los relatos de los prim eros jesuitas que
fueron en mision a China, se colige que se asombraron al descubrir en la religion de aquel pais,
la historia de un redentor divinamente concebido
y nacido de una virgen 3.468 ahos antes de C.
Lao-Tze, el famoso dios chino, tam bien nacio
de una virgen de cutis negro, pero tan adm irable
y hermosa como el jaspe.
E n Egipto, muchos ahos antes de la era cris­
tian a y del nacimiento de los autores de la Biblia,
se contaban en sucesion varios m ensajeros de
Dios, nacidos de una virgen por virtud espiritual.
Horo habia nacido de la virgen Isis, y su encarnacion y nacimiento era uno de los tre s grandes m isterios o misticas doctrinas de la religion
egipcia.
Los egipcios pintaban, esculpian, veneraban y
adoraban todos los incidentes relativos a la encarnacfon y nacimiento de Horo, como los cristianos
pintan, esculpen, veneran y adoran hoy dia todos
los incidentes relativos a la encarnacion y naci­
miento de Jesus.
Otro dios egipcio, Ra, nacid tam bien de una
virgen. He visto en una de la paredes de un anti­
guo templo a orillas del Nilo un hermoso relieve
escultorico que representa al dios Toth, el mensajero de Dios, anuneiandole a la reina virgen
Mautmes, que habia de d ar nacimiento a un divi-

62

LA VIDA MISTICA DE JEStfS

no H ijo de Dios, que seria el rey y redentor de
su pueblo.
En Persia hallamos que Zoroastro fue el primero de los redentores del mundo que habian de
nacer por obra espiritual del purisim o seno de

L a serpiente se em pleaba como mistico simbolo en las
prim itivas escritu ras sa g rad as de v aria s religiones, y como
emblema de la “ P a la b ra ” o “L ogos”. E n este sentido llego
a ser el simbolo del te n ta d o r en la caida del hombre. T am ­
bien e ra la serpiente el emblem a dej E sp iritu Santo o
P otestad que fecundaba a la virgen. E n este concepto e ra
la encarnacion del Logos. E l emblema que aparece en
el grabado es la serpiente ta l como se ve esculpida en
algunos monumentos antiguos en representacion del Lo­
gos. Los ofitas tam bien veneraban el mismo simbolo en
representacion de Je su s el Cristo.

una virgen. A ntiguas p in tu ras y esculturas de
este g ran m ensajero nos lo m uestran rodeado de
una au ra luminosa que inunda el humilde lugar
de su nacimiento.
Las cronicas de la epoca de Ciro, rey de Persia,
lo mencionan como si fuese de origen divino y le
llam an el Cristo o ungido de Dios y lo consideran
m ensajero de Dios.
Tambien Platon, nacido en A tenas el aho 429
a. de C. fue considerado por el vulgo como divino

LA DIVINA C0NCEPCI6N DE LOS AVATARAS

63

H ijo de Dios, de la pura virgen Perictione. Dicen
las antiguas cronicas, que el padre de Platon, 11amado Aris, habia recibido en suenos el aviso de
que mantuviese pura y sagrada la persona de su
m ujer, hasta la divina conception espiritual y na­
cimiento del niho que habia de venir.
Apolonio, que vivia y ensehaba y hacia grandes prodigios en diversos paises durante la primera parte de la vida de Jesus, nacio asimismo de
una m adre virgen segun la leyenda fo rjad a du­
ran te su vida y poco despues de su m uerte. Se­
gun esta leyenda, la m adre de Apolonio, el aho
41 a. de C. recibio en suenos el anuncio de que
daria nacimiento a un gran m ensajero de Dios
que se llam aria Apolonio.
E n cuanto a los taum aturgos y m aestros que
dejaron tra s de si incuestionable recuerdo de sus
obras en beneficio de la humanidad, vemos que Pitagoras, nacido hacia el aho 570 a. de C., recibio honores divinos en vida y despues de muerto. Se­
gun los escritos que de el nos habian, su m adre lo
concibio por obra del E spiritu Santo que se le
aparecio en form a espectral. Su padre putativo
recibio en vision el aviso de que su m ujer concebiria espiritualm ente un hijo, que llegaria a ser
un bienhechor de la humanidad.
Muy interesante es la leyenda de Esculapio.
Fue gran taum aturgo, un mensajero con divino
mensaje p ara todo el genero humano, y se le considero verdadero H ijo de Dios. Cuando los mesenios
auisieron conocer el nacimiento de Esculapio, consultaron el oraculo de Delfos, de quien supieron
que un Dios invisible o E spiritu Santo del divino
reino era su padre y Coronis su terren a madre, y
que habia nacido en Epidauro.

64

LA VIDA MfSTICA DE JE Stfs
LA DIVINA C0NCEPCI6N DE LOS AVATARAS

Segun la leyenda, cuando Coronis experimentd
el sagrado suceso de la divina concepcion, tra to de
ocultar a su padre el estado en que se hallaba,
pues creia que no habia de en terar a ningun hombre de la extraha ocurrencia. Asi es que se oculto
en Epidauro, donde meses m as tard e dio a luz
en un misero establo de cabras en la falda de
una montana. Un pastor cabrerizo llamado Aristenes, yendo en busca de un cabrio y un perro
que se le habian descarriado, descubrio al infante
en el establo y se lo hubiese llevado a su cabana
a no ver al acercarsele que le circula la cabeza un
nimbo de igneos rayos, en prueba de que era un
S er divino. Difundiose por todo el pais la noticia
del encuentro del nino, y de todas p artes acudieron
las gentes a trib u ta r hom enaje al H i jo de Dios
y a sus pies dejaron valiosos presentes. E l nino
fue honrado como dios en Fenicia y Egipto, de
donde su culto paso a Grecia y Roma.
Las trib u s del norte y su r de America tenian
dioses a quienes se atribuia divino nacimiento. Mucho antes del desembarco de Colon, los antiguos
mejicanos adoraban a un Salvador y redentor del
mundo, llamado Quetzalcoatle, nacido de una purisim a virgen segun las tradiciones que los investigadores descubrieron esculpidas en las paredes
de los temples. Segun estas tradiciones, que a la
sazon ya eran antiquisim as, un m ensajero celeste
habia anunciado a la m adre de Quetzalcoatle que
concibiria por m ediation divina y daria nacimien­
to a un nino que seria el Salvador del mundo. Un
jeroglifico mejicano contenia la historia de la di­
vina concepcion y nacimiento de este dios.
Los mayas del Y ucatan tam bien tenian un
dios nacido de virgen, analogo a Quetzalcoatle,

