La Vida Mistica de Jesus cerca de 1934 pdf.pdf


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LA VIDA MfSTICA DE JESUS

MILAGROS DE JESUS

vino poder taum aturgico, y todos son capaces de
actualizarlo en mayor o menor grado con el ne­
cesario domino mental p ara su aplicacion. El mis­
mo Jesus asi lo corroboro al decirles a sus discipulos que podrian hacer las cosas que El hacia
y aun mayores.
Los av ataras que le habian precedido obraron analogos milagros, y aun hoy hay quienes
resucitan a un m uerto por el poder divino, que es
el m ayor don de Dios al hombre.
Jesus no enseno que la llam ada m uerte o tran sito fuese capaz de suspenderse, dem orarse o elim inarse de la vida del hombre, sino que dijo que
era un suceso inevitable en la vida de todos los
seres.
En esto vemos una senalada contradiccidn con
la creencia en la posibilidad de evitar la m uerte
y seguir viviendo en un mismo cuerpo fisico. En
cuanto al verdadero hombre, no conoce la muerte.
Jesus y sus discipulos ensenaron que cambian to­
das las cosas m ateriales y que el tran sito del alma
y la desintegracion del cuerpo son obra de la ley
espiritual.
Sin embargo, el sufrim iento y la enfermedad
son anormales y se pueden evitar, segun demostro
Jesus, al ensehar como habiamos de vivir p ara
que el cuerpo fisico se viese libre de sufrim ientos
y la m ente exenta de las to rtu ra s del pecado.
Hoy dia ensenan los rosacruces como puede
el hombre vivir en arm onia con la ley natural,
evitando los sufrim ientos de la carne y los pecados
del cuerpo, de modo que el hombre viva en paz y
dichoso hasta que llegue el dia del transito.
Facilm ente se comprende que las ensehanzas de Jesus eran contrarias a las de la fe orto-

doxa. Jesus fue m odernista en el verdadero sentido de la palabra, y vino al pais de los fundamentalistas con doctrinas y argum entos contrarios a
todo lo que se les habia ensenado a creer a las
multitudes.
E n mi reciente excursion por Palestina ob­
serve la hostilidad contenciosa entre las diversas
sectas, y especialmente la determ ination con que
los estrictam ente ortodoxos se adherian a los ritos y costumbres de sus antepasados.
Seguramente que si hoy volviera Jesus a Je ru ­
salen y predicara como entonces e hiciera demostraeiones de la verdad de Sus ensenanzas, lo volverian a crucificar la animadversion de los orto­
doxos y el escarnio de los escepticos.
Indudablemente lo mismo le sucederia si viniese al mundo occidental y se relacionase con quie­
nes discuten acerca de la evolution del pensamien­
to humano que los mueve a m udar de opinidn.
D urante el periodo del publico m inisterio de
Jesus, paso por los cuatro antiguos y tradicionales grados de initiation, establecidos siglos antes
por Pitagoras, a s a b e r: El prim er grado o de pre­
paration, que culmino en el Sermon del M onte;
el segundo grado, de purification, representado
por las curaciones m ilagrosas; el tercer grado, de
iluminacion, m anifestado en la resurrection de
Lazaro, y el cuarto grado, de vision espiritual,
manifestado en la transfiguration.

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