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LA VIDA MISTICA DE JESUS
M i la g r o s d e J E s b s
Asi comenzd Jesus a predicar la doctrina del
arrepentim iento; una doctrina no privativa de
Jesus, sino predicada en una nueva modalidad
p ara las gentes de Palestina. Siglos antes habia
ensenado El-Moria en Egipto la doctrina de la
regeneracion como recompensa del arrepentim ien
to, y la mism a doctrina habia ensenado la Gran
F ratern id ad Blanca en todos los paises; pero Je
sus anadio una inspirada esperanza en el corazon
y el animo de las gentes, al d ecir: “el reino de los
cielos esta cerca”.
Si analizamos las doctrinas de Jesus encontraremos por base de todas ellas un mistico principio
de leyes naturales y espirituales..
Muy notable diferencia notamos al com parar
las doctrinas de Cristo y la tonica general de Su
m ensaje con las actuales ensenanzas y dogmas
teologicos del cristianism o eclesiastico. Jesus predicaba un mensaje de esperanza que puede resum irse diciendo:
“ Creed en mi y en mis ensenanzas; amad y
obrad am orosamente con todos; que la esperanza
sea el alma de vuestras obras, porque mas alia de
esta vida hay otra mas perfecta vida futura. Lo
s 6 porque de ella he venido y a ella os llevare. La
aspiracion por si sola no os ha de valer. P ara alcanzar la perfecta vida fu tu ra habeis de empezar
por realizarla ahora en el reino de los cielos que
en vuestro interior esta, y despues hallarla en la
hum anidad por medio de actos de am or y obras
caritativ as.”
Pero las actuales doctrinas tedlogicas, predi
can un mensaje de desaliento, que puede resum irse diciendo:
“H ijos sois del pecado, nacidos del pecado, vi-
vis en pecado, y en pecado morireis. El reino de
los cielos esta lejos de vosotros, y no lo alcanzareis, a menos que nazcais de nuevo y por medio
de la regeneracion os purifiqueis y salveis de los
peeados que heredasteis.”
Asi comprendremos por que las m ultitudes de
Palestina seguian a Jesus y encontraban paz y
renovada vida en Sus palabras. Las cronicas de
la F raternidad no dicen en pasaje alguno que los
milagros de Jesus y las maravillosas curaciones
que obro, llam aran tanto la atencion ni infundieran ta n ta esperanza y dicha en las gentes como
Su mensaje. Y los miembros de la Fraternidad,
que conocen los principios subyacentes en las verdaderas doctrinas de Cristo, comprenden que es
un erro r dar hoy im portancia trascendental a las
m ilagrosas curaciones de Jesus, porque en Su
tiempos tales m ilagros eran meros incidentes y no
el objeto esencial de Su misidn ni el mayor beneficio que a las gentes otorgaba.
Su cordial m ensaje al decir: “ Venid a mi los
que esteis fatigados y cansados y yo os aliviare”
significaba p ara las m ultitudes muchisimo mas
que la resurreccidn de un m uerto o la curacidn
de un enfermo. Si consideramos las luchas y contiendas, los am argos desenganos, las desvanecidas
esperanzas y los anhelos de paz del pueblo de P a
lestina en aquel entonces, reconoceremos lo que el
mensaje de Jesus significaba y habia de significar p ara aquellas gentes.
El famoso Sermon del Monte es una imagen
del reino de los cielos que Jesus representaba continuam ente en la conciencia popular. No les exhortaba a prolongados ayunos ni a extraordinarios
sacrificios ni a publica penitencia, sino que a to12. — I.A VIDA MISTICA DE JESOS
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