65

llamado Zama, a quien se le consideraba como
el “ unigenito hijo del supremo Dios”.
Cosa parecida ocurria en las tribus que ocupaban los territo rios actuales de las republicas
de Peru, N icaragua, Guatemala y otros paises
sudamericanos.
Creo haber demostrado con estos pocos ejemplos, entresacados de los centenares citados en las
cronicas, que entre los orientales, y especialmente
entre los pueblos cuya religion tenia una bien desarrollada base mistica, no era improbable, sino
aceptada posibilidad, la idea de las divinas concepciones y nacimientos.
Han dicho muchos criticos del m isterio cristiano de la Encarnacion, que si Jesus hubiese na­
cido como afirman los teologos, es muy extraho
que ninguno de los escritores contemporaneos ni
de sus discipulos ni siquiera £1 aludieran a Su
divina concepcion y nacimiento, sino que este dog­
ma se establecio muchos ahos despues de la m uerte
de Jesus.
Este argum ento seria solido y razonable si
Jesus hubiese sido el unico m ensajero de Dios a
quien se atribuyera divino origen; pero si consideramos que era comun creencia en todos los pue­
blos orientales, incluso Egipto y Palestina, que
todo M ensajero, todo A vatar, todo Hijo de Dios
destinado por decreto divino a realzar el nivel de
las gentes de su epoca, nacia por divina concep­
cion, comprenderemos por que en el caso de Jesus
ni sus discipulos ni los escritores de aquella epoca
tuvieron por digno de mention ni por milagroso
ni extraordinario un suceso tan repetido, aunque
hoy lo haya transm utado en m isterio inefable la
teologia dogmatica.
5 . — I,A VIDA MISTICA DU JESITS

66

LA VIDA MISTICA DE JEStiS
LA DIVINA CONCEPCldN DE LOS AVATARAS

Al exam inar los documentos referentes a los
precristianos A vataras o H ijos de Dios, que tan
poderosamente influyeron en el desenvolvimiento
de la civilization, hallamos en las cronicas rosa­
cruces y en otros escritos fragm entarios, que los
discipulos y proselitos de cada uno de dichos Ava­
ta ra s o m ensajeros emplearon m as tiempo y pusieron mas atencion en escritu rar los consejos, en­
senanzas y exhortaciones de los A vataras, que
en los sucesos referentes a sus nacimientos y
trdnsitos.
Aun en los casos en que las cronicas habian de
la divina concepcion y nacimiento de los A vata­
ra s precristianos, la alusion es breve, concisa y
muy a menudo en un inciso del relato, sin darle
g ran im portancia, como si fuese cosa secundaria
que ya conociese de sobra el lector de la biografia
del A vatar. E n ningun caso vemos que los disci­
pulos y proselitos consideren la divina concepcion
y nacimiento de su A vatar como una caracteristica digna de adoration y culto, segun sucede hoy
dia en el cristianism o.
Muy frecuentemente, la referencia a estos milagrosos nacimientos era tan breve como la que
en nuestro tiempo hacemos de la fecha del naci­
miento de un personaje celebre, dando por sabido
que cada persona hum ana ha cle haber nacido en
algun lugar de un modo congruente con su raza
y las condiciones del pais en que nacio.
Seguro estoy de que cuando consideren detenidamente estos hechos quienes h asta ahora anduvieron perplejos por la escasez de datos historicos
referentes a la divina concepcion y nacimiento de
Jesus, se convenceran de que han estado en busca de algo que desde el punto de vista oriental no

67

era el sobresaliente ni el mas im portante hecho de
Su vida.
E s indudable que los orientales consideraban
de sumo interes las ensenanzas y demostraciones
practicas de los A vataras y que los incidentes del
modo y lugar del nacimiento y las circunstancias
de su m uerte eran puntos que solo interesaban
a los intim am ente relacionados con el A vatar y se
incluian en el relato biografico p ara completarlo.
Tambien se ha de tener en cuenta que los m isti­
cos aceptan la divina concepcion porque siempre
fue comun creencia de los filosofos orientales que
el poder del pensamiento o el de una audible palabra es capaz de fecundar la m ateria inanim ada e
infundirle conciencia.
Si suponemos que la fecundation de la m ate­
ria por el poder del pensamiento o de la palabra
es un insolito m ilagro de dudosa indole, sin prueba
alguna y solo admisible por la ciega fe, debemos
tam bien suponer que las fundam entales ensenanzas de los misticos de oriente y todo cuanto han
dicho y escrito sobre ocultismo y misticismo los
instructores y hombres de reconocida fam a e integridad, es falso, inf undado, incierto e indigno
de nuestra consideration. Y esto supuesto, poco
habiamos de esperar de las ensenanzas orientales
y no tendriam os motivo de creer en la superior
potencia y en los ocultos principios de la energia
divina.
Los misticos de toda epoca han afirmado por
experiencia propia que el hombre puede invocar
ciertas latentes y poderosas fuerzas que Dios aplica al proceso creador del universo.
Todos los misticos orientales consideran la
creation del mundo como la prim era gran mani-

68

LA VIDA MfSTICA DE JESUS

festacion del poder del Logos o de la Palabra alentad a en el espacio donde la vida no existla, y que
dio por resultado la fecunda vivificacion de la m a­
teria. Tambien afirman acertadam ente que en el
principio, el proceso divino vivifico la m ateria inanim ada sin aplicacion de leyes materiales. No
consideran posible ni aceptan otro concepto.
Si aceptamos la fecunda vivificacion de la m a­
te ria por la energia del Logos iq u e dificultad hay
en adm itir que la mism a energia fecunde y vivifique una simple celula vital?
Los misticos de todos los tiempos han demostrado que aun la palabra hablada, cuya fonetica
este adecuadamente compuesta, puede alterar la
estru ctu ra de la m ateria o modificar su composicion quimica, por efecto de las vibraciones. Asi
vemos que tanto los misticos orientales como algu­
nos adeptos occidentales han aprendido a em itir
un sonido vocal o instrum ental que influya determ inadam ente en la m ateria.
Los rosacruces y los misticos de otras escuelas
que han alcanzado el conveniente nivel de desenvolvimiento, saben como por medio de la emision
de sonidos vocales o por concentration mental,
enfocan invisibles y potentes energias en un pun­
to, e influyen en la m ateria, tanto anim ada como inanimada.
Millones de estudiantes de las leyes misticas
anhelan llegar al grado de perfeccionamiento que
los capacite p ara operar milagros o fendmenos de
esta clase.
Por lo tanto, si el hombre puede aplicar de tal
modo los principios misticos, no sera improbable
ni tampoco imposible que la Mente de Dios fecun­
de y vivifique con su energia la celula en que se

LA DIVINA CONCEPCldN DE LOS AVATARAS

69

realice una divina concepcion, o produzca muchas
otras m anifestaciones de prodigiosa indole.
En consecuencia, los rosacruces de esclarecido
entendimiento y los misticos de alta espiritualidad
aceptan sin reparo y comprenden la divina con­
cepcion de Jesus sin que vean en ella nada que
in frin ja las leyes naturales o espirituales ni que
sea exception de los principios verdaderam ente
cientificos.
Quienes no aceptan la divina conception y na­
cimiento de Jesus, acaso estan dominados todavia
por consideraciones m aterialistas y no han llegado
al necesario nivel espiritual p ara comprender las
leyes superiores.
Sin embargo, los rosacruces y los misticos
orientales discrepan de los cristianos estrictam ente
ortodoxos en que estos creen que el M aestro Jesus
fue el unico nacido por divina concepcion, mientra s que aquellos reconocen la mism a clase de con­
ception y nacimiento en todos los avataras.
La teologia dogmatica del cristianism o afirma
que Jesus el Cristo es el unico H ijo de Dios y el
unico caso en que el Verbo se hizo carne y en que
Dios envio a la tie rra a su unico H ijo p ara redim ir
al mundo. Pero los rosacruces saben que Jesus no
fue el prirnero y unico, sino el ultimo y el mayor de
los m ensajeros de Dios divinamente concebidos y
nacidos.
Antes de rela tar la antigua y mistica historia
del nacimiento de Jesus, se ofrece otro punto a
nuestra consideration. Dije en un capitulo ante­
rio r que los esenios, los nazarenos y los misticos
de Palestina esperaban la venida de un gran Maes­
tro que habia de ser la reencarnacion de uno de
sus antiguos caudillos. Tambien dije que era co-

70

LA VIDA MISTICA DE JEStfS

mun creencia entre los judios, que el Mesias a
quien esperaban habia de ser igualmente la reen­
carnacion de uno de sus antiguos libertadores.
De ambas afirmaciones se in h e re :
1.° Que el pueblo judio creia en el hecho de
la reencarnacion, como creian todos los pueblos
orientales y que hoy es todavia un principio positivo en el pensamiento religioso y filosofico de
m as de las tres cuartas partes de la poblacion del
globo, pues solamente lo im pugnan p arte de los
habitantes del mundo occidental.
2.° Que los orientales sabian por experiencia
que los insignes avataras y m ensajeros de Dios
que aparecian de tiempo en tiempo, cuando la
evolucion de la raza lo requeria, eran reencarnaciones de egos que habian vivido ya varias veces
en la tierra, y en cada encarnacion subieron de
punto y grado en su desenvolvimiento y dominio
espiritual.
Sabian que cuando un av atara alcanzaba su
maximo grado de perfeccionamiento en la tie rra
por medio de la divina conception como enviado
de Dios, seria aquella su ultim a encarnacion y no
volveria a venir de nuevo a la tierra.
No podian determ inar cuando cada uno de dichos av ataras apareceria en su Ultima y final en­
carnacion ; pero como todas las encarnaciones eran
progresivas y cada M aestro aventajaba al precedente, los esenios, nazarenos y aun los judios de
P alestina esperaban que el adviniente mensajero
fuese m ayor que cuantos le habian precedido, y
probablemente la reencarnacion de algun pasado
instructor.
E ra muy n atural que los judios creyesen que
el Mesias o Enviado habia de ser la reencarpa-

LA DIVINA CONCEPCldN DE LOS AVATARAS

71

cidn de alguno de sus antiguos caudillos, acaso
Moises, y seguram ente de la casa de David.
P or el contrario, los esenios y los palestinos
de raza aria, que comprendian las leyes misticas
mucho m ejor que los judios, esperaban que el nue­
vo gran M aestro y Redentor del mundo fuese de
raza aria y la reencarnacion de uno de los insig­
nes Instructores que habian beneficiado al mundo
en otros paises, y que no se lim itaria a las t r i ­
bus de Israel.
P or esta razdn, los esenios de Palestina, Egipcios y otros paises esperaban confiadamente que
de su propia raza y de entre los miembros de su
comunidad naceria el proximo gran Maestro, por­
que los esenios-eran a la sazon el grupo de los se­
res humanos mas altam ente evolucionados y de
mayor espiritualidad en toda la tierra.

Capitulo V

EL MfSTICO NACIM IENTO DE JE S ttS
Antes de re la ta r e] nacimiento de Jesus, tal
como consta en las antiguas crdnicas rosacruces,
conviene llam ar la atencion del lector sobre los
im porantes puntos siguientes:
En la epoca del nacimiento de Jesus, la confraternidad de los esenios, como p arte de la Gran
F ratern id ad Blanca, no s61o estaba bien establecida en varios puntos de Egipto y Palestina, con
el gran centro de miembros egipcios en Alejandria, y su vasto distrito de Galilea, sino que la
corporation m antenia un gran templo secreto en
Heliopolis de Egipto, donde se reunlan los supre­
mos oficiales y se celebraban las solemnes ceremonias de la organization.
Las cronicas antiguas llaman a este templo,
el templo de Helios o del Sol.
E n Jerusalen habia otro templo menor p ara
las sagradas ceremonias de los esenios, situado
junto a una de las puertas de la ciudad, donde
se reunian los altos dignatarios de los esenios con
objeto de p racticar sus solemnes ceremonias.
Quiza sea necesario explicar tam bien a este
punto, que en todos los antiguos templos de la
G ran F ratern id ad Blanca, incluso los de los ese-

74

LA VIDA MfSTICA DE JEStfS

nios, las h ijas solteras de los altos dignatarios de
la organizacion Servian a m anera de vestales du­
ran te ciertos periodos de su vida y estaban bajo
la salvaguardia de la corporation.
E n todas las ram as rosacruces esparcidas hoy
por el mundo, incluso las de los Estados Unidos,
hay varias vestales adscritas a cada templo o Logia, y representan simbolicamente la espiritual
conciencia de lo Cosmico. E stas vestales son siem­
pre hijas de miembros que pertenecen a la organizacidn desde hace tiempo y se las respeta muchisimo y se las ayuda de todos modos a que alcancen el m ayor grado posible en los principios eticos,
culturales y educacionales del p&is.
Teniendo en cuenta estos puntos voy a referir
la probablemente mas antigua y completa historia de la divina concepeidn y nacimiento del Maes­
tro Jesus, segun se conserva en las cronicas de la
Orden Rosacruz en Egipto, India y Tibet. L a he
compendiado algiin tanto p ara no hacer muy voluminoso este lib ro ; pero no he omitido nada esencial ni alterado ninguna de las im portantes frases misticas.
E l siguiente relato es el que con perfecta comprensidn aceptan los misticos de la Gran F ra te r­
nidad Blanca, y espero que los misticos del m un­
do occidental hallaran en el una completa expli­
cation de este magno m isterio mistico.
E n los dias de las m isticas escuelas y sagrados
cultos de la G ran F ratern id ad Blanca en Oriente,
era Joaquin el sumo sacerdote del sagrado tem ­
plo de Helios, junto a las puertas de Jerusalem
Practicaba muy devotamente los ritos sagrados,
con promesa de consagrar a la obra todo lo suyo,

EL MfSTICO NACIMIENTO DE JESUS

75

Al llegar la epoca en que su m ujer A na quedd
encinta, convinieron los esposos en que si nacia
niha y denotaba en su infancia que la habia destinado Dios, seria una paloma del sagrado Templo
y una virgen del Santuario.
Al noveno mes did Ana a luz una niha, segun
predijeran los astrologos o magos del templo. Se
purified Ana, crio a sus pechos a la niha y la
llamo Maria, porque al nacer estaba el sol en el
signo de Libra.
Al cum plir la niha seis meses la llevaron sus
padres al templo p a ra que los sacerdotes y los
magos la exam inaran y revelase cuanto habia traido de sus vidas anteriores.
Colocaron a la niha de pie en el santuario con
el rostro a Oriente, m ientras su m adre estaba sentad a sobre un lienzo bianco junto al fuego sag ra­
do. Le dijeron a la niha que anduviera, y los
sacerdotes y los magos observaron que did siete
pasos y postrdse de rodillas ante su m adre. Los
magos entonaron un cantico, y la m adre levanto
del suelo a la niha y exclamo m irando al cielo:
“ Vive el Senor mi Dios, que no cam inaras sobre
la tie rra hasta que yo te dedique al Templo del
Senor.”
Y los sacerdotes se gozaron en el cumplimiento
de la profecia, segun la cual, el sumo sacerdote
Joaquin debia d ar al templo una virgen.
L a m adre cumplid fielmente su promesa, pues
construyo en su casa un santuario y extendio una
tela desde el templo de Helios p ara que la niha
M aria no pusiera los pies en la tie rra hasta su
entrega al templo.
La m adre no consintid que nada vulgar o impuro tocase a su hija, y asi les dijo a las vir-

76

LA VIDA MI'STICA DE JESIJS

genes del templo que condujeran a la niiia al improvisado santuario y al ja rd in de rosas cuando
el sol m itigara su ardor.
E n el prim er cumpleanos de la niiia se celebro
un sagrado festin en casa de Joaquin y Ana, al
que concurrieron todos los sacerdotes, magos y
escribas del templo de la F ratern id ad . Joaquin
tra jo a la niiia M aria del santuario y la presentd
a los sacerdotes, quienes la aspersaron con agua
purisim a y petalos de rosa, y los magos la designaron oficialmente con el nombre de Maria, la
Paloma de Helios. Los sacerdotes la bendijeron
y rogaron a Dios, diciendo: “ iOh! Dios de nues­
tro corazon, bendice a esta nifia y haz que su
nombre, como han proclamado los magos, sea
eternam ente pronunciado por todas las generaciones de los hijos de Dios.“ Y todos los presentes respondieron: “ Asi sea, Asi sea, Am en.”
La m adre se llevo entonces a la Palom a al
santuario p ara darle el pecho, y entond un cantico a Dios, diciendo: “ ;O h! santa nina, canto este
himno a Dios porque me ha dado el fruto de justicia. Escuchad, escribas de los doce reinos de
nuestra tierra, porque la S anta Palom a esta conmigo y Dios m ora en nosotros.”
Term inado el festin, todos se m archaron gozosos y los doce escribas fueron a comunicar tan
g rata s nuevas a los doce templos de los doce reinos.
P asaron los meses, y al cum plir la niiia dos
aiios, hubo otro festin de cumpleanos, y Joaquin
dijo: “Llevemos a M aria al templo en cumplimiento de nuestro voto, no sea que Dios nos niegue el
privilegio y no acepte nuestro don.” Pero Ana,
su m ujer, respondio: “iN o ves que M aria es fuerte y prudente p ara sus aiios y esta favorecida con

77

EL MfSTICO NACIMIENTO DE JEStiS

una comprensidn que no es de esta vida sino que
ya la poseia al nacer? El aho que viene estara mas
fu erte y ten d ra suficiente sabiduria p ara que vaya
sola al templo sin que la acompanemos nosotros
como h asta ahora.” Joaquin asintio a las palabras
de su m ujer.
Cuando la niiia cumplio los tre s anos y era muy
vivaracha con in tern a comprension, Joaquin convoeo a los sacerdotes y escribas de los doce reinos
e invito a las impolutas virgenes de los sacerdotes
a que exaltaran a M aria en una ida al templo.
Acudieron las virgenes muy gozosas con sus lamparas encendidas; pero M aria no quiso otro acompanam iento que el de su m adre, de modo que sus
pies no tocaron el suelo.
Los sacerdotes del templo de Helios recibieron
a M aria en las mismas puertas, m ientras las v ir­
genes cantaban en el in terior del templo e incensaban el santuario.
Condujeron a la niiia a la tcrcera grada. del
altar, donde ard ia el fuego sagrado, y el Sacerdote oro a Dios diciendo: “ Dios ha magnificado
sus propositos y su nombre en todas las generaciones, y por medio de esta nina redim ira Dios a
los hijos de esta tie rra .” El Sacerdote bendijo a
la nina y ella danzd gozosa y anduvo desde el al­
ta r al santuario postrandose ante la Shelcinah.
Cuando los padres llegaron a la puerta del
templo vieron que la nina no les seguia, sino que
perm anecia arrodillada, y las virgenes, sacerdotes,
escribas y magos la cubrian de petalos de rosa.
Los padres se m aravillaron del deseo de la
nina de perm anecer sola en el templo, y cuando
todos se m archaron, M aria vi6 que su infantil cuer— —1

o

« ,r

Q C -

78

LA VIDA MfSTICA DE JE Stfs

pacio sobre el Shekinah aparecid una mano como
de angel que le daba al flotante cuerpo de M aria
un m anjar, y oyose una voz angelica que le dijo:
“ He aqui, que este h a de ser en adelante tu alimento, y ya no has de tom ar mas leche de los
pechos de tu madre, porque sorbiste lo que Dios
proveyo, y ahora s61o comeras lo que te sirva tu
linaje.”
Al cum plir M aria doce ahos, did signos de
fecundidad que denotaban la llegada del dia en
que sus padres habian de cum plir el voto.
Reunieronse los sacerdotes y magos en consejo,
y dijeron los sacerdotes: “ He aqui que M aria la
Palom a h a cumplido doce ahos de edad, y da sehales de que o ha de m orar en el templo o ha de
contraer matrimonio. ^La hemos de adm itir ahora
o ag u ard ar once meses m as?” Y los magos le di­
jeron a Joaquin, el sumo sacerdote: “Ve al altar
y ruega a Dios que m uestre lo que se h a de hacer,
y harem os lo que te manifieste.”
Y Joaquin, el sumo sacerdote, entrd en el lugar
santisimo, y colocando sobre sus vestiduras sacerdotales el efod, oro en suplica de iluminacidn,
y se le aparecid una form a diciendole: “Joaquin,
Joaquin, sal y advierte a los viudos de la F ra te r­
nidad con casa puesta, que reciban cada uno una
v ara sagrada, y M aria quedara al cuidado de aquel
a quien Dios le m uestre una senal.”
Joaquin refirid al consejo lo que se le habia
dicho,
y los escribas convocaron a los viudos de
sus reinos.
Un viudo llamado Jose, perteneciente a la co­
munidad esenia de Galilea, era muy devoto hermano del templo de su reino; y al enterarse de
la convocatoria de los viudos p ara que se reunieran

EL MfSTICO NACIMIENTO DE JEStfS

79

en el templo de Helios, dejo las herram ientas con
que estaba construyendo una casa, y se apresurd
a unirse con los demas.
Congregados todos los viudos en el templo de
Helios, el sumo sacerdote tomo 144 varas sagra­
das, y despues de purificarlas en el altar did una
a cada viudo, sin que hubiera en ellas senal alguna de que colegir la eleccion prom etida por
la voz.
Jose fue el ultimo en recibir la vara, pero al
levantarla p ara saludar al sumo sacerdote, he aqui
que surgio de la v ara una blanca paloma y se posd
en la cabeza de Jose, a quien dijo el sumo sacerd o te: “Se te ha escogido para guardar contigo en
tu casa a la virgen destinada al templo de Helios.”
Rehuso Jose diciendo que no conocia el proposito de la reunion, que ya era viejo y tenia dos
hijos, y que la virgen era demasiado joven, pues
no habia cumplido aun los trece ahos como ordenaba explicitamente la ley.
El sumo sacerdote amonestd a Jose, recordandole lo que Dios hizo con Core, D atan y Abiron,
que se los trago la tie rra a causa de su negativa.
Temeroso Jose, consintio en llevarse consigo a la
virgen y g u ard arla en su casa, diciendole: “ He
aqui que te he recibido del templo de Dios y te
dejare en mi casa y volvere a ti despues de constru id a la que estoy construyendo.” De esta suerte
fue M aria a vivir con Jose el carpintero viudo,
como Virgen de la F raternidad.
Llego dia en que se reunio el consejo de los
sacerdotes de Helios p ara tr a ta r de hacer una
nueva cortina o velo para el templo. Y los sacer­
dotes resolvieron llam ar a las puras virgenes de
la F raternidad y a la Paloma del templo. E ran

80

LA VIDA MfSTICA DE JEStfS

siete las virgenes y M aria acudio tam bien como
Palom a del templo.
U na vez reunidas en el templo, el sumo sacerdote ordeno que se sorteara quien habia de hilar
el oro, y quien los colores verde, escarlata, p u r­
pura, azul, y el lino finisimo y la seda. A M aria
la Palom a le tocaron en suerte la p u rp u ra y es­
carlata. Y ella tomb los m ateriales y se fue a su
casa.
M ientras hilaba en la rueca, se le aparecio la
figura de un gran Maestro, que le dijo: “ No temas. He venido a tra e rte un muy gozoso mensaje,
M aria, S anta Y irgen y Sagrada Paloma de He­
lios, porque h a llegado la hora de que se cumpla
la profecia de los magos. Has hallado gracia en
Dios y en tu s herm anos y concebiras por la palabra de Dios.”
Al oir M aria este discurso, respondib: “ <,Concebire por la palabra de Dios? Y sin embargo, todo
sera en m i como en las demas m ujeres.”
Y la voz de la figura dijo: “ No concebiras
como supones, aunque si gestaras como te imaginas. Porque aunque labios de hombre puedan
besarte como te bendijeron las manos del sumo
sacerdote, asi la semilla del hombre sera tu herencia; pero la palabra de Dios alentara sobre ti
y su poder h ara san ta y bendita la semilla, p ara
que sea de Dios. Por lo tanto, la Sagrada Vida que
nacera de ti, sera llam ada Hijo de Dios, y recibira el nombre de Jesus, porque ha de ser Dios en
el hombre y Dios entre los hom bres.”
Y M aria respondib: “ Hagase segun la pala­
bra de Dios.”
M aria elaboro la p u rp u ra y escarlata y se las
llevo al sumo sacerdote, quien le dijo que era sa-

EL MfSTICO NACIMIENTO DE JESUS

81

bedor de que le habia llegado la hora de concebir,
por lo que la bendecia y se regocijaba, pues santo
iba a ser su nombre en todas las generaeiones de
la tierra.
M aria fue durante el embarazo a visitar a su
prim a Isabel con quien permanecio hasta que las
condiciones fueron tan manifiestas que hubo de
volverse a su casa.
Cuando M aria estaba de seis meses, vino Jose
de la obra ya term inada, y al ver a M aria en tal
estado se sorprendio aflictivamente, vistiose de eilicio, golpeose el rostro y con am argo llanto exclam aba: “iC on que cara m irare a mi Dios? P or­
que recibi a una Virgen, a la Paloma del templo,
y no la he guardado, y un hombre la mancillo.
i Quien hizo esto en mi casa? i No se repite en mi
la historia de A dan?”
Quitose Jose el cilicio, y llegandose a M aria
le dijo: ;,Por que has perm itido que un hombre
te mancille, tu que subiste las siete gradas y fuiste
elevada al tercer peldano del lugar santisimo de
nuestro templo? ^No recibiste m an jar de manos
de un angel en serial de que no habias de aceptar
de los profanos lo que pudiese alim entar tus terrenales deseos?”
M aria lloro am argam ente, quejdsa de que Jose
por ignorancia sospechara de ella, y exclamd: “ Soy
p u ra y no he conocido varon.”
Jose, presa de pavor, replied diciendo con aire
de reto : “ Pues ^como estas asi?” Y ella respondio
con suave voz: “Vive nuestro Dios que no se cdmo
pudo ser esto sino por medio de la Palabra. Mien­
tra s yo dormia vino fiL a mi con pureza de espiritu , libre de cuerpo m ortal, y al alentar £ l , no
con aliento de lu ju ria sino con el aliento de la Pa6 . — EA VIDA MISTICA DE JESUS

82

LA VIDA MfSTICA DE JEStiS

labra de Dios, yo concebi en realidad como antes
Dios habia concebido en pensam iento; y asi como
el pensam iento precedio a la creation del mundo,
asi vivifico mi seno la santisim a P alab ra.”
Temid Jose que quienes no comprendian las
leyes de Dios interpretasen torcidam ente y juzgasen mal el caso, y estaba perplejo; pero la voz
del M aestro vino a el en suenos y le dijo: “ No
temas, porque lo que ha concebido, del E spiritu
Santo es, y p arira un hijo y las huestes angelicas
le llam aran Jesus, porque en el sera el E spiritu
Santo por la Palabra de Dios.”
Posteriorm ente fue un escriba a casa de Jose
p ara en terarse de por que no habia asistido a una
reunidn de la F raternidad, y el escriba al ver a
M aria encinta apresurose a comunicarselo al sumo
sacerdote, asegurando que estaba mancillada.
El sumo sacerdote mandd llam ar a Jose y Ma­
ria, quienes recibidos en audiencia, repitieron la
declaracidn de pureza e inocencia de M aria, y des­
pues argum entaron con el escriba.
Consultados los magos, decidieron que al exam in ar las au ras de Jose y M aria se colegiria por
el color si hubo pecado. Se les did a beber del
vaso que contenia agua radiante, y colocados en
la obscuridad resplandecieron sus au ras con purisim a luz sin mancha de pecado. Y el sumo sacer­
dote le dijo a M aria: “ Si el Dios de nuestro tem ­
plo no manifiesta tu pecado por medio de sus le­
yes, no puedo ju zg arte.” Y los despidid tan puros
de corazon como limpios de cuerpo.
Llego el dia en que p ara evitar criticas y m urmuraciones contra ambos, considero Jose necesa­
rio m archarse con M aria a una cueva, porque se
le acercaba la hora. Jose bused quien ayudara en

EL MISTICO NACIMIENTO DE JEStfS

83

aquel trance y encontro a una m ujer que con tal
proposito vino a la cueva, pero no creyo ni un pun­
to de la extrana historia.
E n todos sentidos vio Jose que los cielos y la
tie rra y las lejanas gentes m orantes en ella es­
taban en quietud y silencio, y conocia que la presencia de Dios planeaba sobre la faz de la tie rra
y que se iba a obrar algun prodigio.
M ientras que Jose y la m ujer auxiliar aguardaban en la cueva, una vivisima luz disipo las
sombras de la noche y deslumbrandolos a ellos dos
se poso en M aria. Poco a poco fue la luz disminuyendo de tam ano y aum entando de blancura has­
ta que envolvio por completo a M aria y lentamente se extinguio. Jose y la m ujer vigilaban en si­
lencio, y al extinguirse la luz oyeron el vagido de
un nifio, y un angel se les aparecid y les dijo:
“ A esta hora, en humildad de espiritu y con pure­
za de mente, ha nacido de la V irgen del Templo
el H ijo de Dios concebido por el E spiritu Santo,
m ediante la Palabra de Dios, y su nombre sera
Jesus, porque es el nombre de Dios en que se infunde el fuego del espiritu y el poder de la Pala­
bra. Pero te advierto que no comuniques a los profanos lo succdido, porque sin creerte diran que
algun m ortal engendro al nino, y te maldeciran
por mancillador de confianza.” Jose y M aria se
dispusieron a m archarse de la cueva, donde ha­
bian estado durante algun tiempo, y los encontraron los magos que vinieron a ellos diciendo:
ul Donde esta el gran rey cuya estrella en los cie­
los declara su nacimiento? E sta hora debia verle
y a sus padres en el camino porque ha pasado la
hora de su nacim iento.”
Y Jose respondio: “ Voy a Judea con el Hijo

84

LA VIDA MfSTICA DE JESlfc

de Dios, no el Rey, porque su reino no es de la
tierra, sino de los corazones hum anos.”
Cuando Herodes oyo que habia nacido un gran
rey en quien se cumplian las predicciones de los
profetas, se turbo e hizo averiguaciones. Y cuan­
do los magos de la F ratern id ad se enteraron de
las amenazas de Herodes, avisaron a Jose y bendijeron a M aria y le ofrendaron oro, incienso y
m irra, y Jose y M aria prosiguieron su viaje por
otro camino.

Capitulo VI

EL LUGAR DEL NACIMIENTO
Y LOS MAGOS
La generalidad de las gentes ignoran que hay
una interesantisim a narracion respecto al lugar
de nacimiento del Divino Nino, y que durante mu­
chos siglos se ha discutido la exacta ubicacion del
lugar del nacimiento, y aun la discuten hoy las
prim eras autoridades.
En el evangelio cristiano de Mateo leemos que
Jesus nacid en una casa de Bethlehem de Judea,
segun dice el texto:
“ Y como fue nacido Jesus en Bethlehem de
Judea en dias del rey Herodes, he aqui unos m a­
gos vinieron del O riente a Jerusalen, diciendo:
i Donde esta el rey de los judios que ha nacido?
porque su estrella hemos visto en el Oriente y
venimos a adorarle... Y entrando en la casa, vieron al nino con su m adre M aria, y postrandose,
le adoraron.”
N ada dicen los exegetas respecto a la afirmacion de Mateo, de que M aria y el nino estaban
en una casa, y esta diferencia de lugar suele pasa r inadvertida. Conviene tener en cuenta que el
autor del evangelio de San Lucas declara explici-

86

87

LA VIDA MfSTICA DE JESfJS

EL LUGAR DEL NACIMIENTO

tam ente que el nino naci6 en un establo, segun se
infiere del texto:
“ Y pario a su hijo prim ogenito y lo envoi vio
en pahales y acostole en un pesebre, porque no
habia lugar p ara ellos en el meson.”
Es opinion general que Jesus nacio en el es­
tablo o pesebre de Belen, a pesar de la contradic­
tion de los evangelios, y esto consiste en que en
los prim eros dias del cristianism o habia una tercera version del lugar del nacimiento, sumamente
popular y basada en una inform ation que no aparece en los actuales relatos cristianos.
Asi vemos, que Eusebio, el prim er historiador eclesiastico que ta n im portante p arte desempeno en el Concilio de Nicea el ano 327, en el que
se discutieron y dogmatizaron las mas im portantes tradiciones cristianas, puso a debate en el Con­
cilio la cuestion referente al lugar del nacimiento
de Jesus, p ara que se decidiera definitivamente,
y en el curso del debate no dijo Eusebio que Jesus
hubiese nacido en una casa ni en un establo, sino en
una cueva. Adujo Eusebio el hecho de que en
tiempo de Constantino se habia erigido un magnifico templo en el sitio de la cueva, p ara que los
cristianos pudieran adorar el lugar donde habia
nacido el Salvador.
E n el evangelio apdcrifo: Protevangelion, escrito por Santiago, hermano de Jesus, liallamos
una referencia a la cueva en el significativo pasaje
sigu ien te:
“ Pero de pronto la nube se transm uto en vivisima luz en la cueva, de modo que sus ojos no podian resistirla.”
De entre los Padres de la Iglesia cristiana ve­
mos que Tertuliano, del ano 200, o San Jeronimo,

del ano 375, y otros, dicen que Jesus nacid en una
cueva; y todos los paganos de Palestina senalan
en su tie rra la cueva, como lugar de nacimiento
del Nino cristiano.
P o r o tra parte, dice F a r r a r : “ E s muy antigua
trad itio n que el verdadero lugar del nacimiento
de Cristo fue una cueva, y como ta l se m ostraba
a las gentes en epoca tan prim itiva como la de
Justino M artir el ano 150.”
Lo cierto es que el evangelista Mateo no anduvo muy lejos de la verdad al decir que Jesus nacio
en una casa, porque la cueva en que nacio era algo
mas que un agujero en la falda de la m ontaha o
una excavation en la roca, sino que, segun las cro­
nicas de los rosacruces y de los esenios, el hijo de
M aria y Jose nacio en una gruta esenia del camino de Bethlehem.
Ya dije anteriorm ente que los esenios poseian
ciertas casas de albergue, hospicio y posada en
diversas partes de Palestina, y tre s de ellas esta­
ban instaladas en grutas o cuevas, en parte naturales y en p arte artificiales, y sabemos que esta
clase de g ru tas abundaban en toda Palestina y
tie rra s aledanas, pues en los prim eros tiempos del
cristianism o resultaba m ejor y mas seguro constru ir g ru tas que edificios en terreno llano, sobre
todo cuando habian de servir de aislamiento, pro­
tection y seguridad.
El numero de g ru tas existentes todavia en P a­
lestina sorprende a los turistas, y algunas de ellas
son lo suficientemente vastas p ara contener de
diez a veinte aposentos muy capaces, sin humedad
y de templado ambiente.
Los esenios construyeron tres grutas vastisimas, bien ubicadas, resguardadas de ojos curio-

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LA VIDA MfSTICA DE JESUS

EL LUGAR DEL NACIMIENTO

SOS y protegidas contra los ataques de los beduinos y trib u s nomadas.
Se abrian dichas g ru tas de seis a veinte me­
tros bajo el suelo, con aposentos a que daban acceso escaleras excavadas en la roca, alum bradas
por lucernarios practicados en la roca que protegia la entrada de la gruta. Algunos aposentos es­
taban habilmente excavados en la roca, m ientras
que otros eran en gran p arte de formacidn natu­
ral. E n la m ayorla de casos, la superficie de las
rocosas paredes de los aposentos estaban revestidas de argam asa, sobre la cual se trazaban habiles dibujos o se decoraban artisticam ente. Lamparas de aceite colgantes del techo o colocadas en
nichos abiertos en las paredes iluminaban ampliamente la g ru ta y pequenos respiraderos entre los
aposentos o tubos a modo de chimeneas la ventilaban.
A lo largo de algunas paredes habia asientos
labrados en la misma piedra y otros del mismo
m aterial en el centro o en los extremos de los apo­
sentos. Siempre habia un pozo o una fuente cerca de estas g ru tas y en cada aposento habia una
gran tin aja de agua fresca. El suelo de los apo­
sentos estaba pavimentado con piedras medio pulidas a modo de losetas, y solo en los departam entos destinados a almacenes u otro objeto quedaba el suelo sin pavim entar.
Estaban generalmente dotadas estas g ru tas de
dormitorios, comedores, salas de descanso y recreo, enferm erias, despensas y cocinas, lo mismo
que en las casas edificadas en terreno libre, y no
se consideraban menos comodas y elegantes.
En la gruta esenia cercana a Bethlehem nacio
Jesus. Unas cuantas referencias que respecto a

este acontecimiento se hallan en las crdnicas de
los rosacruces y esenios, dan a entender que las
m ujeres de los esenios tenian la costumbre de dar
a luz en uno de los albergues u hospicios de la
corporacion, porque algunos de estos lugares es­
taban dispuestos de proposito p ara cuidar de los
enfermos, heridos y necesitados, como un hospi­
tal, y era trad itio n esenia y aun lo es judia, pres­
ta r toda clase de auxilios a las m ujeres en el acto
del alumbramiento. Cabe decir que estos alber­
gues, hospicios u hospederias de los esenios fueron los precursores y modelos de los hospitales
como hoy los conocemos.
Recientemente visite la gruta esenia cercana
a Bethlehem y con mucha detention examine su
form a, capacidad, distribution de los aposentos,
y no comprendo como los millones de gentes que
han visto el lugar de nacimiento del Divino Nino,
pueden creer que hay motivo p ara calificarlo de
establo o pesebre.
El vasto departam ento central que servia de
recibidor y esta rodeado de varios aposentos p ar­
ticulares, denota desde luego, que era una m an­
sion mucho mas capaz que cualquiera de los edificios urbanos publicos y particulares de Palesti­
na. La escalera de piedra que da acceso a los apo­
sentos es prueba segura de que aquel lugar no
sirvio nunca de establo, y al ver la cuidadosa lab ra de las piedras, los decorados todavia visibles
en algunas partes, el pulido pavimento y la d istri­
bucion de los aposentos en torno de la sala cen­
tral, se adquiere la certeza de que estaba destinada aquella g ru ta para hospiciar a seres humanos.
Aun hoy.dia los aposentos reunen las convenientes condiciones higienicas de una vivienda sa-

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EL LUGAR DEL NACIMIENTO

lubre y ag rad ab le; y si se considera la tosca cons­
tructio n de los establos, si acaso se construyen de
propdsito, resulta evidente que no se hubiera destinado una g ru ta tan costosa y bien dispuesta a
establo de ganado.
En el Concilio de Nicea, segun ya queda dicho,
se decidio que p ara acabar con las controversias
acerca del lugar del nacimiento de Jesus, lo mejo r fuera declarar que habia nacido en un esta­
blo. E sta a rb itra ria decision fijo definitivamente
el asunto en cuanto a la iglesia cristiana, sin tener p ara nada en cuenta los autenticos documentos todavia existentes.
Otro punto interesante respecto al lugar del
nacimiento de Jesus es el de la visita y adoration
de los magos. Segun las autorizadas versiones
cristianas, los magos fueron guiados a Palestina
por una fulgida estrella que desde Oriente los condujo al lugar donde habia nacido el nino, y traian
consigo ofrendas de oro, incienso y m irra.
Muy fascinador es el relato de la aparicion
de una estrella en el firmamento en aquel entonces, y los escepticos y los que dudan de las tradiciones cristianas, lo consideran como un fantastico incidente introducido en el relato p ara hacerlo mas pintoresco. Pero los astronomos que estudiaron este asunto con sus tablas de periodicidad de los cometas, afirman que hacia la epoca
del nacimiento de Jesus, aparecio un cometa que
rapidam ente se movia en direction de Palestina.
Este descubrimiento, corroborado sucesivamente por los astronomos durante muchos anos,
comprueba que alguna senal guio a los magos, y
las tradiciones referentes a relatos analogos revelan que entre los magos, astrologos, caldeos y

misticos orientales, era cornun creencia que cuan­
do aparecia un cometa en el firmamento daba se­
nal de que iba a nacer un caudillo, un av atar que
dem ostraria ser un Salvador o redentor de la humanidad. Tan arraig ad a estaba esta creencia y
ta n interesantes puntos misticos contiene, que no
estara de mas considerarlos.
El evangelio de San Ju an silencia la adoracion
de los magos, pero en cambio nos dice que unos
pastores que guardaban por la noche un ganado
fueron a ad o rar al Nino, porque un angel se les
habia aparecido diciendo: “ He aqui os doy nuevas
de gran gozo, que sera p ara todo el pueblo; que
os ha nacido hoy en la ciudad de David, un Sal­
vador, que es Cristo el Senor”
E sta declaration del evangelio de San Lucas
denota evidentemente el propdsito de explicar la
antigua creencia de que cuando aparecia un co­
m eta de rapido movimiento era anuncio de Dios
del nacimiento de un Salvador, y el evangelista re­
duce la idea a la escueta declaracion del aviso del
angel a los pastores en el campo.
Al investigar el origen de esta creencia vemos
que segun las cronicas de los esenios y rosacruces,
cuando nacid el nino K rishna, tam bien fue una
fulgida estrella presagio de su nacimiento, y los
magos fueron a adorarle y ofrecerle sandalo y
perfumes.
Cuando nacio Buda, una estrella fue pregon de
su divinidad y tam bien los sabios fueron al lugar
de su nacimiento para adorarle y ofrecerle presentes.
El nacimiento de Confucio el ano 551 a. de J. C.
fue anunciado por una estrella de desusada magnitud que guio a los sabios al lugar del nacimiento,

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LA VIDA MfSTICA DE JEStfS

EL LUGAR DEL NACIMIENTO

y trib u taro n reverente homenaje al recidn nacido.
Analoga historia encontramos respecto de Mitra , el Salvador persa, Socrates, Esculapio, Baco,
Romulo y muchos otros.
Conviene tener en cuenta que la astrologia era
una ciencia cultivadisima por los magos y misticos
orientales, y que de la astrologia derivd la moderna astronom ia.
Aunque parezca im pertincnte, anadiremos que
la astrologia se practicaba en aquellos tiempos
mucho mas habilmente que hoy dia, y no tratab a
de menudencias referentes a la buena o mala suerte de las personas en que se ocupan hoy los astrologos y que tan vergonzosamente vilipendian
una antigua y honrosa ciencia mistica.
Los magos a que se refiere la Biblia no eran
precisamente astrologos ni medianos filosofos que
al propio tiempo fueran pastores o gentes vulgares, sino que eran los sabios instructores y altos
representantes de las grandes academias y escuelas m isticas de Oriente.
Solo .se conferia el titulo de mago a quien ha­
bia recibido la superior iniciacion en los m isterios
de la escuela y demostrado ser m aestro en arte y
ciencias y estar misticam ente muy evolucionado.
Reyes, m agnates y caudillos de todos los paises
consultaban a los magos en cuestiones de astro ­
logia, astronom ia, historia, medicina, leyes naturales y espirituales y muchas otras m aterias cuya
explication requeria profundidad de pensamiento y extraordinaria sabiduria. E ran los magos el
oraculo de los eruditos, consejeros de los reyes y
m agistrados de los tribunales en que se fallaban
en ultim a instancia los litigios.
Muy n atural era en aquel tiempo que algunos

magos hubiesen visto aparecer la estrella y comprendido su significado; pero no hemos de suponer que observaran la estrella pocas horas an­
tes de nacer Jesus y apresuradam ente lo dejaron todo en su tie rra p ara m archar a Palestina,
sino que, segun las cronicas de que disponemos,
sucedio, como en otros casos analogos, que la es­
trella fue observada algunos meses antes del na­
cimiento del Divino Infante.
Pocas semanas antes habian calculado los ma­
gos el movimiento de la estrella y el tiem pro pro­
bable de su duration, y entonces designaron de
entre ellos a quienes habian de ir al lugar del
nacimiento en representation de la comunidad de
los esenios y de la G ran F raternidad Blanca, y
a Palestina se encaminaron algunas semanas antes
del nacimiento.
Tambien se infiere de las crdnicas que estos
magos conocian la eleccidn de M aria como predestinada m adre del Divino Nino, y tam bien sabian donde h abit aban Jose y M aria en Palestina,
lo mismo que su traslado a la g ru ta cercana a
Bethlehem p ara dar a luz al Nino.
Dicen las cronicas que M aria llegd a la gruta
tres dias antes del alumbramiento, y los magos
estaban en la vecindad de Belen esperando la hora.
Cuando la estrella alcanzo el punto maximo
de su ascension y empezo a declinar rapidam ente
hacia el horizonte, conocieron los magos que ha­
bia llegado la hora, de modo que sdlo hubieron de
cam inar muy corta distancia p ara ir a la g ru ta
y ver al esperado Nino.
No solo tra je ro n oro, incienso y m irra, como
dicen los relatos cristianos, sino los respetuosos
saludos de los altos dignatarios de la Gran F ra-


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